Europa en 2023

Europa deberá avanzar hacia la autonomía estratégica entre crisis, elecciones, ‘Qatargate’, tensiones con Hungría y rivalidad franco-alemana.
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Un año después de la invasión rusa de Ucrania, Europa afronta el 2023 cargada de desafíos, tensiones internas y elecciones decisivas en Polonia, Grecia y España. El nuevo año vendrá marcado por la guerra y la crisis económica y energética, cuyas secuelas serán más pronunciadas que en 2022. El pulso con Hungría, la fractura del eje franco-alemán y el impacto del Qatargate amenazan con debilitar a una Unión Europea obligada a buscar mayor autonomía en el orden internacional. En el sur, Europa estará atenta a la escalada militar de Grecia y Turquía en el mar Egeo y a las disputas entre Serbia y Kosovo en los Balcanes.

El difícil reto de la autonomía estratégica

Europa deberá avanzar en 2023 hacia la autonomía estratégica. La invasión rusa de Ucrania ha convencido a los países europeos de que no pueden depender de potencias externas si quieren ser relevantes en la escena internacional. En este ámbito, la energía será determinante. Los Estados temen que será más difícil llenar sus reservas de gas para el invierno por dos razones: un cierre total del suministro ruso y la recuperación económica de China. El fin de la política de “cero covid” hará que Pekín incremente su demanda energética y absorba gran parte del gas natural licuado disponible en el mercado internacional. 

De cara a 2023, la Unión Europea ha previsto una lista de medidas para reducir su dependencia energética. Entre sus prioridades, la Comisión incluyó la creación de una plataforma para la compra conjunta de gas, el impulso de energías renovables como el hidrógeno verde y establecer un tope al precio del gas que fue aprobado en diciembre. Días antes se había fijado un veto a las importaciones de petróleo rusas y un tope a su precio, y en 2023 Bruselas seguirá presionando a Moscú al prohibir las importaciones de productos petroleros refinados rusos desde febrero. Esta medida afectará sobre todo al sector del diésel, ya que Rusia es el principal exportador a Europa. Para compensar esta caída, los países europeos incrementarán sus importaciones de diésel procedentes de Estados Unidos, Oriente Próximo e India.

La autonomía estratégica será aún más compleja en el plano militar. La guerra ucraniana ha reforzado la importancia de la OTAN en la defensa del territorio europeo. Esa relevancia crecerá todavía más en 2023 con el aumento de tropas estadounidenses en el continente y, en especial, si Turquía ratifica la entrada de Suecia y Finlandia en la Alianza. Sin embargo, el Parlamento turco piensa hacerlo como mínimo después de las elecciones en junio. La otanización de Europa obstaculizará cualquier avance hacia una política europea de defensa común, además, con Estados Unidos cada vez menos interesado en Europa.

La relación entre los socios occidentales se ha deteriorado después de que Washington aprobara un paquete de subsidios a las energías verdes que beneficiará solo a compañías estadounidenses. Esa deriva proteccionista obligará a Europa a tomar medidas para proteger a sus empresas. En este sentido, la creación de un fondo soberano europeo para ayudar a su industria será iniciativas clave en 2023. Asimismo, la Unión Europea tiene previsto firmar un acuerdo de libre comercio con Australia durante el primer semestre del año para reducir su dependencia comercial con otras potencias.

Hungría, eje franco-alemán, Londres y Bruselas: un año de tensiones

Si 2022 fue el año de la unidad europea, 2023 recrudecerá las divisiones. Una vez más, el principal desafío para Bruselas vendrá de Hungría. Las disputas entre Bruselas y Budapest estarán influidas por la decisión del Consejo de la UE en diciembre de suspender la entrega de 6.500 millones de euros en fondos a Hungría por vulnerar el Estado de derecho. En 2022, el Gobierno ultraconservador de Viktor Orbán fue el gran aliado de Rusia dentro de los Veintisiete, limitando las sanciones a Moscú y la ayuda a Ucrania. Se espera que Orbán siga usando su poder para vetar estas medidas para desbloquear los fondos europeos.

Sin embargo, su capacidad de presión dependerá de las elecciones de Polonia. El principal partido gobernante, Ley y Justicia (PiS), parte como favorito para derrotar a la oposición europeísta encabezada por el expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Las elecciones polacas serán clave para la UE, pues un triunfo opositor frente a los ultraconservadores del PiS dejaría a Hungría aislada y sin protección en el Consejo Europeo, que tendría mayoría para suspender los derechos de voto de Budapest.

Otro asunto determinante será la estabilidad del eje franco-alemán. Con la guerra de Ucrania, las relaciones entre Francia y Alemania han alcanzado su punto más bajo en seis décadas. Está previsto que Emmanuel Macron y Olaf Scholz vuelvan a celebrar el consejo de ministros franco-alemán en 2023 después de que en 2022 lo aplazaron en tres ocasiones por su falta de sintonía. París y Berlín chocarán en tres frentes: energía, fiscalidad y defensa. En materia energética, Alemania priorizará el aumento de las importaciones de gas, mientras París querrá acelerar la transición verde. En el terreno fiscal, Francia seguirá respaldando una mayor laxitud en el cumplimiento de las normas presupuestarias de la UE. Finalmente, el acercamiento militar de Alemania a Estados Unidos colisionará con el enfoque de defensa paneuropeo de Macron.

Europa afrontará otros dos desafíos fundamentales en 2023. El primero es el Reino Unido. La política británica estará marcada por la recesión y el nuevo órdago independentista de Escocia. Las elecciones locales en mayo también medirán la popularidad del recién nombrado Gobierno conservador de Rishi Sunak. En medio del caos interno, el Reino Unido descongelará sus negociaciones con la UE por el brexit, y en particular por el Protocolo de Irlanda del Norte, que mantiene la normativa aduanera europea en la región. Londres y Bruselas se han puesto como objetivo lograr una solución en febrero, antes del vigésimoquinto aniversario del Acuerdo de Viernes Santo. Sin embargo, pese a que Sunak ha mostrado una actitud más dialogante con Europa, las perspectivas son poco halagüeñas. Londres pretende eliminar casi todos los controles aduaneros, mientras que la UE solo cambiará la forma de implementar el acuerdo.

En segundo lugar, la UE lidiará con la crisis institucional provocada por el enfrentamiento entre la Comisión y el Consejo Europeo. La mala relación entre la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, y el presidente del Consejo, Charles Michel, promete agravarse de cara a las elecciones europeas de 2024. Asimismo, la Unión afrontará el impacto del Qatargate. Las revelaciones sobre sobornos de Catar y Marruecos implican a cada vez más gente y amenazan con convertirse en el mayor escándalo de corrupción de la historia de la UE. A corto plazo, el Qatargate replanteará el papel de los lobbies en las instituciones europeas y hará que Bruselas enfríe sus relaciones con Doha en detrimento de países como Arabia Saudí.

Turbulencias en el sur

El 2023 será agitado en el sur de Europa. Un foco de atención estará en Grecia, que acudirá a las urnas en verano. La economía y un escándalo de espionaje han diezmado la popularidad del Gobierno conservador. Las encuestas vaticinan un escenario apretado entre derecha e izquierda y no se descarta una repetición electoral. En paralelo se celebrarán elecciones en Turquía, con la que Atenas mantiene un conflicto territorial en el mar Egeo. La tensión ha aumentado con las repetidas amenazas del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan de atacar Grecia si Atenas no desmilitarizaba sus islas cercanas a la costa turca. Una escalada militar entre dos socios de la OTAN será un gran riesgo para Europa en el nuevo año.

La situación no será menos convulsa en los Balcanes. Las hostilidades entre Serbia y Kosovo seguirán aumentando en los próximos meses después de que Belgrado solicitara a la OTAN el despliegue de tropas serbias en territorio kosovar. Además de este conflicto, la integración europea será el otro asunto clave en la agenda balcánica. Croacia accederá a la eurozona y al espacio Schengen, y Albania, Macedonia del Norte, Montenegro y Bosnia-Herzegovina buscarán avanzar hacia la adhesión a la UE.

El broche a 2023 estará en España, donde se realizarán elecciones municipales, autonómicas y generales en medio de una gran polarización. España celebrará sus comicios nacionales después de ejercer la presidencia rotatoria del Consejo de la UE durante la segunda mitad del año. Dicha presidencia se centrará en la política social, en la autonomía energética a través del impulso de las renovables y las interconexiones de gas y electricidad, y en la atención hacia América Latina y la Vecindad Sur. Será la última oportunidad de Pedro Sánchez para revertir las encuestas, donde la derecha parte con ventaja. Una victoria del PP podría reducir la influencia de España en la UE, ya que Alberto Núñez Feijóo carece de un perfil exterior fuerte y Sánchez ha ganado peso en Bruselas tras impulsar los fondos de recuperación o el tope al precio del gas.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.