Hamás le está ganando a Israel un año después (pero a qué coste)

El ataque terrorista del 7 de octubre buscaba humillar a Israel y manchar su imagen internacional. Un año después, Hamás no ha sido erradicada y ha vuelto a situar la causa palestina en el foco internacional. Pero ha pagado un precio muy alto en vidas, destrucción y debilidad de sus aliados Irán y Hezbolá.
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Hamás le está ganando a Israel un año después (pero a qué coste)
Miembros de Hamás sobre un tanque israelí destruido en la frontera con la Franja de Gaza durante el ataque del 7 de octubre de 2023. Fuente: Hani Alshaer/INews (Wikimedia Commons)

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“Estamos ganando”. Las palabras en la ONU del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reflejaban su optimismo antes de iniciar la invasión de Líbano el pasado 30 de septiembre. Su mensaje es que, un año después de los ataques terroristas de Hamás, Israel se ha salido con la suya en Gaza y Oriente Próximo.

Pero la realidad no es tan contundente. Si está habiendo un vencedor en esta guerra, es Hamás. Israel invadió la Franja poco después del 7 de octubre para erradicar a la organización islamista. Desde entonces, ha logrado asesinar a su líder político, Ismail Haniya, y a Mohamed Deif, su jefe militar, entre otros altos cargos. También ha diezmado a Hamás y causado muerte y destrucción en Gaza y Cisjordania.

Pese a ello, Hamás ha cumplido todos sus objetivos iniciales. La reacción israelí no ha acabado la milicia y ha erosionado la imagen internacional del Estado hebreo. Hamás ha paralizado la normalización de relaciones entre Israel y el mundo árabe y ha situado de nuevo en el foco la causa palestina. Asimismo, se ha erigido como el principal interlocutor palestino frente a la Autoridad Nacional Palestina y ha exacerbado las divisiones internas en Israel.

La ofensiva en Gaza: una mancha internacional para Israel

El ataque del 7 de octubre generó una condena casi unánime de la comunidad internacional. Sin embargo, el respaldo al Estado israelí pronto se transformó en silencio, ambigüedad y condena. Con su ataque, Hamás esperaba que Israel reaccionara de forma desproporcionada y se ganara el rechazo global, y así ha sido. En un año, la ofensiva israelí en Gaza ha dejado más de 41.000 palestinos muertos, casi dos millones de desplazados y una Franja en ruinas.

Esta masacre impune ha dañado la imagen internacional de Israel. Sus virulentos ataques hicieron que se estancara la normalización de relaciones con el mundo árabe. Desde 2020, Tel Aviv había logrado el reconocimiento de Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos. Incluso, en las semanas previas al ataque de Hamás, había avanzado en sus negociaciones con Arabia Saudí, la principal potencia árabe de Oriente Próximo. Sin embargo, su respuesta a los atentados hizo descarrilar el proceso, ya que el apoyo a Palestina sigue siendo abrumador en las sociedades árabes.

La ofensiva en Gaza y la escalada en Oriente Próximo también ha tensionado la alianza entre Israel y Estados Unidos. La relación alcanzó su punto más bajo después de que Tel Aviv hiciera fracasar las conversaciones con Arabia Saudí, que era la principal iniciativa diplomática del presidente Joe Biden, y haya alimentado una conflicto regional con Irán y sus aliados. Tanto es así, que Estados Unidos y el Reino Unido llegaron a limitar puntualmente el envío de armas al Estado judío.

El descrédito de Israel se extiende a las Naciones Unidas. La Asamblea General ha votado varias resoluciones en condena por las masacres israelíes y la Corte Internacional de Justicia investiga al país por genocidio. La Corte Penal Internacional también investiga a Netanyahu y otros miembros de su Gobierno, así como a altos cargos de Hamás, por crímenes de guerra en Gaza. Las manifestaciones propalestinas se han repetido por todo el mundo.

Por el contrario, Hamás ha logrado impulsar la causa palestina. La guerra de Gaza colocó el conflicto palestino-israelí en el centro del debate internacional. Se ha reabierto la discusión sobre la solución de dos Estados y el reconocimiento del Estado palestino. Nueve países más han reconocido a Palestina desde octubre de 2023, incluidos tres de la Unión Europea: España, Irlanda y Eslovenia. Además, se reactivó el proceso para admitir a Palestina como Estado miembro de Naciones Unidas, pero Estados Unidos vetó su adhesión en abril.

Mientras Israel se resquebraja, Hamás se recupera

Los ataques del 7 de octubre han alimentado las tensiones internas en Israel. Por un lado, generó un trauma en la sociedad israelí, ya que expuso las vulnerabilidades de su seguridad. Por el otro, alimentó el rechazo contra Netanyahu, cuya popularidad ya estaba en entredicho tras impulsar una polémica reforma judicial en julio de ese año. Con la ofensiva en Gaza, el primer ministro israelí se marcó tres objetivos: devolver a los rehenes a casa, recuperar la seguridad de sus fronteras y erradicar a Hamás. Un año más tarde, Israel no ha logrado ninguno de ellos.

Pese a que Netanyahu ha conseguido repuntar en las encuestas, su gestión de esta ofensiva ha profundizado las grietas dentro de la política israelí. El primer ministro ha mantenido una intensa disputa con su ministro de Defensa, Yoav Gallant, que lo ha criticado por boicotear un alto al fuego y el regreso de los rehenes. Solo ocho han sido rescatados por el Ejército israelí, y alrededor de cien siguen en la Franja, vivos o muertos.

Netanyahu también ha lidiado con las presiones de los sectores ultraderechistas del Gobierno, que rechazan cualquier concesión a Hamás, y de los ultraortodoxos, que reclaman mantener su exención del servicio militar. Asimismo, la economía israelí ha experimentado la mayor caída entre los países de la OCDE, lo que ha intensificado las huelgas y las protestas por el manejo del conflicto.

En contraposición, Hamás no ha sido erradicada e incluso se ha fortalecido en Palestina. Antes de sus ataques, el grupo vivía un momento de declive. Sin embargo, la ofensiva israelí en la Franja ha incrementado el apoyo popular a la milicia, sobre todo en Cisjordania, donde gobierna la Autoridad Nacional Palestina. Aunque ese respaldo ha decaído en los últimos meses, Hamás sigue siendo la facción más popular entre los palestinos. En esta línea, la organización islamista se ha erigido como el principal interlocutor de la causa palestina frente a la ANP, que ha quedado desprestigiada por su inmovilismo, corrupción y connivencia con Israel.

El coste ha sido muy alto

Pero el éxito de Hamás sobre Israel no ha sido a cualquier precio. La consecución de sus objetivos ha dejado un enorme coste para los palestinos y sus aliados en Oriente Próximo. La secuela más evidente es el impacto en Gaza. Hamás ha sobrevivido a la respuesta israelí, pero a costa de debilitar enormemente su poder político y militar, de decenas de miles de gazatíes muertos y de dejar arrasada la Franja de Gaza.

A nivel estratégico, Hamás no ha conseguido que el Eje de la Resistencia –la alianza liderada por Irán contra Israel en Oriente Próximo– asediara a Israel por varios frentes. Los ataques de la milicia islamista no vinieron acompañados de una ofensiva similar por parte de Irán y Hezbolá, sus principales socios regionales, que solo dieron un apoyo tímido. En su lugar, Israel ha usado el ataque del 7 de octubre como pretexto para atacar a todo el Eje, dejando a la vista las vulnerabilidades de la milicia libanesa y el régimen iraní, que han intentado evitar una conflagración regional con Israel.

Del mismo modo, los ataques contra Irán y Hezbolá han evidenciado que Israel es la principal potencia militar de Oriente Próximo. Aunque Hamás esperara una reacción contra ellos en Gaza, no imaginaba que Israel pudiera dañar con tanta fuerza a sus principales socios, como se vio con la explosión de los buscapersonas que poseían milicianos de Hezbolá. Como resultado, los aliados proxies de Irán han quedado diezmados y, con ello, la seguridad de Teherán está más comprometida. Asimismo, el debilitamiento del Eje de la Resistencia ha reducido la influencia regional iraní y ha profundizado su aislamiento, ya que las monarquías del Golfo han seguido priorizando su rivalidad geopolítica con Teherán por encima de la causa palestina.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.