La guerra en Ucrania le está costando el futuro a Rusia. Los precios suben, los sueldos no crecen, muchos negocios cierran y empresas líderes piden rescates. Al mismo tiempo, Rusia habría alcanzado 1,4 millones de bajas en el frente. Aunque el presidente Vladímir Putin sigue exigiendo la capitulación de Ucrania, ese círculo vicioso en el que ha atrapado a Rusia puede también suponerle perder la guerra, y al país con ella.
La invasión benefició a unos pocos a corto plazo, e incluso la economía rusa tuvo oxígeno a través del petróleo a raíz de la guerra en Irán, pero la mayoría de la población paga los platos rotos. Como consecuencia, el contrato social entre Putin y los rusos se está quebrando. El trato era que no se metieran en política a cambio de un buen nivel de vida, pero las dificultades económicas, la movilización para ir al frente, la represión, los cortes de internet, los ataques de drones diarios y la reciente crisis del combustible lo hacen cada vez menos sostenible.
La economía rusa, cada vez peor
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento