Oriente Próximo es un concepto geográfico muy popular y extendido, aunque no cuenta con unos límites territoriales claros. En su acepción más generalizada, el mapa político de la región abarca unos 14 países, incluidos los bañados por el Mediterráneo oriental —Egipto, Turquía, Siria, Líbano e Israel y Palestina— y los situados en la península arábiga y el golfo Pérsico —Jordania, Irak, Arabia Saudí, Kuwait, Baréin, EAU, Yemen, Omán e Irán—. En conjunto, estos territorios suman más de 400 millones de personas, una cifra similar a la de los habitantes de la Unión Europea.
La región es además una de las más ricas en recursos energéticos del mundo, lo que ha generado constantes tensiones geopolíticas y territoriales y ha provocado el intervencionismo de las grandes potencias mundiales.
El concepto de Oriente Próximo ha sido objeto de numerosos debates por el origen eurocéntrico y colonialista del término. Para evitar esto, algunas organizaciones internacionales como Naciones Unidas han preferido dejar de emplear Oriente Próximo o Medio Oriente en favor de Asia occidental. Egipto, que tiene en su territorio la península del Sinaí, que sí que está en Asia, suele considerarse parte de esta región, aunque la mayoría de su superficie se encuentre en el norte de África.
Geográficamente, Oriente Próximo se distingue por sus extensas tierras áridas y semiáridas, donde la disponibilidad de agua es un desafío crítico. De hecho, la región concentra algunos de los países con las tasas de estrés hídrico más elevadas del mundo. A pesar de esta aridez, la región también alberga el creciente fértil, considerado como la cuna de la civilización y el lugar de nacimiento de la agricultura, el comercio y la urbanización. Los dos grandes ríos de la región son el Nilo y el Éufrates, que proveen la irrigación necesaria para sostener las actividades humanas de la zona.
Aunque los países de Oriente Próximo comparten una cultura islámica predominante, también presentan notables diferencias en sus sistemas de gobierno, niveles de desarrollo y alianzas geopolíticas. Las monarquías dictatoriales del Golfo, por ejemplo, se caracterizan por una población relativamente pequeña, un alto nivel de vida y una apertura significativa al turismo occidental.
En contraste, Irán mantiene un régimen hermético con Occidente y contario a Estados Unidos. De hecho, durante los últimos año construyo una red de alianzas en la región conocida como el Eje de la Resistencia, una coalición militar y política antiisraelí, antiestadounidense y antisaudí formada por organizaciones paramilitares como Hamás, Hezbolá o las milicias chiíes de Irak. Desde los atentados de Hamás en octubre de 2023, esta red se ha debilitado enormemente con la campaña militar de Israel en la región y con la caída del régimen de Asad en Siria. El ataque de Estados Unidos y el Estado hebreo contra el régimen iraní en febrero de 2026 es el colofón de este enfrentamiento.
Otra gran diferencia regional es la corriente religiosa, pues Irán es mayoritariamente chií, en contraste con la mayoría suní de la región, cuyo centro religioso es Arabia Saudí, con la que Irán se ha disputado durante años el liderazgo regional.
Las cinco ciudades más pobladas del mapa político de Oriente Próximo son El Cairo, con más de 20 millones de habitantes en su área metropolitana; Estambul, localizada entre Europa y Asia y con unos 15 millones de personas; y Teherán, con una población de 13 millones. Les siguen Riad y Alejandría, con 5 y 4 millones de habitantes, respectivamente.
El mapa de la nueva geopolítica de Oriente Próximo: las zonas de influencia de cada potencia
En cuanto al nivel de desarrollo, en la región conviven algunos de los países más pobres del mundo, como Yemen o Siria, que siguen teniendo conflictos activos, con Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Catar, donde los índices de desarrollo son similares a los de Europa.
Estados Unidos, por sus intereses relacionados con el petróleo, mantiene estrechas relaciones con varios países de la zona. De hecho, hay bases militares americanas en Kuwait, Omán, Catar y Emiratos Árabes Unidos, además de en Turquía. Estas instalaciones han servido para lanzar la ofensiva ordenada por Trump contra Irán, que ha respondido atacando estos centros y extendiendo el conflicto al resto a numerosos países de Oriente Próximo.
Además de la guerra contra el régimen iraní, los conflictos más significativos en la región incluyen el conflicto histórico entre Israel y Palestina, que ha vuelto a escalar tras el ataque terrorista de Hamás contra Israel el 7 de octubre y la brutal respuesta israelí en la Franja de Gaza. La guerra civil en Yemen, que empezó en 2014, también sigue activa, y enfrenta a los hutíes con las fuerzas armadas yemeníes respaldadas por Arabia Saudí. Adicionalmente, numerosos grupos rebeldes y milicias islamistas, como Hezbolá en el Líbano, han participado del conflicto que se extiende por todo Oriente Próximo desde 2023.







