El efecto Irán: la nueva carrera nuclear de las potencias medias

Mientras las potencias nucleares se fortalecen, Corea del Sur, Arabia Saudí o Polonia no quieren quedarse atrás. Ya sea rearmándose o enriqueciendo uranio, buscan disuadir posibles agresiones. Sin embargo, también podrían provocarlas, y arrastran al mundo hacia un escenario más inestable
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El efecto Irán: la nueva carrera nuclear de las potencias medias
Ensayo de lanzamiento del misil balístico intercontinental norcoreano Hwasong-15 en Pionyang en febrero de 2023. | KCNA vía KNS - AFP

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La guerra iniciada por Israel y Estados Unidos ha dejado una lección clara para el ala dura del régimen iraní: las armas de destrucción masiva son su única garantía de supervivencia. Esa convicción se está extendiendo a Polonia, Corea del Sur o Arabia Saudí, que también conviven con vecinos nucleares o que pretenden serlo. Sin embargo, los costes de desarrollar la bomba atómica —desde sanciones económicas hasta ataques preventivos— aún son demasiado altos, por lo que no darán el paso definitivo a corto plazo.
En su lugar, estos Estados están poniendo en marcha dos estrategias paralelas para disuadir una posible agresión: programas de enriquecimiento de uranio y el despliegue de armamento estratégico convencional. A largo plazo, implementar ambas podría acercar a Seúl o Riad al umbral nuclear sin desatar represalias internacionales inmediatas, pero también aumentar la inestabilidad regional y dar pie a nuevos conflictos.
Hacia una escalada nuclear atípica
Estados Unidos e Israel han justificado sus recientes bombardeos sobre Irán bajo la premisa de impedir que Teherán termine por desarrollar bombas nucleares y diezmar el programa de misiles balísticos que podrían arrojar estas sobre sus territorios. Paradójicamente, esta ofensiva refuerza la tesis del ala dura del régimen, encabezada por la Guardia Revolucionaria, de que el arma atómica es el único seguro de vida para evitar futuras agresiones. Por eso es improbable que los negociadores iraníes accedan a desmantelar su programa de enriquecimiento, una exigencia estadounidense para poner fin a las hostilidades.
Existe un paralelismo con la guerra en Ucrania. En 1994, Kiev entregó a Moscú el arsenal atómico soviético estacionado en su suelo a cambio de garantías de seguridad. Tres décadas después, es legítimo dudar que Rusia hubiera invadido si Ucrania lo hubiese conservado. De hecho, la propia invasión, sumada a la creciente imprevisibilidad estadounidense y a la caducidad del último tratado de control de armamento en...

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Alberto Ballesteros

Madrid, 1996. Especializado en sanciones internacionales, controles de exportación y las redes de proliferación de armas de destrucción masiva. Máster en Inteligencia y Seguridad Internacional por el King's College de Londres. Me interesa lo relacionado con la estrategia, seguridad y política internacional, sobre todo en las regiones de Asia-Pacífico y el sudeste asiático.