La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es una organización militar internacional liderada por Estados Unidos y formada por 32 países de Norteamérica y Europa que se comprometen a responder conjuntamente ante cualquier ataque contra uno de ellos. Se fundó en 1949 con doce miembros para protegerse de la Unión Soviética durante la Guerra Fría, y desde entonces su número ha ido creciendo.
Tras la caída de la URSS, la Alianza ha admitido a países del antiguo bloque del Este como Bulgaria, Polonia o Rumanía, o incluso antiguas repúblicas soviéticas como Letonia o Lituania. Esas incorporaciones tienen un gran componente simbólico, pues estos países pertenecieron en su día al Pacto de Varsovia, la organización militar rival liderada por la URSS y creada en 1954. Los últimos países en incorporarse a la OTAN han sido Finlandia en 2023 y Suecia en 2024, para aumentar su seguridad tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Además, Bosnia-Herzegovina, Georgia y Ucrania son aspirantes oficiales a entrar.
Las decisiones de la OTAN se toman en el Consejo del Atlántico Norte, presidido por su secretario general, desde 2024 el ex primer ministro neerlandés Mark Rutte. El secretario también preside las cumbres de jefes de Estado y de Gobierno, que no son periódicas, sino que se convocan para tratar cuestiones concretas. Estas reuniones pueden celebrarse en cualquier país miembro, incluida Bélgica, que alberga la sede de la OTAN en Bruselas. Todos los acuerdos se adoptan por consenso y no hay votación formal, salvo para dirimir si ingresa un nuevo Estado miembro, en cuyo caso basta un voto en contra para bloquear el ingreso.
El artículo 5 y la defensa colectiva
La OTAN puede emplear medios políticos y militares para proteger a sus miembros de cualquier amenaza, desde el terrorismo internacional hasta las catástrofes naturales o humanas, incluida una pandemia. De hecho, durante la covid-19, la OTAN facilitó suministros y servicios para hacer frente a la crisis sanitaria. Además, si un miembro es atacado o amenazado por algún agente externo, tiene derecho a invocar el principio de defensa colectiva, previsto en el artículo 5 del tratado, que obliga al resto de miembros a acudir en su ayuda. Hasta ahora, el artículo 5 sólo se ha activado una vez, cuando Estados Unidos lo pidió tras los atentados del 11 de septiembre en 2001. La alianza respondió lanzando una operación contra el Gobierno talibán en Afganistán, que protegía a Al Qaeda, el grupo terrorista responsable de los atentados.
Pese a haberse creado como herramienta de defensa durante la Guerra Fría, la OTAN nunca entró en combate durante esa época. Su primera intervención llegó tras la caída de la URSS, en la guerra de Bosnia (1992-1995), en la que las fuerzas de la Alianza implementaron bloqueos navales y zonas de exclusión aérea aprobados por el Consejo de Seguridad de la ONU. También fue allí donde desplegó su primera operación de combate, la operación Fuerza Deliberada, en 1995, y sufrió sus primeras bajas.
La polémica del presupuesto de la OTAN
Las fuerzas de la OTAN dependen del presupuesto de defensa de cada Estado miembro. Para paliarlas, los socios acordaron en 2014 que gastarían al menos un 2% del PIB en este ámbito. Sin embargo, las disparidades persisten: en 2024, los Estados que más porcentaje de su PIB destinaron a la defensa fueron Polonia con un 4,12%, Estonia (3,43%) y Estados Unidos (3,38%), mientras que otros como España, Eslovenia o Luxemburgo no alcanzaron el 1,3%. De hecho, ocho de los 32 países de la Alianza no han alcanzado el compromiso del 2%, pero tampoco sufren consecuencias ya que no es vinculante.
Este compromiso está en el foco del debate. Ya en 2018, el presidente estadounidense Donald Trump acusó al resto de socios de aprovecharse de Estados Unidos y cuestionó la utilidad de la OTAN. Más recientemente, a raíz de la invasión rusa de Ucrania, los países de la Unión Europea han aumentado su gasto en defensa, hasta un 30% entre 2021 y 2024. Ese último año, de cara a su regreso al poder, Trump alentó al presidente ruso Vladímir Putin a atacar a los países que no alcanzaran el compromiso del 2%.







