El Parlamento italiano aprobó en octubre de 2019 una reforma que afectaba a su propia composición. La reforma consistía en reducir en 345 el número de parlamentarios del Senado y la Cámara de los Diputados, cámaras alta y baja de la República Italiana. Después de su aprobación parlamentaria, la propuesta, que por ser una modificación constitucional requería de una consulta popular, fue sometida a referéndum el 20 y 21 de septiembre de 2020. El 70% de los italianos votó a favor, con una participación pobre y marcada por la pandemia (51,1%). El cambio se hará efectivo en la próxima legislatura, prevista para 2023.
Antes de la reforma, las dos cámaras italianas sumaban 951 escaños. Esto convertía a Italia en el país con el parlamento más grande de las principales potencias de la UE en relación a su población, sin contar al Reino Unido. La reforma dejará a Italia en la última posición, por detrás de Francia, Alemania, España o Polonia. La cámara alta italiana pasaría de 315 a 200 senadores y la cámara baja de 630 a 400 diputados. Con respecto a la Cámara de Diputados, eso supone un escaño por cada 150.900 habitantes, muy por encima de los 134.114 de España, 102.538 del Reino Unido o 105.088 de Alemania.
La medida fue propuesta por el partido populista Movimiento Cinco Estrellas, en el Gobierno, y apoyada por fuerzas de todo el arco parlamentario, desde partidos de extrema derecha como la Liga de Matteo Salvini o Hermanos de Italia a los socialdemócratas del Partido Democrático (PD), también en el Gobierno de coalición. Solo se opusieron partidos minoritarios: Azione, socialdemócratas escindidos del PD con tres parlamentarios; los socialistas de Sinistra Italiana, también con tres parlamentarios; los verdes o diferentes partidos comunistas.
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