El otro revés de la crisis energética: Europa quema aún más carbón en plena transición verde

Ante el caos en el mercado del gas natural, muchos países han incrementado su consumo de carbón, entre ellos los europeos. La crisis energética ha puesto de manifiesto que la UE todavía depende del gas y del carbón, y que deberá buscar alternativas si quiere cumplir con sus compromisos medioambientales.
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El otro revés de la crisis energética: Europa quema aún más carbón en plena transición verde
Fuente: Pixabay

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El mundo vive una crisis energética marcada por los precios de la luz, que han llegado a estar por encima de los doscientos euros el megavatio, preocupando a familias y empresas. Esta subida, que se entiende mirando el mercado energético mayorista y el precio del gas, arrastra hacia arriba el precio de las demás fuentes energéticas, pero también ha tenido una consecuencia algo inesperada. Cada vez más Estados, entre ellos los de la Unión Europea, han mantenido e incluso incrementado su consumo y demanda de carbón, la fuente de energía fósil más contaminante.
La tormenta perfecta del gas
Muchos factores se han unido para generar la llamada “tormenta perfecta” en el mercado del gas. El primero es el compromiso europeo con la sostenibilidad, el Pacto Verde Europeo para convertirse en el primer continente neutro en términos climáticos para 2050, que ha llevado a los Estados a utilizar cada vez más energías renovables y a confiar más en el gas como combustible de respaldo. Otro factor es la recuperación de la pandemia, que ha traído también la recuperación de la demanda y del consumo energético, disparando los precios del gas más del 250% en lo que va de año y causando problemas de abastecimiento en China.

Las claves de la crisis del gas en Europa: dependencia de Rusia y un mercado global ultracompetitivo

El tercer motivo es más estructural: la dependencia energética europea. La Unión Europea es el mayor importador de energía del mundo y depende sobre todo del gas natural que obtiene de Rusia y Argelia, ninguno de los cuales ha aumentado su oferta. Rusia está centrada en reabastecer sus propias reservas de gas tras un duro invierno. Además, Moscú acaba de terminar la construcción del polémico gasoducto Nord Stream 2, que conecta con Alemania, y trata de presionar a Europa manteniendo altos los precios para inagurarlo cuanto antes. Argelia, mientras tanto, no solo no ha aumentado su oferta, sino que el pasado 31 de octubre cortó una vía por ...

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Sonia Velázquez

Madrid. Graduada en Relaciones Internacionales y Traducción e Interpretación por la Universidad Pontificia Comillas. Máster en Recursos Energéticos y doctoranda en Seguridad Internacional. Pasión por la geopolítica. Análisis sobre energía, vulnerabilidad energética y amenazas a la seguridad energética. Amante del arte y la pintura.