El éxito de AfD: cómo forjar una identidad política ultra en apenas una década

La ultraderecha alemana crece con cada elección porque es la fuerza que lleva años leyendo mejor el descontento y el resentimiento social. Un fenómeno que se abre paso en Europa y América ante unos partidos tradicionales que no solucionan las demandas, sobre todo materiales, de la población
Política y eleccionesEuropa
El éxito de AfD: cómo forjar una identidad política ultra en apenas una década
La líder de AfD, Alice Weidel, durante un discurso en un mitin del partido en Turingia el pasado 4 de julio de 2026. | KATHARINA KAUSCHE/DPA Picture-Alliance - AFP

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores.Guardar artículo

El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ya no es una opción marginal. A inicios de septiembre quedó al borde de la mayoría absoluta (43,8%) en el pequeño estado de Sajonia-Anhalt, ubicado en la desaparecida Alemania Oriental comunista. Sería la primera vez desde la posguerra que un partido de esas características gobierne un estado federado. Dos semanas después, el partido ha conseguido este domingo un 38,2% de los votos en las elecciones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, veintiún puntos más que en 2021, y 16,3% en Berlín, casi el doble que en 2023. Pero estos números no se ven solo en las últimas regionales: AfD superó los diez millones de votos (28,8%) en las elecciones federales de 2025.

El pasado nacionalsocialista y el consenso posterior anclado en la máxima nie wieder (‘nunca más’) garantizaban que la extrema derecha nunca regresara al poder en Alemania. Hasta ahora. La tendencia de una propuesta política impensable hace unos años ahora está al alza. En casi todo el este de Alemania, AfD supera los cuarenta puntos de intención de voto, mientras que en el oeste se ha estabilizado en dos dígitos. Ninguna otra fuerza política se ha podido permitir estos datos en años. Son números de un partido que se encamina hacia un triunfo electoral a nivel federal: la ultraderecha lidera los sondeos con 28% de intención de voto, a casi diez puntos de su inmediato perseguidor: la CDU de Friedrich Merz, el actual canciller.

La líder de AfD, Alice Weidel, ha pedido adelantar las elecciones ya no solo como parte de una provocación estratégica para llamar la atención y satisfacer a los propios. En realidad, AfD ha construido una legitimidad electoral que le permite presionar al resto de los partidos y protagonizar la política alemana. El partido ultraderechista ha pasado en apenas trece años de ser un partido euroescéptico dirigido por un puñado de académicos indignados a crear una identidad política nueva en el país. Una identidad que posiblemente explique por qué ninguna campaña, cordón sanitario o advertencia sobre el extremismo de sus líderes e ideas ha podido evitar que se convierta para muchos en la única opción de poder.

Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo

Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca

Mensual

Accede a todos nuestros contenidos y apoya nuestro proyecto. Podrás cancelar tu suscripción en cualquier momento.

6€ /mes

Ahorra un 20%

Anual

Todas las ventajas de EOM durante 12 meses. Además, te ahorrarás un 20% al suscribirte con un solo pago.

60€ /año

Mecenas

Si te apasiona nuestro trabajo y quieres apoyarnos más, conviértete en mecenas de EOM

90€ /año

Continuar

Anual · Cancela en cualquier momento

Franco Delle Donne

Doctor en Comunicación por la FU Berlin. Autor del libro Epidemia Ultra y coautor del libro En la mente de..., con El Orden Mundial. Investigador en la Werkstatt für Sozialforschung Berlin.