Israel está perdiendo la batalla por la opinión pública en su guerra contra Hamás. Esa es la principal conclusión que se desprende de los datos recopilados por la ONG estadounidense Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED), que ha identificado 7.501 manifestaciones relacionadas con el conflicto durante las cuatro semanas posteriores al 7 de octubre, el día que la organización islamista palestina penetró y lanzó múltiples ataques terroristas en el sur del país.
De todas esas protestas, el 87% han sido en rechazo a la desproporcionada respuesta de Israel y a los supuestos crímenes de guerra perpetrados por su Ejército contra la población civil en Gaza —denunciados por la ONU e investigados ya por la Corte Penal Internacional de La Haya—, como el bloqueo de la ayuda humanitaria o el bombardeo de hospitales.
En un inicio las protestas se centraron en exigir la liberación de los rehenes apresados por Hamás y denunciar la brutalidad con la que sus milicianos arremetieron contra todo lo que se encontraron a su paso en varias ciudades y kibutz israelíes, y multitud de encuentros fueron organizados a lo largo de Estados Unidos, Francia o Alemania. Sin embargo, a medida que la contraofensiva ordenada por Benjamín Netanyahu tomó forma y las bombas empezaron a caer de forma masiva sobre la Franja de Gaza, las calles se llenaron de gritos en apoyo a la causa palestina, sobre todo las del mundo musulmán.
Especialmente intensas fueron las jornadas que siguieron a la orden que Tel Aviv dio a los habitantes del norte del enclave para abandonar sus casas el 13 de octubre y a la masacre del hospital Al Ahli de la ciudad de Gaza el día 17, de cuya autoría todavía no hay evidencias claras. En los días inmediatamente posteriores a ambos sucesos, las manifestaciones propalestinas superaron las 400 en todo el mundo.
Otro de los puntos álgidos de la movilización en defensa de los derechos de los gazatíes se produjo el 4 de noviembre, cuando se convocaron protestas en las principales ciudades estadounidenses para rechazar la política de Joe Biden y su apoyo inquebrantable —también militar— al régimen de Benjamín Netanyahu. La de Washington fue, además de la más multitudinaria del país con varias decenas de miles de asistentes, una de las más concurridas de los últimos años en la capital estadounidense.
Pero más allá del éxito de las manifestaciones en Estados Unidos y otras capitales europeas como Londres o París, en conjunto han sido los países musulmanes —Yemen, Marruecos, Turquía, Irán o Pakistán— los que más se han volcado con la causa palestina y han registrado un mayor número de convocatorias.
Así, el balance de protestas ha acabado cayendo de forma aplastante del lado de Palestina, hasta el punto de que hasta el 17 de noviembre, la última fecha para la que ACLED dispone de datos, Israel solo había recibido el apoyo del 10% de las marchas. El 3% restante fueron manifestaciones neutrales en las que se pidió un alto el fuego o una paz definitiva pero sin alinearse de manera explícita con ningún bando.











Qué genial artículo para demostrar que el apoyo a Palestina no es ni una «conjura de necios» ni de proselitismo proterrorista, como las tachan el gobierno de Israel y el sionismo, así como la derecha y extrema derecha de todo el mundo. Y qué buenísimo gráfico. Cuando una causa tiene semejante apoyo, por algo será; tanta gente no puede (no podemos) estar equivocada (equivocados).
Felicidades, vaya trabajazo.