La posible adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN sería de las más rápidas en gestionarse de la Alianza. La mayoría de Estados parte dieron su apoyo incondicional y algunos como Noruega, Dinamarca, Islandia o el Reino Unido incluso han garantizado la seguridad de ambos países durante el período de ratificación de su solicitud, ante el temor de que sufran un ataque ruso si la entrada se alarga. La excepción a este consenso es Turquía, que les exige retirar su apoyo a los independentistas kurdos, a los que el Gobierno turco considera terroristas. Por ahora Ankara ha levantado el veto a las candidaturas, pero no ha confirmado que vaya a permitir la entrada.
Si Turquía retira el bloqueo, la OTAN ganará mucho con la adhesión de Suecia y Finlandia. Ya no se trata solo de extender una Alianza que hasta hace poco parecía estancada. La bienvenida a ambos países también aportaría beneficios al grupo. El refuerzo que suponen sus ejércitos, su ubicación estratégica en el Báltico y Ártico, su información de inteligencia y su postura respecto a Rusia son solo algunos elementos que hacen de esta expansión una de las más deseadas entre los miembros de la OTAN.
Finlandia: más defensa para la mayor frontera entre la OTAN y Rusia
Finlandia y Rusia están separadas a través de más de 1.300 kilómetros, una frontera que pasaría a compartir la OTAN. Con la ampliación, la Alianza estaría más cerca de la península de Kola, en el norte ruso. El lugar es estratégico para el Kremlin, ya que allí alberga cabezas nucleares y misiles submarinos, además de la base de la Flota del Norte, la parte de la Armada rusa que patrulla y defiende el territorio ártico. Con este acercamiento fronterizo, la Alianza busca extender su política disuasoria, un efecto que también beneficiaría a Finlandia.
La perspectiva finlandesa ha sido la de mantener sus capacidades defensivas al máximo posible frente a un vecino que le invadió en 1939 y con el que siempre ha intentado ser cauto. Así, su mayor valor añadido como miembro de la OTAN sería su propia capacidad de defensa. Aunque su personal militar activo es de apenas 23.000 tropas, Finlandia sería capaz de movilizar a 900.000 reservistas, casi una quinta parte de su población, gracias a un servicio militar obligatorio que nunca ha desaparecido. Estas capacidades fortalecerían la seguridad en la región del mar Báltico sin que ello suponga un esfuerzo excesivo para la OTAN.
Aparte de los recursos humanos, la Alianza también ganaría con la inteligencia militar e industria militar especializada finlandesa, por ejemplo, en comunicaciones. Finlandia está aumentando su gasto en defensa: el presupuesto para 2022 era del 1,9% sobre el PIB, se ha aumentado este año y llegará al 2,2% en 2023, superando el requisito del 2% para miembros de la OTAN. Cuando sea uno más, Finlandia podrá compartir su conocimiento e inteligencia sobre cómo tratar a Rusia y cómo combatir sus ciberataques o amenazas híbridas.
Además, las fuerzas militares finlandesas cooperan con la OTAN en distintas misiones desde hace años, de modo que la estructura ya existe. Así, la entrada del país junto con Suecia facilitaría las estrategias militares de la Alianza en la zona al poder homogeneizarlas con el resto de los países nórdicos. Esto también favorecerá la Cooperación de Defensa Nórdica (Nordefco), que hasta ahora era complicada debido a las diferencias entre los países dentro y fuera de la Alianza.
Suecia: fuerza marítima y un Báltico fortalecido
Mientras que la postura no alineada de Finlandia respondía a su posición geopolítica respecto a Rusia, para Suecia la neutralidad —incluido un cierto rechazo a la OTAN— forma parte de su identidad nacional. Ello le ha hecho ir por detrás de sus vecinos en el debate sobre la adhesión. No obstante, tras la publicación en mayo de un informe favorable del Parlamento sueco sobre pertenecer a la Alianza, el Gobierno tuvo claro que el país sería vulnerable si se convirtiera en el único del norte de Europa fuera de la organización. El aumento de las hostilidades rusas, de hecho, ya le había llevado a reintroducir el servicio militar en 2017, tras haberlo eliminado en 2010.
La adhesión de Suecia dejaría bajo el paraguas de la OTAN a toda la región báltica, donde la Alianza siempre ha tenido dificultades para proyectar su poder. El país, con una posición privilegiada, podría albergar bases militares para facilitar el despliegue de fuerzas de la Alianza en caso de conflicto, disminuyendo la ventaja militar de Rusia, además de reforzar las capacidades militares de Estonia, Letonia y Lituania. Suecia también cuenta con la isla de Gotland, un enclave en medio del Báltico con puertos y aeródromos y cuya defensa ha reforzado desde la invasión rusa de Ucrania.
Por su parte, la OTAN mejoraría sus capacidades militares: las fuerzas armadas suecas cuentan con un material militar moderno y preparado, como tanques alemanes Leopard 2A, y su fuerza aérea está entre las cincuenta mejores del mundo. Pero el verdadero valor añadido para la OTAN estaría en la capacidad marítima. La fuerza naval sueca cuenta con sus propios submarinos, que funcionan con una mezcla de diésel y energía eléctrica, y que cuentan con un sistema de propulsión independiente del aire, por lo que su resistencia bajo el agua puede alargarse semanas. Aparte, gracias a la iniciativa de cooperación nórdica Nordefco, los países de la región podrían encontrar soluciones comunes a amenazas similares. En concreto, Suecia podría aportar su conocimiento en el desarrollo de la ciberseguridad y cómo afrontar ciberataques.
Un nuevo panorama geopolítico
La entrada de Finlandia y Suecia cambiaría el mapa geopolítico de la OTAN. Son dos ejércitos modernos que reforzarán los activos del bloque. Además, ambos países tienen una alta renta per cápita, lo que se traducirá en su aporte al presupuesto común y les dará influencia en la Alianza. Quizá incluso modifique las prioridades estratégicas de la OTAN, que podría prestar más atención a la región ártica y al este, en detrimento del flanco sur. El mayor perjudicado sería el Kremlin, que en mayo aseguró que no toleraría la adhesión de Suecia o Finlandia pero ahora reconoce ya que no tiene cómo evitarla.



