Estados Unidos produce el 24% del gas y el 20% del petróleo del mundo. Estas cifran le han convertido en el líder de los hidrocarburos, el recurso natural más importante del último siglo, y por ende en uno de los actores energéticos con más influencia del mundo. Pero lejos de conformarse, el país norteamericano ha seguido perfeccionando su infraestructura energética ―refinerías, ductos, terminales de exportación…― en los últimos años hasta ser también un exportador neto de gas y petróleo y abastecer a sus aliados a la vez que cubre su demanda interna. En 2019, de hecho, Estados Unidos alcanzó el pico en su producción de ambos combustibles.
El fracking o fractura hidráulica, una técnica para extraer combustibles fósiles del subsuelo mediante el empleo de agua a presión, es el avance tecnológico que ha posibilitado ese nuevo salto. Este método, que empezó a utilizarse en los cuarenta pero que no fue hasta los noventa cuando marcó una verdadera revolución, permite acceder a yacimientos más profundos que no podrían ser explotados con técnicas convencionales, por lo que en la práctica ha multiplicado el acceso a las reservas de hidrocarburos.
El petróleo de la cuenca Pérmica, en el sur de Estados Unidos, por ejemplo, comenzó a ser extraído en la década de 1920 y alcanzó su pico de producción medio siglo después. Desde entonces su explotación se había ido frenando, pero el fracking ha desbloqueado nuevos yacimientos y las empresas petroleras han renovado su interés en la región. Miles de pozos han sido abiertos en los últimos años y la población de algunas zonas, como el condado de Andrews en Texas, ha experimentado un crecimiento vertiginoso desde comienzos de siglo.
El gas, por su parte, había sido históricamente un combustible complementario al crudo, casi coyuntural. De hecho, solía ser quemado directamente en el lugar de producción y pocas veces se inyectaba en gasoductos. En 2002, sin embargo, la compañía Mitchell Energy comenzó a explorar una nueva técnica en los alrededores de Dallas: perforar horizontalmente formaciones de esquisto y lanzar un preparado químico a alta presión para crear fracturas a través de las cuales fluyera el gas. De esta forma, el fracking hizo la extracción de este combustible fósil más eficiente y la producción se disparó en 2010, sobre todo en el yacimiento de esquisto de Marcellus, parte de la cuenca de los Apalaches del noroeste del país.
¿Qué países son los principales productores de petróleo del mundo?
En la actualidad, cada año se perforan casi 3.000 nuevos pozos de gas en EE.UU., principalmente en los estados de Texas, Ohio, Virginia, Pensilvania y Nueva York ―el dato total nacional ya se acerca al millón―. También se han construido miles de kilómetros de gasoductos, una expansión que ha venido acompañada de un crecimiento en la producción de gas del 70% desde 2010. Esa disponibilidad de recursos ha llevado a Washington a ofrecerse recientemente como alternativa al gas ruso para Europa, ya que gracias al transporte marítimo el gas natural licuado puede ser exportado a casi cualquier rincón del mundo.
Pero la intensificación de la extracción de combustibles fósiles en Estados Unidos también tiene una cara negativa: la fractura hidráulica es muy contaminante, requiere de una gran cantidad de agua y emite gases que pueden provocar asma, cáncer o malformaciones en los fetos en personas muy expuestas. Estados Unidos es responsable de casi un tercio de todo el exceso de dióxido de carbono en la atmósfera ―tiene el 4% de la población mundial― y que se encuentre lejos de los objetivos fijados en el Acuerdo de París, que incluso llegó a abandonar durante la presidencia de Donald Trump.
La situación mundial actual, además, también se lo está poniendo complicado. Y es que ni siquiera la primera potencia energética ha podido sortear la crisis que está disparando los precios de la electricidad en todo el planeta desde que la pandemia empezó a remitir. Al contrario: el precio de la gasolina ha aumentado un 137% desde 2020 y los hogares estadounidenses pagarán un 9% más cara la electricidad este verano que hace dos años.
¿Qué países son los principales productores de gas del mundo?
Al igual que otras materias primas, el coste de la energía depende del equilibrio entre oferta y demanda. El coronavirus frenó en seco la actividad industrial y la bajada en el consumo provocó que la producción de hidrocarburos también disminuyera, pero ahora que el mundo vuelve a funcionar casi a pleno rendimiento los grandes productores no están cubriendo la demanda.
Las razones son varias: Biden llegó a la presidencia con un discurso que prometía desfasar los combustibles fósiles y apostar por energías renovables urgentemente, lo que envió un mensaje de advertencia a los inversores y repercutió en la expansión de los proyectos extractores. Las compañías energéticas, por su parte, achacan la baja producción a la falta de trabajadores y materiales, pero lo cierto es que muchas están logrando beneficios históricos gracias a la coyuntura internacional. Y por gigantesca que pueda parecer desde el exterior, lo cierto es que la infraestructura estadounidense ya funciona al límite. Nueva York y Nueva Inglaterra, por ejemplo, carecen de gasoductos que les permitan aprovechar la formación de esquisto de Marcellus y se ven obligadas a importar gas a través de sus puertos ―hasta hace poco, incluso de Rusia―.
© El Orden Mundial.
Todos los derechos reservados.







