¿Cuál es la diferencia entre suníes y chiíes?

Las dos principales corrientes del islam discrepan sobre quién debía suceder a Mahoma como líder de la religión musulmana. Hoy los suníes son la facción mayoritaria, pero a pesar de sus diferencias ambos grupos no son ni homogéneos ni enemigos irreconciliables
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¿Cuál es la diferencia entre suníes y chiíes?
Fuente: Levi Meir Clancy (Unsplash)

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Los suníes y los chiíes son las principales ramas del islam. El sunismo constituye aproximadamente el 90% de musulmanes en el mundo. Su nombre proviene de la palabra sunna (‘tradición’ en árabe), que alude a las enseñanzas y dichos de Mahoma. Por su parte, el chiísmo representa al 10% restante. Su denominación procede del término chía (‘partido’ o ‘facción’), que se refiere a los seguidores de Alí, primo y yerno del Profeta y el primer líder chií.

La principal disputa entre suníes y chiíes surgió con la sucesión de Mahoma. El sunismo defendía que el líder de la religión islámica debía ser elegido por la mayoría de la comunidad musulmana. Por el contrario, el chiísmo sostenía que el heredero debía ser alguien que perteneciera al linaje familiar del Profeta, empezando por Alí.

Además, existen diferencias doctrinales como el papel de los imanes. Para los suníes, son simplemente quienes dirigen la oración en las mezquitas. Los chiíes les dan mucha más importancia: consideran que los imanes son líderes espirituales infalibles y creen que un imán oculto volverá el día del Juicio Final para gobernar el mundo. Ambas corrientes también difieren en algunos lugares de culto y en el número de momentos del día para rezar.

El origen de la división entre suníes y chiíes

La fractura entre suníes y chiíes se originó con la muerte de Mahoma en el año 632. El Profeta unificó casi todas las tribus de la península arábiga en torno al islam, pero no definió claramente a su sucesor. De este modo, aparecieron las primeras divisiones. Un grupo encabezado por la oligarquía de La Meca pensaba que su heredero tenía que escogerse entre los notables de la comunidad musulmana. Por el contrario, miembros de la familia de Mahoma en Medina defendían que el sucesor debía compartir sangre con el Profeta. 

Para resolver la cuestión sucesoria, las tribus mequíes que habían emigrado con Mahoma a Medina se reunieron allí con los clanes locales conversos. En la reunión de Saqifa nombraron califa a Abu Bakr, uno de los suegros del Profeta y miembro de su misma tribu. Sin embargo, en la cita no participaron ni Alí ni la familia directa de Mahoma, quienes consideraban que se les había usurpado el derecho legítimo a dirigir el islam. 

Las tensiones se recrudecieron en el año 644 cuando Omar, el sucesor de Abu Bakr, murió sin designar un heredero pero habiendo nombrado un consejo de notables para su elección. Ese consejo se decantó por Uzmán, del clan omeya, frente a Alí. El nuevo califa se enfrentó al primo de Mahoma y lo relegó a una posición secundaria, lo que agravó su malestar. Sin embargo, Uzmán fue asesinado en el 656 y el consejo nombró califa a Alí para atajar la inestabilidad. El nombramiento de Alí suscitó el rechazo de Muawiya, gobernador omeya de Siria y primo de Uzmán, que acusó al nuevo califa de complicidad con su asesinato.

La pugna entre Muawiya y Alí desató la primera fitna o guerra civil entre musulmanes. Tras varias batallas, ambas partes acordaron someter su disputa al arbitraje. La decisión de Alí provocó la escisión de sus seguidores más radicales, los jariyíes, que consideraban que la justicia de una muerte solo la podía determinar Alá. El arbitraje resolvió que el magnicidio de Uzmán fue injusto y que a Alí no le correspondía el título de califa, pero tampoco a Muawiya. Sin embargo, en 661 un jariyí mató a Alí y el líder omeya encontró vía libre para hacerse con el poder. 

Tras asumir el título de califa, Muawiya postuló a su hijo Yazid como sucesor, una decisión inédita que llevó a Huseín, hijo de Alí, a liderar una rebelión contra él. Sin embargo, Huseín fue asesinado por las tropas omeyas en la batalla de Kerbala del 680. Su muerte desencadenó la segunda fitna y consolidó la ruptura entre suníes y chiíes. Hoy en día, los chiíes conmemoran el asesinato de Huseín en el día de la Ashura, una de sus fechas más sagradas.

Dos facciones heterogéneas

Suníes y chiíes no son las únicas ramas del islam, ni tampoco son homogéneas. Ambas facciones se caracterizan por tener diferentes corrientes internas. En el ámbito suní, una de las más conocidas es el salafismo, que defiende una interpretación literal del Corán y que ha inspirado el terrorismo yihadista de Al Qaeda y Dáesh. Otra corriente conservadora es el wahabismo, doctrina imperante en Arabia Saudí.

Dentro del chiísmo, predominan los ismaelíes y los imamíes o duodecimanos. Estas corrientes discrepan en su interpretación sobre la línea sucesoria de los imanes y en la identidad del imán oculto que aparecerá durante el Juicio Final. Además, hay otros grupos que incorporan elementos del islam chií, como los drusos, los alauíes en Siria, los zaidíes en Yemen y los alevíes en Turquía.

A nivel geográfico, el islam suní predomina en la mayoría de países musulmanes de África, Oriente Próximo y el sudeste asiático. Entre ellos, sobresale Arabia Saudí, hogar de los Santos Lugares: La Meca y Medina. Por su parte, el islam chií destaca en Irán, Irak y Azerbaiyán, aunque también hay una importante presencia de chiíes en Siria, la parte occidental de Yemen y Líbano, donde son fuertes los hutíes y Hezbolá, milicias aliadas de Irán.

Pese a sus tensiones religiosas, los países suníes y chiíes no son enemigos políticamente irreconciliables. Un ejemplo claro es el apoyo de Irán a Hamás, organización paramilitar palestina suní. Del mismo modo, también existen rivalidades dentro de los bloques, como se vio en 2017 con el embargo de Arabia Saudí a Catar, dos países suníes. 

Pese a esto, la gran rivalidad entre Arabía Saudí e Irán, que durante mucho tiempo ha ordenado la contienda geopolítica en Oriente Próximo, también ha tenido de fondo un cariz religioso basado en estas divisiones de islam: desde Riad, como la principal potencia de mayoría suní; desde Teherán, como centro de poder de los ayatolás, una de las principales figuras de autoridad dentro del chiismo.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.