Al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, se le ha acusado de ser el caballo de Troya de Rusia en la Unión Europea. Su postura ha complicado a Bruselas formar un frente común contra Putin: aunque Orbán condenó la invasión de Ucrania, se ha negado a señalar directamente al presidente ruso. Incluso se ha especulado con que Hungría amenazó con bloquear las sanciones.
Sin embargo, Orbán no siempre fue tan cercano a Rusia. De hecho, cuando saltó a la fama en los años ochenta fue por su activismo contra la presencia de la Unión Soviética en Hungría. Además, criticó a su antecesor por haberse acercado al Kremlin, pero después estrechó su relación con Putin hasta convertirse en su principal aliado en Europa. Desde entonces, a ojos de Orbán Rusia y Bruselas se han intercambiado los papeles: para el húngaro, ahora es la UE la que se ha “sovietizado”.
Gas y petróleo: la base de la relación entre Orbán y Putin
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