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España ha formalizado su reconocimiento al Estado de Palestina junto a Irlanda y Noruega. La decisión del Gobierno español es un acto simbólico que no supondrá el fin inmediato de la ocupación israelí ni la creación de un Estado palestino efectivo. Pese a ello, busca reforzar el apoyo a la causa palestina y presionar a Israel y Estados Unidos para concluir la ofensiva israelí en la Franja de Gaza y avanzar hacia la solución de dos Estados. Del mismo modo, el reconocimiento de Palestina no implica una ruptura de relaciones con el Estado de Israel, como ha sugerido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Existen dos vías para que Palestina sea reconocida como Estado. La primera es recibir el reconocimiento unilateral de un Estado. A día de hoy, 146 países reconocen a Palestina, pero no Estados Unidos, la mayoría de Europa occidental, Australia o Japón, lo que le resta peso diplomático. La segunda opción es entrar en Naciones Unidas como Estado miembro. De darse esto último, Palestina gozaría del mismo estatus que Israel en el derecho internacional, lo que le otorgaría los mismos derechos y obligaciones.
Asimismo, el Estado palestino se convertiría en parte de las convenciones y tribunales internacionales. Por ejemplo, podría acudir ante la Corte Internacional de Justicia y presentar una denuncia contra Israel por la ocupación ilegal de sus territorios. Además, tendría pleno acceso al sistema de Naciones Unidas, pudiendo entrar en organizaciones y agencias afiliadas. Pero sobre todo, fortalecería su poder político y su apoyo diplomático frente a Israel.
La admisión en la ONU: una misión casi imposible
Entrar en la Naciones Unidas es la vía más rápida para el reconocimiento internacional de un Estado. El proceso de admisión viene regulado en el Reglamento de la Asamblea General, que establece que cualquier Estado que desee entrar en la organización debe presentar una solicitud al secretario general. Esa solicitud es evaluada por el Consejo de Seguridad, que recomienda o no la admisión a la Asamblea. Para hacerlo, necesita el respaldo mayoritario del Consejo y que los cinco miembros permanentes no ejerzan su derecho de veto. Finalmente, se necesita una mayoría de dos tercios en la Asamblea para aprobar la entrada de un nuevo Estado miembro.
La ONU ha avalado la existencia de un Estado en Palestina desde que impulsó su plan de partición en 1947. Veinte años más tarde, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 242, que exigía a Israel su retirada de los territorios ocupados durante la guerra de los Seis Días y el respeto a la soberanía del Estado palestino. Pese a ello, Estados Unidos ha bloqueado en el Consejo la entrada de Palestina como miembro de la ONU. Washington, principal aliado de Israel, exige que antes exista un acuerdo bilateral entre la Autoridad Nacional Palestina y el Estado israelí.
España lidera el reconocimiento de Palestina en Europa
El veto estadounidense en la ONU no ha impedido que el debate sobre el reconocimiento de Palestina se intensifique en otros países occidentales. Actualmente, diez Estados de la Unión Europea reconocen a Palestina. Sin embargo, sólo Suecia la había reconocido después de haber entrado en el bloque. Ahora, España e Irlanda han seguido la senda sueca dentro de la UE. El Estado español ha sido el más activo. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya anunció en abril que reconocería a Palestina como Estado independiente antes de verano. Finalmente, lo ha hecho este 28 de mayo en coordinación con Irlanda y Noruega.
De este modo, España apunta a romper el consenso diplomático europeo en torno a la cuestión palestina. Sánchez busca forzar al resto de miembros de la Unión a abrazar su postura y así presionar a Israel para que cese su ofensiva en Gaza y acepte la solución de dos Estados de la ONU. Con ello también pretende relanzar la imagen de España y su influencia regional de cara a las elecciones europeas. Asimismo, el presidente español quiere reforzar los vínculos históricos entre España y el mundo árabe y frenar las críticas de la izquierda por haber aceptado el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental.







