Concebida como la primera línea de defensa durante la época soviética, Ucrania fue uno de los territorios de la URSS con más potencia militar. Su ejército era prestigioso. Tras la disolución del bloque, sin embargo, el Gobierno del país recién independizado no supo gestionar unas fuerzas armadas desmoralizadas, lastradas por la corrupción y demasiado grandes para la castigada economía nacional.
Los intentos de diseñar un ejército ucraniano moderno e independiente de Rusia fracasaron, primero por la crisis económica de 2007 y después de la mano del presidente prorruso Víktor Yanukóvich a partir de 2010. No obstante, desde la anexión de Crimea y el estallido de la guerra en el Donbás en 2014, Ucrania ha vuelto a apostar por crear unas fuerzas armadas potentes, estructuradas siguiendo el modelo de la OTAN y capaces de disuadir a las fuerzas rusas, todavía muy superiores en número y armamento.
Desmoralización y recortes: la caída del ejército de Ucrania
La Unión Soviética consideraba a Ucrania una parte crucial de su cinturón de seguridad durante la Guerra Fría. El ejército ucraniano llegó a representar alrededor del 20% de los gastos militares de la URSS y alcanzó los 750.000 soldados, muchos étnicamente rusos. Pese a ello, para 1991 las fuerzas armadas de Ucrania estaban plagadas de corrupción, desmoralizadas y castigadas por la falta de recursos, como el resto de instituciones soviéticas. La situación se agravó tras la desintegración del bloque, y la mala situación económica afectó a toda la población del país, incluidos los soldados, que incluso tuvieron que recurrir en secreto a segundos trabajos.
https://elordenmundial.com/por-que-ucrania-es-tan-importante-para-rusia/
Sin un enemigo definido, el Gobierno ucraniano optó por reducir el gasto en defensa, que en los años noventa llegó a caer por debajo del 1% del PIB, frente al 4% de Rusia en la misma época. Como consecuencia, la inversión en entrenamiento, tecnología y combustible para el ejército se desplomó. Ot...