Irán es el ejemplo de por qué sancionar a Rusia no va a funcionar

Las sanciones occidentales al Kremlin no han servido para parar su ofensiva contra Ucrania ni le harán renunciar a sus objetivos geopolíticos. Ya ha ocurrido con otros países como Irán, que mantiene su programa nuclear y sus ambiciones regionales pese a sufrir uno de los bloqueos más estrictos.
GeopolíticaRusia y espacio postsoviético
Irán es el ejemplo de por qué sancionar a Rusia no va a funcionar
Fuente: elaboración propia

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Europa y Estados Unidos han respondido a Rusia por la invasión de Ucrania con las sanciones más duras hasta la fecha, pero ni así han conseguido que ceda. El objetivo de las restricciones a oligarcas y políticos y del bloqueo comercial es presionar a la economía rusa para que el Kremlin finalice el conflicto o facilite unas negociaciones de paz. Sin embargo, tras meses de guerra en los que se han sumado la retirada de empresas, boicots culturales y deportivos y sanciones contra los bancos rusos, Moscú persiste en su ataque y Putin mantiene su popularidad en el país. 
Para muchos, el escaso impacto de estas sanciones se debe a que son insuficientes, ya que no afectan al gas ruso, una de sus principales exportaciones y que sigue reportando millones a la economía del país. No obstante, incluir el gas entre las sanciones tampoco asegura que Rusia diera marcha atrás. Prueba de ello es Irán, que también depende de exportar hidrocarburos: ha sufrido restricciones a su comercio durante más de una década y nunca ha abandonado sus ambiciones geopolíticas. El ejemplo del país persa alienta a Rusia a resistir a los castigos de Occidente. 
El castigo por el programa nuclear
Estados Unidos ha sancionado a Irán durante más de cuatro décadas. Desde la Revolución islámica de 1979, las relaciones entre Teherán y Washington han sido complicadas. Llevan años de una retórica agresiva, Irán acusando a la Casa Blanca de imperialista y Estados Unidos tachando al país persa de patrocinar el terrorismo y de ser una amenaza mundial. Cuestiones como la crisis de los rehenes estadounidenses en Teherán en 1979 o el desarrollo de misiles balísticos han conllevado sanciones para Irán, pero ningunas tan estrictas como las motivadas por su programa nuclear.
En 2003, el Organismo Internacional de la Energía Atómica alertó de que Irán había alcanzado las capacidades para desarrollar armamento nuclear, lo que suponía la violación del Tratado de No Proliferación. Estados Unidos y la Unión Euro...

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Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.