La posible adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN sería de las más rápidas en gestionarse de la Alianza. La mayoría de Estados parte dieron su apoyo incondicional y algunos como Noruega, Dinamarca, Islandia o el Reino Unido incluso han garantizado la seguridad de ambos países durante el período de ratificación de su solicitud, ante el temor de que sufran un ataque ruso si la entrada se alarga. La excepción a este consenso es Turquía, que les exige retirar su apoyo a los independentistas kurdos, a los que el Gobierno turco considera terroristas. Por ahora Ankara ha levantado el veto a las candidaturas, pero no ha confirmado que vaya a permitir la entrada.
Si Turquía retira el bloqueo, la OTAN ganará mucho con la adhesión de Suecia y Finlandia. Ya no se trata solo de extender una Alianza que hasta hace poco parecía estancada. La bienvenida a ambos países también aportaría beneficios al grupo. El refuerzo que suponen sus ejércitos, su ubicación estratégica en el Báltico y Ártico, su información de inteligencia y su postura respecto a Rusia son solo algunos elementos que hacen de esta expansión una de las más deseadas entre los miembros de la OTAN.
Finlandia: más defensa para la mayor frontera entre la OTAN y Rusia
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