Las potencias aliadas de la Segunda Guerra Mundial se reunieron por primera vez en la conferencia de Teherán para planificar el desarrollo de la contienda. Entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 1943, el estadounidense Franklin Roosevelt, el británico Winston Churchill y el soviético Iósif Stalin acordaron cooperar para derrotar a Adolf Hitler, que controlaba casi toda Europa y parte del norte de África, y que avanzaba en la Unión Soviética. No obstante, cuando los Aliados se citaron en la capital iraní, Alemania no las tenía todas consigo.
Una vez conquistada Europa, el plan de Hitler era invadir la URSS para explotar sus recursos y ampliar el lebensrum o ‘espacio vital’ de Alemania. Sin embargo, el clima y la respuesta del Ejército Rojo complicaron las cosas. La derrota de los nazis en Stalingrado y Kursk en febrero y agosto frenaron su avance e inclinaron la balanza en favor de los Aliados. Los llamados “Tres Grandes” decidieron entonces aprovechar la grieta en el frente oriental para atacar Francia y partir al ejército nazi.
Teherán: derrotar a Hitler para reordenar el mapa
La conferencia de Teherán fue el punto álgido de la cooperación aliada durante la Segunda Guerra Mundial, pero las negociaciones no fueron fáciles. Churchill y Stalin tuvieron diferencias respecto a cómo dividir al ejército alemán. El primer ministro británico quería atacar Grecia, también para frenar el avance del comunismo soviético, mientras que Stalin exigía invadir Francia para así llegar al corazón de Alemania. Al final, Roosevelt y Churchill cedieron a las demandas soviéticas y planificaron la operación Overlord, conocida como el desembarco de Normandía. El objetivo era que los ejércitos aliados coordinasen un ataque por tierra, mar y aire en las playas de esa región francesa para que Hitler reorganizarse sus tropas y perdiese fuerza en el frente oriental.
Otra cuestión que dividió a los líderes fue Polonia. Stalin exigió el control de la Polonia oriental y libertad para crear un área de influencia soviética en el este de Europa, lo que Churchill no vio con muy buenos ojos, ya que el Reino Unido había entrado en guerra para defender a Polonia de la invasión nazi. No obstante, los líderes occidentales aceptaron que la URSS ocupase la parte oriental de Polonia a cambio de que esta recibiese territorios al este del río Óder, que Alemania había ocupado en 1939.
El resto de negociaciones fueron más sencillas. Los líderes aliados acordaron presionar a Turquía para que declarase la guerra a los nazis, dividir Alemania una vez acabase el conflicto e iniciar conversaciones para sustituir a la antigua Sociedad de Naciones por una nueva organización que garantizase la paz y seguridad internacionales: Naciones Unidas.
Poner fin a la guerra perfilando la futura división
La decisión más importante de la conferencia de Teherán fue el desembarco de Normandía, pues desencadenó el final de la Segunda Guerra Mundial. 7.000 embarcaciones y 160.000 tropas estadounidenses, británicas y canadienses entraron por el norte de Francia el 6 de junio de 1944 para sorprender a los alemanes y liberar la Francia ocupada por los nazis. Los combates duraron casi tres meses, hasta que los alemanes, divididos por el avance soviético en el este, no resistieron más y se retiraron de los territorios ocupados. Esto marcó el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial, ya que el ejército nazi empezó a retroceder en ambos frentes.
Ante el final inminente de la guerra, los Tres Grandes se volvieron a reunir en Yalta (Crimea) en febrero de 1945 para decidir el futuro de Alemania tras la contienda. Sin embargo, ya no reinaba el espíritu de cooperación de Teherán. En la reunión se perfiló la división entre Estados Unidos y la URSS que más adelante tendría al mundo en dos bloques. Aun así, los líderes aliados acordaron que Alemania sería desmilitarizada y dividida en cuatro zonas a cargo del Reino Unido, Francia, Estados Unidos y la URSS, que quedaría sujeta a sanciones económicas y que se establecería un tribunal internacional para juzgar los crímenes cometidos por los nazis durante la guerra. Además, los tres dirigentes aprovecharon la ocasión para diseñar el sistema de voto del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que daría poder a las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial.
Finalmente, estas decisiones se concretaron y pusieron en marcha en la conferencia de Potsdam en julio, cuando Alemania ya se había rendido. Stalin se reunió esta vez con caras nuevas: Clement Attlee, que le había ganado las elecciones a Churchill, y Harry Truman, quien había sucedido al difunto Roosevelt. En la conferencia acordaron dividir Berlín y Viena en cuatro zonas de ocupación, reconstruir Alemania y devolver los territorios ocupados por los nazis desde 1938. Lo que vendría después, sin embargo, sería la Guerra Fría, por la que Estados Unidos y la URSS dividieron al mundo en dos esferas de influencia hasta finales del siglo XX.