Un Israel ultraortodoxo: el ‘boom’ demográfico que se hará con el control del país

La tasa de natalidad entre los jaredíes, fundamentalistas judíos, es tres veces mayor que la de la población laica. Ya son el 14% de los habitantes del país, pero las proyecciones los sitúan en el 40% para 2065
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Un Israel ultraortodoxo: el ‘boom’ demográfico que se hará con el control del país
Ultraortodoxos protestan contra la decisión del Tribunal Supremo de Israel sobre el servicio militar obligatorio en en Jerusalén en junio de 2024. | AHMAD GHARABLI - AFP

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"Ya no nos fiamos de Netanyahu". Lo dice Dov Lando, rabino de sombrero negro y barba gris, guía espiritual del principal movimiento ultraortodoxo de Israel. "Dejamos de ser socios. Hay que celebrar elecciones". Su partido, Degel Hatorah, tiene apenas tres diputados en la Knesset, el Parlamento israelí, a los que se suman cuatro de Agudat Yisrael, con el que forma el bloque Judaísmo Unido de la Torá. Suficiente para descalabrar la frágil coalición de Benjamín Netanyahu. 
En realidad es una tormenta en un vaso de chupito. La legislatura termina el próximo 27 de octubre de 2026 y por los plazos legales, los comicios se podrán adelantar como mucho mes y medio. Así que la moción votada el 20 de mayo pasado y aprobada casi por unanimidad —faltan dos más para que entre en vigor— solo es un órdago del bando ultraortodoxo lanzado a Netanyahu para demostrar fuerza y marcar líneas rojas. Y la principal línea roja, desde hace años, es el servicio militar: Lando y sus correligionarios exigen una ley que de una vez por todas exima a sus afiliados de acudir a filas. Netanyahu les da largas, porque no puede aprobarla sin romper la coalición por otro lado.
La tensión viene de antiguo. Desde su fundación, Israel eximía del servicio a quienes estudian la Torá a tiempo completo en una yeshiva, un colegio religioso, la ocupación más prestigiosa entre los ultraortodoxos, conocidos como jaredíes. En 2012, el Tribunal Supremo abolió la exención, que desde entonces se mantiene solo con prórrogas, hasta que en 2024, en plena guerra con Hamás, el Supremo obligó al Gobierno a llamar a filas a los jóvenes de sombrero negro y largos rizos en las sienes. No acudieron; en la calle hubo protestas, se apedreó el coche de un ministro —al cuartel no, pero a las barricadas sí van los jaredíes— y en el Parlamento se sucedían propuestas de leyes imposibles de aprobar. Porque si algo repugna a los demás partidos es la idea de mandar a sus hijos a morir heroicamente en el frente mientras que otros se quede...

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Ilya U. Topper

Almería, 1972. Tras criarse en Marruecos, ha sido periodista en diarios y revistas de Cádiz y Madrid; desde 2010 es corresponsal en Estambul, con un foco en el mundo árabe e islámico. Cofundador y editor de la revista digital 'MSur' (msur.es). Autor de los libros de ensayo 'Dios, marca registrada' (2023) y 'El sexo según la izquierda' (2025).