El pasado 12 de abril, Donald Trump incendió las redes sociales con una imagen generada por inteligencia artificial. En ella, aparecía curando a un enfermo, como si fuera Jesucristo. El presidente de Estados Unidos lanzó aquella publicación horas después de tildar al papa León XIV de “blando con el crimen” y “nefasto en política exterior”, debido a sus críticas contra la guerra entre Estados Unidos e Irán. La respuesta del pontífice ―el primero de origen estadounidense― no se hizo esperar. León XIV afirmó que no tenía miedo a la Administración Trump y que seguiría hablando en contra de la guerra.
Sin embargo, el encontronazo entre Trump y el papa no representa un hecho aislado. Ese mismo mes, en España, Santiago Abascal se enfrentó al secretario general de la Conferencia Episcopal Española, César García Magán, por criticar el concepto de “prioridad nacional” promovido por Vox. Le acusó de no atacar al Gobierno de España porque su prioridad era “el negocio”. Las tensiones entre Vox y los obispos españoles ya hicieron saltar las alarmas en el Vaticano meses atrás. De hecho, durante una reunión entre el papa y la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española, León XIV confesó que su mayor preocupación en España era “la ideología de ultraderecha”, según El País.
El caso más reciente ha sido la publicación de la primera encíclica de León XIV, Magnifica humanitas, el 25 de mayo. En ella, el papa advirtió sobre los peligros de la inteligencia artificial y defendió la dignidad humana, la regulación ética y el control democrático de la IA. Su texto contrastó con el discurso de algunos de los principales tecnooligarcas de Silicon Valley, como Peter Thiel, quien dos meses antes estuvo en Roma dando conferencias sobre el Anticristo. El fundador de Palantir argumenta que el Anticristo son aquellas fuerzas que, como el papa, amenazan el progreso humano y el desarrollo tecnológico.
Los ejemplos de Trump, Abascal y Thiel reflejan una tendencia creciente: el conflict...