Las relaciones internacionales recuerdan a un balancín en el que los niños se impulsan hacia arriba y hacia abajo, una y otra vez. Estados Unidos y China cada vez pesan más en ese balancín, mientras las dinámicas globales se desplazan hacia Asia. Las próximas décadas serán decisivas para el liderazgo mundial, y la Unión Europea no quiere quedarse atrás.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, apuesta por una Europa geopolítica que ostente más poder en el mundo, a la altura de Estados Unidos, Rusia o China. Su instrumento es la doctrina Sinatra, presentada en 2019 y también conocida como “doctrina Borrell” por su ideólogo, el alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell. Con ella, Bruselas busca superar su dependencia comercial y estratégica de otros países para encontrar su propio camino. Por ello se la bautiza en honor al cantante Frank Sinatra y su canción My way, ‘a mi manera’.
La doctrina Sinatra se basa en dos principios: la autonomía estratégica y la cooperación. Por un lado, pretende recuperar el control de la industria y la seguridad europeas, dependientes de China y Estados Unidos, respectivamente, y frenar el avance de Rusia y Turquía. Pero, al mismo tiempo, busca seguir cooperando con China, la OTAN o los bloques emergentes, como los países balcánicos, África o América Latina.
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