¿Qué es el desarrollo?

La definición del concepto de “desarrollo” ha evolucionado desde que surgió a mediados del siglo XX. Primero estuvo ligado al crecimiento económico, pero después incorporó factores sociales y medioambientales
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¿Qué es el desarrollo?
Seattle, Estados Unidos. Fuente: Nicola (Flickr)

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El desarrollo es la evolución de una economía hacia mejores niveles de vida. El concepto surgió a mediados del siglo XX y no tiene una sola definición, que ha variado según el autor, organización o momento histórico. Aun así, el enfoque más generalizado en la actualidad es el de desarrollo sostenible, que consiste en satisfacer las necesidades presentes sin arriesgar las de las generaciones futuras.

Del crecimiento económico al desarrollo humano

El concepto de “desarrollo” surgió vinculado a la economía en los años cincuenta. Se refería a la acumulación de capital físico y era medido a través del producto interior bruto (PIB). Es decir, si aumenta la producción, aumentará el PIB per cápita y, con ello, se reducirá la pobreza e incrementará el bienestar social. La idea está ligada a la teoría neoclásica del crecimiento, la cual considera que para alcanzar el desarrollo es necesario el crecimiento económico, y a los economistas keynesianos, que consideraron que el aumento de inversión era el motor para conseguirlo.

En las décadas siguientes se incorporaron factores como la mejora en la calidad de vida, la disponibilidad de recursos para las generaciones futuras, el acceso a los servicios y los derechos. Así surgió una dimensión más cualitativa: el “desarrollo humano”. Desde los años setenta, organizaciones como el Banco Mundial desarrollaron este enfoque y autores como Amartya Sen y T. W. Schultz lo ampliaron con el aumento de capital humano. La importancia de esta dimensión se evidenció con las crisis en África y América Latina en los años siguientes. Por su parte, la OCDE creó la ayuda oficial al desarrollo para que los países más ricos pudieran donar dinero al resto.

En la ONU, la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo de 1986 lo reconoció como un derecho humano inalienable y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo adoptó en 1990 el índice de desarrollo humano (IDH). En el informe del mismo año se definió como el “proceso mediante el cual se amplían las oportunidades de los individuos, las más importantes de las cuales son una vida prolongada y saludable, acceso a la educación y el disfrute de un nivel de vida decente. Otras oportunidades incluyen la libertad política, la garantía de los derechos humanos y el respeto a sí mismo”.

Hacia una opción sostenible

En los años setenta también surgió el concepto de “desarrollo sostenible”, en un contexto de descolonización de naciones que empezaban a gestionar sus propios recursos y de más interés en el medioambiente. Ganó importancia cuando la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de la ONU publicó en 1987 el informe Nuestro futuro común y en 1992 cuando se adoptó la Declaración de Río. Ambos documentos recogen que el desarrollo debe satisfacer las necesidades presentes sin arriesgar las de las generaciones futuras, siempre en armonía con la naturaleza.

Este concepto formó parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que la ONU adoptó en el año 2000. Por ejemplo, el séptimo era garantizar la sostenibilidad del medioambiente y el octavo fomentar una asociación mundial para el desarrollo. Sin embargo, el incumplimiento de estos objetivos antes de 2015 llevó a la organización a adoptar la Agenda 2030 y los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para guiar las políticas adoptadas en la ONU y sus Estados miembros.

Cómo clasificar a los países

Las organizaciones internacionales miden y clasifican los países de distintas maneras. El Fondo Monetario Internacional divide entre economías “avanzadas” y “en desarrollo”, y el Banco Mundial según el nivel de ingresos en “bajo”, “medio-bajo”, “medio-alto” y “alto”. La ONU, por su parte, emplea países “en desarrollo” y “desarrollados”, pero no los define, y desde que adoptó los ODS prefiere dividirlos por regiones geográficas. El IDH emplea los niveles “muy alto”, “alto”, “medio” y “bajo”, mientras que los términos “subdesarrollo” o “Tercer Mundo” están en desuso por su sentido peyorativo y origen occidental.

No obstante, estas clasificaciones también han conllevado críticas a los índices. Por ejemplo, Emiratos Árabes Unidos ocupaba el puesto veintiséis en el informe de desarrollo humano de 2021/2022, uno por encima de España, a pesar de las violaciones de derechos en el país. Esto ocurre porque el índice se calcula con la esperanza de vida al nacer, el PIB per cápita y el nivel de educación. Asimismo, se ha cuestionado la ayuda oficial al desarrollo como una intromisión de los países donantes sobre los receptores.

Marina Acebes

Soria, 2000. Graduada en Relaciones Internacionales y Economía por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Interesada en la macroeconomía, la geopolítica y las curiosidades sobre los países.