Sectores que más contaminan

¿Cuáles son los sectores que más contaminan?

La energía es, con mucha diferencia, el sector que más contamina a nivel global. Le siguen la agricultura y los procesos industriales directos
CartografíaDesarrollo y cambio climáticoMundo

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La crisis energética que atraviesa Europa y gran parte del mundo desde hace varios meses es, también, una crisis medioambiental. O, al menos, una parte consustancial de ella. Por un lado, ni los fuertes confinamientos ni el cierre de la actividad provocados por el coronavirus consiguieron evitar que 2021 se batiera de nuevo el récord de emisiones de CO2. Por otro, y mientras el IPCC publicaba sus demoledores informes, la reapertura económica ha demostrado que el mundo sigue arrastrando una enorme dependencia -agravada por la guerra en Ucrania- de los combustibles fósiles. Prueba de ello es que energía sigue siendo, con grandísima diferencia, el sector que más contamina a nivel global.

Así se puede comprobar en los datos de Climate Watch recopilados por Our World In Data. Las cifras corresponden a 2016, el último año con información sectorial desagregada, pero dan buena muestra de lo lejos que todavía está la energía de acercase a los estándares de sostenibilidad necesarios para evitar un desastre climático: casi tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero que se registran en el mundo provienen del transporte (responsable por sí solo del 16,2% de las emisiones), de la calefacción y de la producción y el consumo de electricidad. Es decir, de los principales pilares que sostienen el sistema energético global.

Otros sectores con un fuerte impacto medioambiental son la agricultura, donde actividades como la deforestación o el uso del suelo generan un 18,4% de los gases contaminantes, los procesos industriales directos (5,2%) y los residuos (3,2).

Las mediciones que realiza Our World In Data se basan, eso sí, en categorías muy generales que engloban actividades muy diversas y que en muchas ocasiones se entrelazan entre sí, lo que vuelve aún más complicados los procesos de descarbonización y transición ecológica. Así, por ejemplo, la producción de alimentos, responsable de una cuarta parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, incluye tanto actividades relacionadas con el sector energético (transporte y procesado industrial) como con el agrícola (ganadería extensiva y uso de suelo) o el de los residuos (quema de cultivos).

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En total, cada año se emiten a nivel global cerca de 50.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, la mayoría de ellos provenientes de la producción eléctrica y de los sistemas de calefacción. Aunque las energías renovables han ganado peso en el mix energético global, dos tercios de energía global todavía se produce en centrales termoeléctricas dependientes de combustibles fósiles.

Y los problemas no se limitan al uso extensivo que aún tienen el gas o el petróleo. En la Unión Europea, el carbón –el combustible fósil más contaminante– aún supone un 10% del suministro energético comunitario, aunque si se trata solo de producción eléctrica el porcentaje es sensiblemente superior, del 25%.

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Durante los últimos meses, además, el carbón se ha convertido en una solución de emergencia para muchos Estados miembro, que han visto cómo la crisis del transporte y los precios del gas y el petróleo estrangulaban su sistema energético. Sin ir más lejos, durante el segundo trimestre de 2021 hubo un 29% más de electricidad generada a partir de carbón en la Unión Europea que en el mismo periodo del año anterior.

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