¿Qué es la expansión cuantitativa?

Con la expansión cuantitativa, los bancos centrales buscan estimular la economía a través de la compra de activos en el mercado. Estados Unidos, Europa, Japón o el Reino Unido la aplicaron para recuperarse de la crisis de 2008, pero ha sido una medida excepcional
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¿Qué es la expansión cuantitativa?
Fuente: Quince Creative (Pixabay)

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La expansión cuantitativa es una herramienta de política monetaria que los bancos centrales usan para aumentar el dinero en circulación en el mercado y así estimular la economía. También se le conoce como quantitative easing o QE, por su nombre en inglés. Consiste en comprar activos para inyectar liquidez, es decir, aumentar la oferta de dinero en la economía. Esta medida busca reducir los tipos de interés y facilitar los préstamos a empresas y consumidores, pero puede aumentar demasiado la inflación. Aunque es poco convencional, varios Estados la han usado desde la crisis de 2008.

Comprar activos para estimular la economía

La expansión cuantitativa consiste en la compra de activos financieros, como bonos o acciones, por parte del banco central de un país. Se los compra a los bancos comerciales o entidades de crédito, que ponen el dinero en circulación prestándoselo a empresas o particulares. A medida que el sistema bancario recibe ese dinero, abarata los préstamos, lo que permite a sus clientes solicitarlos más baratos en forma de créditos o hipotecas. Esto impulsa el consumo, la inversión y de esta forma el crecimiento económico.

A su vez, la expansión cuantitativa sirve para combatir la deflación, es decir, el descenso generalizado y prolongado de los precios por falta de demanda. En una crisis deflacionaria o en una recesión los ingresos disminuyen, baja el consumo y aumenta el desempleo. Entonces interviene el Estado con la política monetaria del banco central. Por lo general se bajan los tipos para estimular el crédito bancario, pero cuando ya no pueden bajarse más se recurre a métodos menos ortodoxos, como la expansión cuantitativa.

No obstante, la medida conlleva riesgos. El más común es que genere demasiada inflación. La gente tiene más dinero para consumir y la demanda puede dispararse sin control, lo cual puede encarecer los alimentos, la gasolina o la vivienda. En la zona euro, el objetivo del Banco Central Europeo es mantener la inflación al 2%. La expansión cuantitativa también puede fracasar si los bancos siguen reacios a realizar préstamos. Por ejemplo, la inflación y la incertidumbre han aumentado en el mundo a raíz de la pandemia, las fallas en las cadenas de producción y distribución, la guerra en Ucrania y las tensiones geopolíticas. Los inversores y los ciudadanos compran menos, la economía se ha resentido e inyectar dinero no tiene el mismo efecto.

La expansión cuantitativa para tiempos desesperados

Aunque es excepcional, la expansión cuantitativa se ha usado en distintas ocasiones. Los bancos centrales de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y el Reino Unido recurrieron a esta medida para recuperarse de la crisis de 2008. En medio de la crisis del euro, el Banco Central Europeo anunció una campaña de compra de activos por más de un billón de euros para evitar la caída de los precios y rescatar la economía, que se recuperó en la década siguiente. El Banco de Japón, en cambio, lleva desde 2001 comprando bonos estatales y ya ha adquirido la mitad de la deuda del país, que en 2020 era igual al 240% de su PIB. La pandemia le hizo acelerar su programa y lo ha mantenido ya que la inflación sigue por debajo del 2%.

El impacto de la pandemia empujó a una veintena de países en desarrollo a recurrir a la expansión cuantitativa para estimular la economía, con el riesgo de aumentar la inflación y devaluar sus monedas ya que no son de reserva. Por su parte, los principales bancos centrales pasaron a comprar activos, pero con la reactivación económica viraron en dirección contraria para frenar el aumento de la inflación. La Reserva Federal estadounidense ya redujo en 2022 el plan de expansión monetaria que había emprendido en 2008, recortando la compra de activos, lo cual junto con la subida de tipos ha alertado del riesgo de una recesión.

Carlota García

Gijón, 1998. Graduada en Estudios Internacionales y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos. Interesada en el análisis de conflictos, geopolítica, seguridad y las relaciones internacionales.