Escucha este artículo
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es una organización internacional que promueve políticas para mejorar el bienestar económico, social y ambiental de los países miembros. Fue creada en 1961 para coordinar las políticas económicas entre los países industrializados y fomentar un crecimiento sostenible a nivel global. Cuenta con 38 miembros, entre economías avanzadas y emergentes: Estados Unidos, Canadá, la mayoría de la Unión Europea, el Reino Unido, Noruega, Australia, Japón, Corea del Sur, Chile, México, Colombia, Costa Rica, Turquía e Israel. Aunque ha ido más allá, por esa composición también se llama a la OCDE el “club de los países ricos”.
De la reconstrucción europea al desarrollo global
La historia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos se remonta a la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, cuando Europa necesitaba un marco para la reconstrucción económica. En 1948, se creó la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE) con el objetivo de administrar el Plan Marshall, un programa de Estados Unidos para ayudar a la reconstrucción del continente. La OECE sirvió como un foro para la cooperación económica y la coordinación de políticas entre los países europeos.
En 1961, la OECE se transformó en la OCDE para reflejar su crecimiento fuera de Europa y su enfoque en el desarrollo económico internacional. Desde entonces, la OCDE ha crecido desde el Viejo Continente hasta incluir países de América, Oriente Próximo y Asia-Pacífico. Con esa mayor presencia, el organismo ha mantenido como objetivo promover políticas que mejoren el bienestar económico y social en el mundo.
La OCDE, un foro para discutir y mejorar políticas
La estructura de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos la componen el Consejo, la Secretaría General y los comités especializados. El Consejo es el órgano de toma de decisiones y está compuesto por un representante permanente de cada país miembro y de la Comisión Europea. Se reúne regularmente y toma decisiones por consenso. El secretario, que encabeza la Secretaría General, es nombrado por el Consejo. Los comités y grupos de expertos, más de trescientos, están compuestos por representantes de los Gobiernos y observadores. Son espacios para intercambiar información y experiencias, negociar acuerdos y formular políticas, y brindan apoyo analítico y administrativo. Además, la OCDE tiene oficinas en países no miembros para extender su alcance global.
El organismo brinda un foro para que los países miembros discutan, desarrollen y perfeccionen políticas económicas y sociales. Escruta y compara sus políticas, y aporta análisis y recomendaciones sobre economía, educación, salud, empleo y medioambiente, entre otros temas. Además, la OCDE facilita la cooperación internacional al estandarizar leyes y regulaciones. Lleva a cabo investigaciones y publica informes anuales sobre la economía internacional o de revisión de políticas. Estos informes permiten a los países miembros evaluar su rendimiento en diferentes áreas y aprender de las experiencias de otros.
En educación, por ejemplo, la OCDE lanza el informe del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés). Esta iniciativa mide el rendimiento académico de los estudiantes de quince años en ciencias, matemáticas y lectura, y orienta a los países sobre cómo mejorar sus sistemas educativos. La OCDE también promueve políticas fiscales transparentes, liderando la iniciativa para evitar la erosión de la base impositiva y el traslado de beneficios (BEPS), que busca prevenir que las empresas multinacionales evadan o eludan impuestos. En cuestiones ambientales, la OCDE da directrices para una transición ecológica, implementar políticas de crecimiento verde y adaptarse al cambio climático.
A su vez, la OCDE enfrenta desafíos. Uno es la convergencia económica global y la creciente interdependencia de las economías. Esto requiere una coordinación de políticas más fuerte y efectiva entre los países miembros. Otro desafío es abordar la desigualdad económica, el cambio climático, la digitalización de la economía y la migración. La OCDE también debe adaptarse a los cambios geopolíticos, que provocan tensiones entre sus Estados miembros, y al aumento de su diversidad económica.
Este artículo fue redactado con ayuda de Jasper, un asistente de redacción de inteligencia artificial. Después fue revisado y corregido por un editor de EOM.