¿Por qué Alemania tiene que autorizar el envío de los tanques Leopard?

Para que los países aliados envíen tanques Leopard a Ucrania es necesario que Alemania lo apruebe ya que es el país que los produce. Sin embargo, Berlín ha sido reticente por temor a escalar el conflicto con Rusia
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¿Por qué Alemania tiene que autorizar el envío de los tanques Leopard?
Tanque Leopard 2A7 en Ostrava, República Checa, en septiembre de 2022. Fuente: Fric.matej (Wikimedia Commons)

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Alemania tiene que autorizar el envío de tanques Leopard a Ucrania porque es el país que los produce. Los países que deseen enviar los de sus reservas necesitan el visto bueno de Berlín debido a limitaciones en las cláusulas de exportación. Es el caso de Polonia o Finlandia, dos de los países más vocales en ayudar a Ucrania, que cuentan con un amplio stock de estos vehículos blindados. Sin embargo, Alemania se ha mostrado reticente.

Tanto Ucrania como los países aliados prevén que la ofensiva rusa se recrudezca en primavera, lo que ha llevado al jefe de las fuerzas armadas ucranianas a solicitar trescientos tanques. La mayoría de aliados europeos se mostró favorable, salvo Alemania, que finalmente parece haber cedido a las presiones de sus vecinos. Después de que el Gobierno polaco planteara enviar sus Leopard a Ucrania sin el permiso de Berlín, la ministra de Exteriores alemana Annalena Baerbock aseguró el pasado domingo 22 de enero que su país no pondría obstáculos a los envíos. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, se abrió a que los militares ucranianos empiecen a entrenar con los tanques, pero estos envíos necesitan formalizarse.

Los tanques Leopard 2: la joya de la defensa alemana

Los tanques Leopard son la serie de vehículos blindados insignia de la industria militar alemana. Los primeros modelos, los Leopard 1, empezaron a fabricarse en 1965 en Alemania Occidental, sustituyendo a los modelos clásicos del Ejército alemán. Una década después llegaron los Leopard 2, con el objetivo de modernizar y mejorar sus capacidades militares frente al bloque comunista. Entraron en servicio en 1979, pero Alemania solo los ha usado en Kosovo, durante la guerra de los Balcanes en los años noventa. También han estado presentes en la guerra de Afganistán, con las fuerzas danesas y canadienses, y en la guerra de Siria, con el Ejército turco.

Los Leopard 2 no son los únicos tanques disponibles para enviar a Ucrania, pero sí cuentan con ventajas significativas. En especial frente a la opción del modelo estadounidense M1 Abrams. El Gobierno alemán retrasó su decisión de autorizar el envío de Leopards supeditándola a que Estados Unidos enviase sus tanques, pero Washington argumenta que los Leopard son la mejor opción. Para empezar, es más sencillo enviarlos. Alemania cuenta con más de quinientos tanques, doscientos de ellos en reserva, y Grecia, Polonia o España también tienen centenares de unidades. La segunda ventaja es que funcionan con diésel, por lo que consumen menos energía que los M1 Abrams, y son más sencillos de manejar. Esto facilita el trabajo a los militares ucranianos, que podría aprender a usarlos rápidamente y no tendría tantos problemas para asegurar su funcionamiento en momentos de escasez de combustible.

Las reticencias de Alemania

El motivo que alega Alemania para no autorizar la reexportación de tanques es el temor de que el conflicto escale, en este caso debido a la tecnología alemana y europea. Si Rusia se ve arrinconada, podría ampliar la ofensiva hacia otros países, ya sea por métodos convencionales, a través de ciberataques u otros métodos híbridos, o recrudeciendo la amenaza nuclear. Todo ello multiplicaría el riesgo de un conflicto entre la OTAN y Rusia, mucho más peligroso para el continente.

Sin embargo, estas reticencias se explican en gran parte por el tradicional antimilitarismo de Alemania. Desde la Segunda Guerra Mundial, el país optó por alejarse de las cuestiones de seguridad para apostar por la diplomacia y las relaciones comerciales. La guerra de Ucrania le ha forzado a cambiar el rumbo de su política exterior, optando por aumentar su presupuesto de defensa por primera vez en décadas y apoyando a Ucrania en la guerra frente a Rusia, de quien depende para su suministro de gas.

Esto no quiere decir que no le esté costando. Los tanques Leopard son el ejemplo más reciente, pero Alemania ya puso pegas al veto al gas ruso al comienzo de la invasión. Las críticas a la gestión de la ayuda militar han calado en la política interna, con la dimisión de la ministra de defensa Christine Lambrecht a mediados de enero. Su sucesor, Boris Pistorius, se ha comprometido a fortalecer las capacidades defensivas alemanas para ayudar a Ucrania. Con todo, la dependencia alemana de Rusia, su política antimilitarista y sus reticencias a una Europa más activa pueden pasarle factura con socios que desde hace tiempo lo perciben como el freno geopolítico de la Unión Europea.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.