El Qatargate no es un caso aislado: la UE tiene un problema con la injerencia externa

Los presuntos sobornos de Catar a miembros del Parlamento Europeo son la última prueba de cómo actores externos influyen en una UE donde falta transparencia. Marruecos también estaría implicado y Rusia, Azerbaiyán o China son otros ejemplos, pero el ‘lobby’ lo lideran empresas y ONG.
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El Qatargate no es un caso aislado: la UE tiene un problema con la injerencia externa
Fuente: elaboración propia con imágenes de Wikimedia y Freepik

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Bolsas con dinero, huida desde un hotel de Bruselas con una maleta cargada de billetes, una vicepresidenta del Parlamento Europeo detenida y como mínimo un país detrás de todo. Parece el argumento de una película, pero es la realidad que ha atropellado a la Unión Europea. El Qatargate es un caso de presuntos sobornos de la monarquía del Golfo para que las decisiones en Bruselas vayan a su favor, como la exención de visados a sus ciudadanos para entrar en la Unión. La legitimidad de la Eurocámara tambalea.
Este escándalo confirma que las instituciones europeas tienen un problema con las injerencias externas y los lobbies, grupos de presión que pretenden marcar la agenda. No solo implican países, sino también empresas o sectores clave. Y el Qatargate no es el único caso: en uno de los ejemplos más graves, en 1999, la Comisión Europea presidida por Jaques Santer tuvo que dimitir en bloque después de un informe demoledor sobre su falta de transparencia respecto a la lucha contra el fraude.
Rusia, Marruecos o Azerbaiyán
“No vamos a barrer nada debajo de la alfombra”, avisó la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, horas antes de que el pleno cesara de forma rotunda a la vicepresidenta Eva Kaili. La política griega es la cara visible del caso, pero no es la única implicada ni Catar el único país que mueve hilos para que la Eurocámara decida en su favor. El caso más claro de injerencia externa en la Unión Europea es Rusia. Moscú hace lobby con la energía, pero también a través de políticos como el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi o el antiguo canciller alemán Gerhard Schröder. Con influencias o colocándolos en altos cargos empresariales, el Kremlin consigue traspasar las puertas de las instituciones europeas.

Cómo Rusia usó sus empresas energéticas para infiltrarse en Europa

Marruecos también parece tener los tentáculos largos y ya aparece como la segunda pata del Qatargate. Aparece señalado en la orden de detención del considerado cabe...

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Emilio Ordiz

Entre Asturias y Madrid. Periodista. Máster en Unión Europea. Especializado en el estudio de los populismos y los discursos euroescépticos. Me interesa la integración europea, el Estado de derecho y la geopolítica. Con un ojo puesto en los Balcanes.