¿Qué es el hidrógeno verde?

Aunque por ahora es caro de producir, el hidrógeno verde ha surgido como posible sustituto para los combustibles fósiles en sectores difíciles de descarbonizar
EOM explicaDesarrollo y cambio climáticoMundo
¿Qué es el hidrógeno verde?
Logo con fuentes de energía renovables. Fuente: Melanie Maecker-Tursun (Wikimedia Commons)

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

El hidrógeno verde es aquel que se produce a partir de energías renovables. Se obtiene mediante electrólisis, que consiste en emplear una corriente eléctrica para romper la unión molecular de oxígeno e hidrógeno del agua, y así extraer el segundo con el fin de usarlo como energía. Al no emitir gases contaminantes en el proceso, el hidrógeno verde se ha vuelto un sustituto para los combustibles fósiles en sectores difíciles de descarbonizar, como la aviación o el transporte marítimo.

En el mundo se consumieron setenta millones de toneladas de hidrógeno en 2018. Existen escalas de colores según la sostenibilidad de su extracción. El hidrógeno gris, por ejemplo, se produce a partir de combustibles fósiles, como el gas natural. Su bajo coste lo ha convertido en el más usado, pero contamina más. El hidrógeno azul también se consigue a partir de combustibles fósiles, pero con técnicas que reducen las emisiones de dióxido de carbono. Por su parte, el hidrógeno negro se obtiene con carbón, el marrón necesita del lignito, el hidrógeno rosa parte de la energía nuclear para la electrólisis y el amarillo se obtiene con técnicas mixtas. Entretanto, el hidrógeno verde representa apenas el 0,1% del total usado.

Un aliado caro para acabar con la contaminación

La sostenibilidad, fácil almacenaje y versatilidad del hidrógeno verde lo sitúan como alternativa al uso de combustibles fósiles que emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Por esta razón, también se sitúa como opción para lograr que el calentamiento global no supere los 1,5 °C respecto a niveles preindustriales, consenso fruto del Acuerdo de París de 2016.

Sin embargo, el hidrógeno verde es caro de producir: requiere más energía, depende de renovables que no siempre pueden conseguirse y, al tratarse de un gas, hay que convertirlo en líquido para transportarlo. El hidrógeno también es inflamable, por lo que requiere infraestructuras y materiales óptimos para producirlo en condiciones seguras. Todo ello le resta competitividad, pero también ha sido fuente de oportunidades.

A la carrera por el hidrógeno verde

Ante las escasas reservas de combustibles fósiles, las principales potencias han puesto en marcha proyectos para estimular las energías verdes. La Comisión Europea estableció el 2050 como año límite para usar combustibles fósiles. En esa línea, la Unión lanzó en 2020 una estrategia para que el hidrógeno pase de suponer menos del 2% de su suministro energético a un 14% treinta años después. A raíz de las sanciones a Rusia por la invasión a Ucrania en 2022, la UE también ha impulsado el plan REPowerEU, que contempla producir hidrógeno verde para suplir la dependencia del gas ruso. En ese marco, cuenta con países con fuerte desarrollo de energías renovables, como España, Italia, Francia o Alemania.

Asia también apuesta por la industria verde, aunque a distintas velocidades. China representa un tercio de la producción mundial de hidrógeno, gris en su caso, pero multinacionales como Sinopec o Ningxia ya han empezado a instalar plantas alimentadas con energía solar para producir hidrógeno verde. India, por su parte, ve en este combustible su mayor aliado para alcanzar la independencia energética en 2047, y Japón o Corea del Sur han desarrollado planes para descarbonizarse y desarrollar fuentes de energía renovables.

De acuerdo con la Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena, por sus siglas en inglés), Chile, Marruecos o Namibia pueden emerger como exportadores de hidrógeno verde, y Australia, Omán o Estados Unidos, principales exportadores de combustibles fósiles, planean reducir su coste de producción. Por ejemplo, Australia ya ha firmado un acuerdo de exportación de hidrógeno verde con Japón y podría ser uno de los principales proveedores de Asia para 2030. Estados Unidos ve en Texas su oportunidad de sumarse a esta carrera, ya que es el estado que produce más energía eólica y posee un gran desarrollo de energía solar. Entretanto, la Irena estima que China, Chile, Marruecos, Colombia y Australia, entre otros, podrán generar el hidrógeno verde más barato en las próximas décadas.

Sara Delgado

Madrid, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo. Interesada en temas sociales, derechos humanos y estudios de género.