Francesca Albanese: “La Junta de Paz de Trump para Gaza es repulsiva”

La iniciativa internacional del presidente estadounidense se reunirá por primera vez esta semana para abordar el futuro de la Franja. En esta entrevista, la relatora especial de la ONU para los Territorios Palestinos critica que “no es momento de ser diplomáticos cuando un genocidio está en curso”
EntrevistasGeopolíticaOriente Próximo y Magreb
Francesca Albanese: “La Junta de Paz de Trump para Gaza es repulsiva”
Foto: Mona van den Berg y The Rigthts Forum (cedida)

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

Francesca Albanese (Italia, 1977) se ha erigido como una voz clave en la denuncia del genocidio que Israel está cometiendo en Palestina. Su trabajo como relatora especial de Naciones Unidas habla no sólo de las atrocidades de los últimos años, sino también de la complicidad de terceros países y de la red de empresas que sustentan y se benefician del régimen de colonización y apartheid. Sus denuncias le han valido sanciones del Gobierno de Donald Trump, acoso y amenazas de muerte de individuos y grupos afines a Israel.

A pesar de todo, Albanese ha sacado el tiempo para publicar Cuando el mundo duerme. Historias, palabras y heridas de Palestina (Galaxia Gutenberg), un recorrido por la Palestina ocupada y asediada narrado a través del diálogo con palestinos e israelíes protagonistas y con expertos. En El Orden Mundial hablamos con ella sobre la situación en Palestina, donde la crisis humanitaria sigue siendo dramática a pesar de la aparente tregua, y sobre sus implicaciones para el orden internacional.

PREGUNTA – ¿Cuál fue su motivación para escribir este libro en el que ilustra cómo es vivir en Palestina?

RESPUESTA – Hay muchas razones. Por un lado, ya estaba escrito dentro de mí desde hace años. En noviembre de 2023 publiqué otro libro en italiano que no creo que haya sido traducido: J’accuse. Era en gran medida un glosario para que la gente de mi país pudiera orientarse en el caos informativo que la propaganda proisraelí y sus aliados estaban difundiendo. Tuvimos que recortarlo para ajustarlo a esa idea, pero yo quería escribir algo más profundo: un relato personal de Palestina a través de los ojos de una jurista.

He escrito Cuando el mundo duerme teniendo en cuenta la experiencia de un año de genocidio. Necesitaba sacar a la luz la belleza que Palestina ha sembrado de alguna manera dentro de mí, y creo que en cierta medida lo he logrado. Trata, por supuesto, de derecho internacional, que es el prisma a través del cual miro el mundo; pero, como dice el subtítulo, también trata de historias personales, de las heridas y de tantos recuerdos que Palestina me evoca.

“Negar el genocidio es parte del propio genocidio porque es una forma de no asumir responsabilidades”

Usted ha afirmado muchas veces que Israel está cometiendo un genocidio en la Franja de Gaza, pero muchos siguen rechazando el uso de este término. ¿Por qué es importante clasificarlo de esa manera?

Negar el genocidio es parte del propio genocidio porque es una forma de no asumir responsabilidades. La jurisprudencia internacional es muy clara en que la obligación de prevenir se activa cuando existe un riesgo de genocidio. Y esto ocurrió en enero de 2024, cuando la Corte Internacional de Justicia reconoció el riesgo de un daño irreparable para los palestinos de Gaza en virtud del artículo 2 de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

Ahora bien, ¿qué es el genocidio? Es un crimen con un objetivo muy específico: un grupo como tal. Por lo tanto, es un crimen deshumanizador, en el que el perpetrador deja de ver al objetivo como seres humanos o individuos. Ya no son niños, ancianos, mujeres o inocentes; todos son asesinables y destruibles si son miembros del grupo. Es lo que Israel está haciendo con los palestinos: los está destruyendo física y psicológicamente mediante bombardeos, fuego de francotiradores, hambre o condiciones de vida inhabitables, [dejándolos] sin alimentos, sin refugio, sin agua, sin medicamentos… Es realmente dantesco y, de hecho, es la pedagogía colonial de un genocidio.

¿Está Israel también cometiendo un genocidio en Cisjordania? Si no, ¿podría ser el caso en un futuro cercano?

Ya en noviembre de 2024 documenté que Israel también estaba cometiendo actos de genocidio en Cisjordania, como la destrucción sistemática de infraestructuras médicas y las ejecuciones extrajudiciales, que entonces habían matado a cien personas. Ahora van más de mil, incluidos más de doscientos niños. Y en Cisjordania, por cierto, no hay combatientes de Hamás: esa idea es una justificación para matar a todo el mundo. Debería existir una presunción de inocencia básica y una investigación de arresto.

La situación es clara: los palestinos están siendo atacados en todos los lugares donde se encuentran mediante distintos medios y a distintas velocidades por la maquinaria colonial israelí. Israel es una potencia ocupante ilegal en Gaza, Cisjordania y Jerusalén. Lo único legal que puede hacer es retirarse de la ocupación, desmantelar los asentamientos y dejar de explotar los recursos palestinos, y empezar a compensar a los palestinos por lo que les ha hecho.

Sudáfrica presentó ya en 2023 un caso por genocidio contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia y, por otro lado, la Corte Penal Internacional dictó una orden de detención en 2024 contra el primer ministro Benjamín Netanyahu por crímenes de guerra y contra la humanidad. ¿Qué consecuencias habría si la CIJ falla a favor de Israel o si la CPI no logra procesar a Netanyahu?

En primer lugar, incluso sin una decisión de la CIJ, la conclusión de la comisión de investigación [nombrada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU] de que los actos de Israel constituyen actos de genocidio ya es suficiente, porque es lo más cercano a un procedimiento tradicional que podemos tener. Todos los Estados miembros tienen la obligación de prevenir. Así que, con todas estas señales, ya están violando sus obligaciones de prevenir y detener el genocidio. Además, como argumenté en mi último informe, existe complicidad por acciones y omisiones.

El segundo punto es que, por supuesto, la CIJ confirmará lo que muchos hemos denunciado: la comisión de investigación y yo, decenas de expertos independientes, académicos especializados en genocidio, organizaciones de derechos humanos israelíes, palestinas e internacionales de reconocido prestigio… Es el genocidio más documentado que uno pueda imaginar.

Y la tercera y última cosa, que me resulta muy desalentadora, es que los Estados miembros están violando brutalmente el derecho internacional y erosionando los cimientos del sistema en lugar de exigir responsabilidades a Israel. Este es el nivel de impunidad al que hemos llegado.

Justo iba a preguntarle por su último informe, Genocidio en Gaza: un crimen colectivo, donde señala la complicidad de otros países con las acciones de Israel. ¿Qué impacto tiene esta actitud en el orden internacional?

Está provocando una erosión progresiva del sistema. Y ahora está claro que hay una sustitución por otra cosa: esta Junta de Paz que el presidente Donald Trump ha anunciado va más allá del imperialismo, creando algo diferente que elude a las Naciones Unidas. Es inaceptable.

En Europa tenemos suerte de que haya países como España. Felicito al Gobierno español, pero no podría dar los pasos que está dando si no fuera por el pueblo español, que de sur a norte, de este a oeste, ha boicoteado y presionado para cortar lazos con Israel. Universidades, ciudadanía y medios de comunicación juntos que son impresionantes en su postura hacia Palestina. 

Esto es lo que necesitamos: una coalición de Estados que adopte acciones concretas para poner fin a la impunidad. Una de la que espero que España forme parte. El sistema se perderá por completo si no se preserva.

“Durante esta supuesta tregua, los alimentos y otros bienes esenciales como refugios y suministros médicos no han entrado en Gaza como deberían, e Israel ha seguido matando personas”

Ha mencionado la Junta de Paz de Trump, una alianza de países que aparentemente busca la paz en Gaza y que forma parte de la segunda fase del plan de paz del presidente estadounidense para Palestina. ¿Qué podemos esperar de este plan?

Sinceramente, esta Junta de Paz para Gaza es repulsiva. No creo que sea momento de ser diplomáticos cuando un genocidio está en curso. Un genocidio crea una división clara entre quienes lo ven y lo niegan, quienes prefieren no verlo en absoluto y quienes quieren detenerlo.

Ni siquiera quiero discutir la fase dos, porque nos va a llevar del inmovilismo al inmobiliarismo. Recordemos que durante esta supuesta tregua los alimentos y otros bienes esenciales como refugios y suministros médicos no han entrado en Gaza como deberían. Israel ha seguido matando personas, más de quinientas sólo mediante bombardeos. Muchas personas han muerto por hipotermia. Las condiciones de vida son típicas de un genocidio.

“Israel ha usado durante décadas al sector privado para desplazar y reemplazar a los palestinos”

Uno de sus últimos informes fue sobre la economía del genocidio, en el que analiza todas las empresas que hacen negocios con Israel y que apoyan y se benefician del genocidio. ¿Cómo funciona esta economía y qué empresas ilustran mejor este sistema?

Israel ha usado durante décadas al sector privado para desplazar y reemplazar a los palestinos. Por ejemplo, ha usado la industria militar y la maquinaria civil para acercarse y destruir aldeas, para confinar y vigilar a los palestinos. También ha usado autobuses para trasladarlos desde sus territorios a Israel, lo que constituye deportación. Y cuando han desplazado a los palestinos han reemplazado sus aldeas por colonias israelíes y carreteras, redes eléctricas y tuberías de agua que conectan esas colonias. La agricultura y las industrias turísticas han complementado todo esto. Y luego ha habido fondos de pensiones, instituciones financieras, bancos y universidades que han normalizado la ocupación. Podría haber escrito ese informe hace años.

Sin embargo, en los dos años posteriores al 7 de octubre de 2023, las empresas, en lugar de retirarse de Israel —porque, según el derecho internacional, no pueden estar vinculadas a causar un impacto ilícito en los derechos humanos—, han permanecido conectadas a la ocupación israelí. Esto es claramente ilegal. Han ignorado la documentación exhaustiva presentada contra ellas. Incluso se han presentado como empresas con estándares de derechos humanos.

He identificado alrededor de 48 empresas que han seguido conectadas con Israel durante el genocidio y que están obteniendo beneficios de ello. Y este, por cierto, es el informe que ha provocado sanciones de Estados Unidos contra mí.

Si se entienden como rentables, ¿serán los genocidios y los crímenes contra la humanidad más plausibles en distintas partes del mundo?

Absolutamente. De hecho, me siento un poco tonta por haber comprendido sólo ahora lo que veo como la base del sistema global, que son los impulsos económicos y financieros. Los actores privados siempre han sostenido o apoyado empresas coloniales de asentamiento. Mira Sudán, el Congo… Las guerras que están devastando estos países están conectadas con la explotación de recursos locales. 

Palestina es potencialmente útil para comprender y abordar otras situaciones críticas de derechos humanos en todo el mundo. No sólo en el Sur Global. Por ejemplo, Airbnb y Booking están causando un impacto severo en los derechos humanos en nuestros países. Han transformado los centros urbanos de nuestras ciudades en dormitorios para turistas después de que promotores sin escrúpulos se apoderaran de los mercados de la vivienda, empujando a los habitantes locales a la periferia. Es la destrucción de nuestra vida cultural, y estas empresas también se están beneficiando de las prácticas coloniales israelíes en Cisjordania.

Académicos como Ilan Pappé, a quien menciona en su libro, sostienen que la solución de dos Estados respaldada por la ONU no tiene futuro. ¿Está de acuerdo con esta idea y es viable, o qué alternativas hay?

Respeto mucho el enfoque y la lectura que hace Ilan Pappé. En cierta medida, estaría de acuerdo en que la mejor solución para los palestinos, también en términos de justicia histórica, sería un Estado democrático único desde el río hasta el mar. Pero para empezar, haga lo que haga la gente, Israel debe retirarse de la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén. Deberíamos empezar por hacer cumplir el derecho internacional y luego lo demás vendrá.

La población israelí está más radicalizada que nunca contra los palestinos. ¿Es posible un Israel diferente que acepte la paz, respete el territorio palestino y se retire de la ocupación?

Sí, por supuesto. No sólo otro Estado de Israel, sino que es necesaria una sociedad israelí diferente. Una que no celebre masivamente la violencia y el terror contra los palestinos. Israel no puede sobrevivir a través de esta violencia; están cerca de enfrentarse a la realidad de un Estado cuya moral se ha perdido por completo y aún no se dan cuenta. Según medios israelíes, hay cientos de jóvenes soldados y reservistas que están intentando quitarse la vida debido a lo que están viendo y experimentando tras servir en Gaza.

“Palestina nos está poniendo frente al espejo. Nos está mostrando cuán serios somos respecto a los derechos humanos y al derecho internacional”

Usted ha dicho que la causa palestina es una causa de toda la humanidad. ¿Qué significaría para todos nosotros si esa causa se pierde?

Palestina nos está poniendo frente al espejo. Nos está mostrando cuán serios somos respecto a los derechos humanos y al derecho internacional. Nada de lo que está ocurriendo en Palestina es completamente nuevo. Más bien, estamos viendo la brutalidad del sistema y lo que ocurre con el poder cuando se desata sin control. También vemos la conexión entre la injusticia en Palestina y la injusticia en supuestas democracias liberales: opresión, represión, detenciones policiales, criminalización de la disidencia acusada de ser proterrorista, proislamista o antisemita por exigir justicia y rendición de cuentas en este genocidio.

Esto está haciendo que el sistema tiemble. Palestina es una metáfora del mundo. No saldremos de este genocidio con la misma presunta inocencia con la que entramos, así que el mundo va a cambiar para siempre. Sólo tenemos que determinar si cambiamos para mejor o para peor. Depende de nosotros.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.