Actos tan cotidianos como hacer la compra, llenar el depósito del coche o pagar la factura de la luz ya se han visto afectados por la guerra de Ucrania. Inmediatamente después de la invasión, el barril de brent superó los cien dólares, algo que no ocurría desde 2014. El gas se disparó un 30% en los mercados europeos y los precios de los futuros de trigo alcanzaron su nivel más alto desde 2008. Rusia y Ucrania son grandes productores de materias primas, especialmente hidrocarburos, minerales y cereales, así que el impacto del conflicto en los precios será más severo cuanto más tiempo dure la contienda o más duras sean las sanciones.
Los precios de la energía, los primeros afectados
Rusia es una de las mayores potencias energéticas del mundo: produce alrededor del 11% del petróleo y el 6% del gas y es el principal proveedor de gas a Europa. De hecho, la Unión Europea depende de Moscú para comprar el 40% del gas natural y el 25% del petróleo que consume. Debido a esto, las primeras cotizaciones en dispararse tras la invasión fueron las de los hidrocarburos.
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