La Carta de las Naciones Unidas es el tratado que define los propósitos y la estructura de la ONU. Se aprobó en la Conferencia de San Francisco de 1945 con diecinueve capítulos y es vinculante para los Estados firmantes. Entre sus objetivos principales están mantener la paz y la seguridad internacional, el respeto al derecho internacional y promover los derechos humanos. Sin embargo, la organización y por ende la Carta ha visto cuestionada su eficacia en el contexto internacional reciente.
Origen en la Segunda Guerra Mundial
La Carta de las Naciones Unidas resultó de la creación de la organización, que se remonta a 1941 con las declaraciones del Palacio de St. James y la Carta del Atlántico. En la primera, catorce Estados declararon su intención de trabajar juntos para poner fin a la Segunda Guerra Mundial. En la segunda, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el primer ministro británico Winston Churchill manifestaron principios para las relaciones entre Estados, como el rechazo de la fuerza para la expansión territorial.
Estos se codificaron en la Declaración de las Naciones Unidas de 1942 y se desarrollaron en las conferencias posteriores de Teherán en 1943 y Yalta en 1945. Los esfuerzos culminaron en la elaboración y firma de la Carta por parte de cincuenta Estados durante la Conferencia de San Francisco el 26 de junio de 1945. Desde entonces, 193 países han firmado la Carta, que ha sido enmendada dos veces, en 1963 y 1965.
Una estructura para la paz y la seguridad internacional
La Carta de las Naciones Unidas define sus propósitos y principios en el primer capítulo. El primer propósito es mantener la paz y la seguridad internacional. El segundo es fomentar relaciones internacionales basadas en la igualdad de derechos y libre determinación de los pueblos. En tercer lugar, combatir problemas económicos, sociales y culturales, y fomentar el respeto a los derechos humanos. El cuarto es que la ONU sirva para coordinar los esfuerzos de las naciones hacia estos propósitos.
Para ello la Carta también define sus principios. El primero es la igualdad soberana entre los miembros y el segundo su actuación de buena fe para cumplir las distintas obligaciones. Otros tres principios son el arreglo de controversias por medios pacíficos, la prohibición de la amenaza y del uso de la fuerza contra otros Estados, y de la intervención en sus asuntos internos, salvo excepciones como la legítima defensa. Los miembros también deben apoyar a la ONU en su actuación contra algún Estado, y la organización podrá actuar sobre países no miembros para garantizar la paz.
La Carta de las Naciones Unidas define en otros capítulos sus organismos internos: la Secretaría, la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social y el ya extinto Consejo de Administración Fiduciaria. También designa a la Corte Internacional de Justicia como órgano judicial y anexa su estatuto. Aunque la Asamblea General reúne a todos los miembros y el secretario general es el cargo más alto, el Consejo de Seguridad es el órgano más determinante. Recomienda un candidato a secretario para que lo escoja la Asamblea y se encarga de mantener la paz y la seguridad internacional. También es el órgano más controvertido, debido al poder de veto de sus cinco miembros permanentes.
Los demás capítulos de la Carta abordan otras claves para la cooperación internacional. El sexto, por ejemplo, define medidas pacíficas para resolver disputas, como la negociación o mediación, mientras que el séptimo establece posibles respuestas ante amenazas a la paz o actos de agresión. El rol y la relación de acuerdos regionales con los órganos de la ONU, en especial el Consejo de Seguridad, lo trata el octavo. Por último, el noveno contiene provisiones sobre la administración y derechos de los territorios no autónomos.
La Carta de las Naciones Unidas, ¿fuera de contexto?
La ONU no ha estado libre de críticas, como las que reprochan una burocracia excesiva o ineficaz. Estas pueden atribuirse a cómo la Carta de las Naciones Unidas establece las responsabilidades y competencias de sus órganos, como el veto de Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido y Francia en el Consejo de Seguridad. Pero el problema de fondo es el cambio de contexto internacional. Del final de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría al mundo unipolar reciente, la ONU ha estado en el foco por no haber podido evitar conflictos como la guerra en Ucrania a partir de la invasión rusa.






