La Corte Internacional de Justicia (CIJ), o Tribunal Internacional de Justicia, es el principal órgano judicial de la Organización de Naciones Unidas. Resuelve controversias jurídicas entre Estados y las consultas que le presentan los órganos de la ONU. Su sede se encuentra en el Palacio de la Paz de La Haya (Países Bajos). Fue creada en 1945 y su Estatuto se encuentra dentro de la Carta de las Naciones Unidas.
Pese a que se suelen confundir, la Corte Internacional de Justicia no es lo mismo que la Corte Penal Internacional (CPI). La primera es un organismo de la ONU que se encarga de controversias entre Estados. La segunda, aunque también es un tribunal internacional con sede en La Haya, no pertenece al sistema de Naciones Unidas y juzga crímenes graves cometidos por individuos, no Estados.
El pasado 29 de diciembre de 2023, Sudáfrica denunció a Israel por delitos de genocidio en la Franja de Gaza ante la Corte Internacional de Justicia, basándose en que ambos países forman parte de la Convención sobre el Genocidio. Sudáfrica solicitó a la Corte una orden para detener los ataques israelíes en Gaza con carácter urgente, y esta iniciará las audiencias el día 11 de enero. El Gobierno de Israel ha rechazado la denuncia pero pretende defenderse ante la Corte.
Funcionamiento de la Corte Internacional de Justicia
La Corte Internacional de Justicia resuelve controversias jurídicas únicamente entre Estados, que deben formar parte del Estatuto o haber reconocido su competencia. Los Estados Miembros de Naciones Unidas son parte de la Corte de forma automática. Los Estados que no sean miembros de la ONU pueden ser parte del Estatuto si reconocen la jurisdicción de la Corte y cumplir con las condiciones que establezca la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad. Cinco países han recurrido a este procedimiento antes de entrar a formar parte de la ONU: Suiza (1948), Japón (1954), Liechtenstein (1950), San Marino (1954) y Nauru (1988).
Además, la Corte también resuelve cuestiones consultivas planteadas por los órganos de la ONU y sus organismos especializados, como la Organización Mundial de la Salud o el Banco Mundial. Mientras que la Asamblea General y el Consejo de Seguridad pueden plantear opiniones consultivas sobre cualquier tema jurídico, el resto de organismos pueden preguntar únicamente sobre cuestiones relacionadas con sus actividades.
La Corte Internacional de Justicia está formada por quince jueces cuyo mandato dura nueve años. Son elegidos por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, en votaciones separadas pero simultáneas. No puede haber más de un miembro de la misma nacionalidad. Para representar los principales sistemas jurídicos del mundo, los quince puestos se reparten por regiones geográficas: tres procedentes de África, dos de América Latina y el Caribe, tres de Asia, dos de Europa Oriental y cinco de Europa Occidental y otros Estados. Si un Estado parte de un proceso no tiene un juez de su nacionalidad en la Sala, puede solicitar un juez ad hoc.
Por lo general, el Tribunal trabaja en pleno de nueve magistrados. Sin embargo, existe la posibilidad de crear otras salas temporales o permanentes. Existen tres tipos: las Salas de Procedimiento Sumario, formadas por cinco magistrados para tratar los conflictos por el procedimiento abreviado; las Salas ad hoc, para casos concretos y en las que las Partes acuerdan el número de jueces; y las Salas previstas en el artículo 26 párrafo 1 del Estatuto, que tratan ciertas categorías específicas de asuntos y se componen de tres jueces o más. Además, la Corte también incluye Comités, entre ellos el Comité Presupuestario y Administrativo, el Comité de Reglas y el Comité de Biblioteca.
Historia y trabajo de la CIJ
La Corte Internacional de Justicia es la descendiente de la Corte Permanente de Justicia Internacional (CPJI). Este organismo fue la institución judicial creada por la Sociedad de Naciones, la antecesora de la ONU en el periodo de entreguerras, y significó un gran avance para el derecho internacional. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial y el fracaso de la Sociedad de Naciones, la actividad de la CPJI disminuyó enormemente.
Los Estados ganadores de la guerra, Estados Unidos, la Unión Soviética, China, Francia y Reino Unido, consideraron primordial crear una organización internacional general que tuviese un organismo judicial. Surgió así la ONU, y dentro de esta la Corte Internacional de Justicia. La CIJ se creó como descendiente directa de la Corte Permanente de Justicia Internacional: la sede se estableció en el mismo edificio, los trabajadores dimitieron de la CPJI para ser contratados en la CIJ, incluido su presidente, y en 1946 la CPJI fue disuelta. Incluso el Estatuto de la CIJ se basó en el Estatuto de la CPJI, como se explica en el propio documento.
A pesar de que las sentencias de la CIJ son vinculantes y sin posibilidad de apelación, y los Estados se comprometen a respetarlas, la Corte no tiene forma de hacerlas cumplir. Esto ha llevado a que varios países en los últimos años ignoren las condenas en su contra. Es el caso de la orden contra Rusia de detener los ataques contra Ucrania, emitida en octubre de 2022, que Moscú no ha cumplido. De la misma manera, Israel podría ser condenado por genocidio en Gaza, pero eso no implica que el Gobierno israelí fuera a cumplir la sentencia y cesar sus ataques.





