Mapas sobre geografía, religión o petróleo para entender Oriente Próximo

Cartografía Geopolítica Oriente Próximo y Magreb

Seis mapas para entender Oriente Próximo

Descripción del mapa

Oriente Próximo y el Magreb es un inmenso espacio geopolítico marcado por sus desiertos, la expansión del Imperio árabe, el islam y, más recientemente, el auge de los hidrocarburos. Sin embargo, no todo son desiertos, no todos son árabes, no todos son musulmanes y no todo el subsuelo está repleto de hidrocarburos. Por obvio que esto pueda parecer, todavía siguen existiendo numerosos estereotipos sobre esta región, que aquí pretendemos aclarar mediante seis mapas simplificados.

Geografía de Oriente Próximo, Magreb y Mashrek

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La primera gran división sobre los mapas es la existente entre el Magreb (occidente en árabe) y Oriente Próximo. El Magreb es un espacio geográfico y sociocultural diferenciado, un gran desierto con una estrecha franja fértil mediterránea habitado por pueblos bereberes que se arabizaron, pero que aún conservan gran parte de su idiosincrasia, y en muchas regiones incluso su lengua.

Oriente Próximo, también llamado de forma errónea Oriente Medio por influencia del inglés, es la cuna de la agricultura, de las religiones monoteístas y de alguna de las primeras civilizaciones. Es un espacio en gran parte desértico pero también muy montañoso y con grandes ríos que permiten hacer fértil el desierto. Oriente Próximo tiene una subregión de gran importancia, y que se opone al Magreb: el Máshrek (oriente en árabe), y que abarca los territorios tradicionalmente habitados por árabes de Oriente Próximo.

La división entre ambas regiones se encuentra en el golfo de Sirte, en Libia, y es fundamental para entender este país, que se encuentra partido entre las dinámicas occidentales magrebíes y las orientales mashrekíes.

Árabes y no árabes

Aunque el mapa de Oriente Próximo se suele asociar al mundo árabe, y es cierto que el antiguo Imperio árabe fue fundamental para su actual configuración, no todos los habitantes de la zona son árabes. Hoy existen amplias regiones habitadas mayoritariamente por no árabes, especialmente en las regiones más montañosas de Oriente Próximo, donde destacan los turcos, los kurdos y los persas. Pero también los hebreos en Israel, además de numerosas minorías en territorios de mayoría árabe, como son los bereberes, los tuareg, los coptos o los nubios.

En tanto que el concepto de árabe está fuertemente ligado a esta misma lengua, eso provoca que los árabes no sean un grupo homogéneo. Además de practicar diferentes religiones también hablan distintos dialectos, algo que provoca que si el dialecto no ha sido popularizado por los medios de comunicación de masas, no es comprensible más allá de las regiones adyacentes.

Suníes y chiíes en Oriente Próximo

Pese a que Oriente Próximo y el Magreb tienen una fuerte relación con el islam, una religión que ha sido fundamental para la configuración de este bloque sociopolítico sobre los mapas, no es la única creencia que se profesa y tampoco es una religión homogénea. Al igual que todos los habitantes de estas regiones no son árabes, no todos los árabes son musulmanes. Existen judíos árabes, también llamados mizrajíes; cristianos, incluyendo coptos, y creencias sincréticas como la de los drusos. Entre todos los países destaca el caso del Líbano, con importantísimas comunidades árabes no musulmanas que han marcado su sistema político pluriconfesional.

Tampoco hay una única corriente del islam, que se ha fracturado en tres grandes ramas: sunismo, chiísmo y jariyismo, cada una de las cuales tiene sus propias escuelas e interpretaciones. Los suníes son el grupo más extendido, pero hay amplias regiones de mayoría chií, y en Omán domina el jariyismo en su corriente ibadí, que ha marcado su política.

Aunque las actuales tensiones entre países y regiones chiíes y sunníes hayan llevado a pensar en una histórica confrontación entre ambas ramas, esto no deja de ser un mito, como también lo es que se conviva sin tensiones entre países dominados por una misma rama del islam.

Franja fértil en oriente próximo

Uno de los elementos fundamentales para entender el Magreb y Oriente Próximo son los desiertos y las franjas fértiles. Las corrientes marinas y la gran superficie continental han dado a esta región el mayor desierto de la Tierra, el Sáhara, que a su vez forma un macrodesierto casi ininterrumpido cuando se suman el desierto nubio, del Sinaí, arábigo y persa.

Al norte de esta franja, bañada por el Mediterráneo, hay una estrecha franja montañosa y fértil, que en Oriente Próximo se expande con las montañas rodeando los desiertos del interior de Irán. Al sur existe una extensa franja de pastos, el Sahel y las montañas del sur de Arabia.

Cruzando el desierto y originarios de zonas más húmedas, se encuentran los ríos Tigris, Éufrates y Nilo, zonas extraordinariamente fértiles en entornos desérticos, cunas de las civilizaciones mesopotámicas y egipcia.

Distribución de la población en MENA

Resultado de la distribución física queda condicionada la distribución de la población. Con un desierto prácticamente despoblado, la población se concentra en las zonas montañosas y costeras más fértiles, en la franja del Sahel y en la vega de los grandes ríos.

Egipto es el país más poblado de Oriente Próximo y el Magreb, con más de 100 millones de habitantes, pero la mayor parte del territorio es un desierto inhóspito. Esto provoca que la práctica totalidad de la población se concentre en la llanura aluvial del Nilo y, sobre todo, en su delta. Le siguen Irán y Turquía, casi empatados, ambos grandes países montañosos.

Gas y petróleo en oriente próximo

La presencia de gas y petróleo –hidrocarburos– en muchos de estos países ha hecho posible que algunos prosperen, pero también que otros se desestabilicen. Y es que los hidrocarburos son recursos estratégicos muy codiciados. El golfo Pérsico concentra algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo, haciendo de los Estados cercanos tremendamente prósperos, como puede ser el caso de Arabia Saudí, segundo productor mundial de crudo. Pero estos yacimientos no son solo de petróleo, sino también de gas natural, un recurso que ha sido enormemente lucrativo para Catar.

Por último, y como zonas secundarias, el mar Caspio (Irán) es rico en gas, el sur de Sudán tiene reseñables reservas de petróleo y el centro del Sáhara tiene importantes yacimientos gasísticos en Argelia y de petróleo en Libia.

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