La relación de Israel con los países árabes y musulmanes ha sido tan conflictiva como cambiante. En los orígenes del Estado israelí, los vínculos con sus vecinos estuvieron marcados por el conflicto con Palestina. Impulsados por el auge del panarabismo, los países de la Liga Árabe respaldaron las aspiraciones palestinas de tener un Estado propio en la región. Ello les llevó a rechazar el plan de partición impulsado por Naciones Unidas en 1947, en el que se proponía la creación de un Estado árabe y uno judío en Palestina, así como la declaración de independencia de Israel al año siguiente.
Entre 1949 y 1973, Turquía e Irán fueron de hecho los únicos países musulmanes que reconocieron la independencia israelí. Por entonces, ambos estaban gobernados por autoridades cercanas a Estados Unidos. Mientras tanto, los Estados árabes como Egipto, Siria y Jordania se involucraron militarmente a favor de Palestina en las guerras árabe-israelíes.
El final de la guerra del Yom Kipur en 1973 marcó un punto de inflexión en las relaciones de Israel con el mundo árabe. Hasta entonces, los países árabes habían mantenido una postura inflexible negando la legitimidad del Estado israelí. Sin embargo, aquel conflicto abrió la puerta a las negociaciones entre Egipto e Israel. Las conversaciones entre El Cairo y Tel Aviv culminaron con los acuerdos de paz de Camp David en 1979.
En estos pactos, el presidente egipcio, Anwar el-Sadat, accedió a reconocer al Estado de Israel a cambio de que las tropas israelíes se retiraran de la península del Sinaí. De esta manera, Egipto se convertía en el primer país árabe que establecía lazos diplomáticos con el país judío. Sin embargo, ese mismo año, la Revolución islámica en Irán provocó que Teherán rompiera sus relaciones con Israel.
El segundo hito en las relaciones araboisraelíes se produjo en 1993. Ese mismo año, el Gobierno israelí de Isaac Rabin selló los acuerdos de Oslo con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). El tratado establecía por primera vez el reconocimiento de la OLP al Estado de Israel, al mismo tiempo que Tel Aviv autorizaba la creación de un autogobierno interino palestino bajo el nombre de Autoridad Nacional Palestina (ANP). La aparente sintonía entre israelíes y palestinos hizo que Jordania fuera el segundo país árabe en reconocer a Israel al año siguiente.
Sin embargo, y tras casi tres décadas de estancamiento, el gran acercamiento entre Israel y los países árabes se ha desarrollado en los últimos años. La firma de los acuerdos de Abraham en 2020 entre Israel y Emiratos Árabes Unidos supuso renovado impulso la normalización de relaciones entre el Estado judío y el mundo árabe.
Además del Estado emiratí, otros tres países árabes han reconocido a Israel durante este tiempo: Baréin, Sudán y Marruecos. Asimismo, Arabia Saudí, Catar y Omán han establecido contactos diplomáticos con el Gobierno israelí. El caso saudí es el más destacado, ya que en los últimos meses se habían intensificado las conversaciones para normalizar relaciones. Sin embargo, la escalada de violencia en la Franja de Gaza podrían truncar las negociaciones. De hecho, los ataques de Hamás sobre Israel tenían como uno de sus objetivos boicotear esta normalización de las relaciones entre las dos potencias regionales.