Mark Galeotti, uno de los analistas más reputados sobre asuntos de seguridad rusos, publicó el 22 de febrero un artículo en Foreign Policy sobre lo improbable que era una invasión rusa de Ucrania. Dos días después, Rusia iniciaba la primera guerra entre Estados europeos en décadas. Hasta pocos días antes, muchos expertos occidentales descartaron este conflicto por ser propio de otra época, y no se equivocaban al señalar los grandes costes que tendría para Rusia. Pero cometieron un error: no tener en cuenta que Moscú se siente amenazada.
Rusia se ve en el bando perdedor de un pulso con Occidente que dura años y del que esta guerra es solo una fase más. Y empleará cualquier medio necesario, incluida una invasión, para asegurarse de que Ucrania no se integre en las instituciones occidentales, pues considera a este país fundamental para su seguridad. Ya lo decía el reputado exconsejero de Seguridad Nacional estadounidense, Zbigniew Brzezinski, en 1997: “Sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio europeo; con ella se convierte en uno”.
La invasión que no iba a suceder
Un conflicto a gran escala parecía una posibilidad remota y las tropas en la frontera, un farol de Rusia de cara a las negociaciones con Estados Unidos. La guerra contra Ucrania, uno de los países más grandes de Europa, sería larga y sangrienta y bombardear ciudades en Europa dañaría más la reputación rusa que hacerlo en Siria. Además, rusos y ucranianos son pueblos cercanos, por lo que una guerra sería impopular en ambos países. Por si fuera poco, Occidente amenazaba con imponer sanciones que arruinarían una economía rusa dependiente de los mercados occidentales.
https://elordenmundial.com/por-que-ucrania-es-tan-importante-para-rusia/
Y, pese a todo, la decisión rusa de invadir Ucrania tiene una explicación. Putin no se ha vuelto loco. De hecho, esta guerra es coherente con sus políticas de seguridad desde que llegó al poder en el 2000. La seguridad es el aspecto más relevante para cualquier Estado y, c...