Guía para entender las elecciones en Italia

Tras la caída de Mario Draghi, Italia celebra elecciones generales el domingo 25 de septiembre. Las encuestas le dan la victoria al partido ultraderechista Hermanos de Italia, liderado por Giorgia Meloni, que gobernaría junto con la Liga y Forza Italia un país en crisis que preocupa a Europa
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Guía para entender las elecciones en Italia
Fuente: Wisegie (Flickr)

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Italia celebra elecciones generales el domingo 25 de septiembre para renovar el Parlamento. De ellas saldrá el nuevo primer ministro o primera ministra, que deberá aprobar el presidente de la República. Después de la caída en julio del Gobierno de Mario Draghi que llevó a estas elecciones anticipadas, se espera una victoria de la ultraderecha. En este escenario, Giorgia Meloni, de Hermanos de Italia, quedaría al frente del país en coalición con la Liga y Forza Italia. ¿Cuáles son las claves de los comicios?

Menos representación, más coaliciones

El Parlamento italiano está compuesto por dos cámaras: la Cámara de Diputados y el Senado. Desde estas elecciones se escogerán cuatrocientos diputados y doscientos senadores, lo cual supone una reducción de 345 parlamentarios después del referéndum constitucional de 2020. Esto convierte a Italia en el país europeo con menor representación parlamentaria, con 0,7 diputados por cada 100.000 habitantes.

En el sistema electoral italiano, un tercio de los escaños se reparten de forma mayoritaria en colegios uninominales. Esto significa que el candidato de la lista más votada se lleva el escaño de la circunscripción, lo que permite concentrar el voto de diferentes partidos en una única lista. Esto favorece las coaliciones, como la actual de los partidos de derecha, o la que intenta construir el centroizquierda, con menos éxito.

La coalición derechista es la candidata principal

  • Hermanos de Italia, de ultraderecha y liderada por Giorgia Meloni, es la fuerza favorita. El partido tiene un discurso ultraconservador y nacionalista bajo la consigna “Dios, patria y familia”. No llegó al 5% en las elecciones de 2018, pero en estas reúne un 25% de los votos. Meloni quiere renegociar el plan de recuperación europeo e impulsar un sistema presidencialista. Defiende un mayor poder para cada país en la Unión, más autonomía dentro de la OTAN y frenar la inmigración descontrolada. También un país autosuficiente que apueste por la energía nuclear.
  • La Liga, de Matteo Salvini, es el otro partido de ultraderecha que ha cedido protagonismo. Formación de origen separatista en el norte y después federalista, giró hacia el nacionalismo italiano y cuenta con un 13% del apoyo. Cuando Salvini fue ministro del Interior bloqueó la llegada de barcos de las ONG por el Mediterráneo. Hoy reivindica un impuesto igual para todos los italianos, mayor control a la inmigración irregular y no cree en la utilidad de las sanciones contra Rusia.
  • Forza Italia, del cuatro veces dirigente Silvio Berlusconi, se presenta como el aporte moderado en el grupo derechista. Sin embargo, con su populismo y sus alianzas, Berlusconi le abrió las puertas a la ultraderecha a lo largo de décadas en política, y ahora la formación se sitúa por detrás de sus socios con un 7% del apoyo. El expresidente del Parlamento Europeo y cofundador, Antonio Tajani, es el líder visible del partido, en un intento de moderar una coalición.
  • El Partido Democrático, con el ex primer ministro Enrico Letta, es la alternativa principal como partido de centroizquierda. Es la segunda formación en las encuestas con un 22% del apoyo y tiene un discurso europeísta, progresista y contrario a la invasión rusa de Ucrania. Quiere rescatar el programa que empezó Mario Draghi, que incluye progresividad fiscal, y ha centrado su discurso en combatir la precariedad y la crisis energética.
  • El Movimiento Cinco Estrellas (M5S) tiene un discurso más moderado que el populista de antes. Con el ex primer ministro Giuseppe Conte, el partido de izquierda que ganó las elecciones de 2018 ha perdido más de la mitad del apoyo hasta quedar en un 13%. Ahora se presenta en solitario, ha cuestionado las sanciones europeas a Rusia y ha buscado captar el voto joven y verde.

Mientras Hermanos de Italia hacía oposición, la Liga, Forza Italia y el M5S le dieron la espalda a Draghi en la coalición de gobierno y llevaron a las elecciones anticipadas. Estos tres partidos han tenido relación con Rusia, y se sospecha que a través de los dos primeros el Kremlin aceleró la caída de un Ejecutivo formado para combatir la pandemia y la crisis económica. Ahora una coalición de derechas podría matizar el apoyo de Italia a Ucrania y dividir a Europa respecto a Rusia: Meloni, aunque euroescéptica, es atlantista y apoyó las sanciones, Salvini las ha cuestionado y Berlusconi es viejo amigo de Vladímir Putin.

Una crisis económica y política que preocupa a Europa

Italia carga a sus espaldas un lento crecimiento económico que no despegó después de la crisis de 2008 y que ha sumado los efectos de la pandemia y de la guerra en Ucrania. Además, viene marcado por la histórica desigualdad entre el norte, más rico, y el sur. Aunque ahora el país depende menos del gas ruso, la subida de los precios y en particular de la energía se ha convertido en el tema central. De hecho, todos los partidos coinciden en poner un límite al precio del gas, y los que gobiernen también deberán afrontar las reformas restantes del plan de recuperación europeo, del que Italia y España son los mayores beneficiarios.

Lo que pase en Italia inquieta a Bruselas. Es la tercera economía europea y la deuda que acumula puede desestabilizar a la zona euro. El nacionalismo de Meloni, además, amenaza el legado de estabilidad de Draghi, expresidente del Banco Central Europeo reconocido por salvar el euro. Más allá de los mercados, una victoria de la ultraderecha también confirmaría el avance de la extrema derecha en Europa, que recientemente ha ganado en Suecia y que ahora gobernaría en un país fundador de la Unión.

¿Quién ganará las elecciones en Italia y por qué?

Las encuestas apuntan a que ganará Hermanos de Italia, lo que confirma el giro radical de la derecha italiana. Con un historial político inestable, y tras la última crisis interna que tumbó al Gobierno, los italianos están cansados de la política tradicional. De hecho, los indecisos y abstencionistas sumarían un 40%. En cambio, Giorgia Meloni representa la antipolítica que ya ha triunfado en Italia, con socios como Berlusconi y Salvini que en su momento lideraron olas contra el sistema político tradicional.

Meloni, a su vez, surgió del posfascismo italiano y bajo el cobijo de Berlusconi, con quien fue ministra de Juventud. Il Cavaliere incluyó en sus Gobiernos a la Alianza Nacional, heredera del Movimiento Social Italiano que agrupó a los fascistas después de la Segunda Guerra Mundial. Ambas formaciones son las raíces de Hermanos de Italia, que no ha dado giros ideológicos como otros partidos. Meloni tampoco formaba parte de la última coalición ni participó en el derrumbe de julio, por lo cual los italianos no la asocian con los errores del Gobierno. 

Por todo ello Meloni no solo se ha ganado a la mayoría de los votantes, sino también el liderazgo de la derecha. En campaña hizo firmar a la Liga y a Forza Italia que la harían primera ministra si ganaba. Meloni sería por tanto la primera mujer al frente de Italia, a la cabeza de esa misma coalición. La izquierda, mientras tanto, se ha quedado atrás porque se presenta desunida. El Partido Democrático no ha sido capaz de firmar acuerdos de cara a unas elecciones que, una vez más en Italia, llegan antes de lo previsto.

Carlota García

Gijón, 1998. Graduada en Estudios Internacionales y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos. Interesada en el análisis de conflictos, geopolítica, seguridad y las relaciones internacionales.