La geografía electoral de AfD: el mapa del voto a la ultraderecha en Alemania

Desde su feudo en los estados del este, el partido se ha extendido poco a poco por el país hasta convertirse en la segunda fuerza
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Alternativa para Alemania (AfD) ha logrado su mejor resultado electoral en las elecciones generales de Alemania del 23 de febrero de 2025. La formación ultraderechista, encabezada por Alice Weidel, se ha convertido en la segunda fuerza política del país tras superar el 20% del voto. Fundado por antiguos miembros de la CDU en 2013, AfD se presentó por primera vez a unas elecciones generales en Alemania ese mismo año, en plena crisis de la eurozona.

Aunque las elecciones de 2025 han permitido al partido duplicar los registros que cosechó en 2021 —AfD se quedó por debajo del 11% de los sufragios y sumó 83 diputados en el Parlamento alemán—, la distribución de sus votantes ha mantenido una tendencia estable desde su aparición en 2013, cuando convirtió a los estados de la Alemania Oriental en su feudo electoral particular. A pesar de su notable crecimiento en el resto del país, esta dinámica se ha mantenido también en estos últimos comicios. Un comportamiento electoral que bebe de distintos factores económicos, políticos y sociales, pero también geográficos. 

Uno de los aspectos más relevantes es la persistente brecha entre el este y el oeste de Alemania. Estas disparidades se consolidaron a raíz de la reunificación alemana en 1990. Como resultado, se generó un sentimiento de abandono y de desafección entre los alemanes orientales contra el nuevo Estado alemán. Este resentimiento ha facilitado la penetración en el este de fuerzas populistas y antisistema como AfD, Die Linke o la Alianza Sahra Wagenknecht, de izquierda rojiparda.

Otro elemento clave para entender el voto a AfD en el este de Alemania tiene que ver con el legado de la República Democrática Alemana. Durante cuatro décadas, el régimen socialista de Alemania Oriental impuso un sistema autoritario con escasas libertades políticas y una intensa represión estatal. El pasado de la RDA influyó en la cultura política de la región, ya que fomentó actitudes más favorables hacia el autoritarismo y contrarias a la democracia liberal, a Occidente y a la Unión Europea. Asimismo, la RDA mantuvo sus fronteras cerradas, lo que dificultó la inmigración. Esto propició que su población fuera étnicamente homogénea y que el porcentaje de población inmigrante siga siendo bajo hoy en día.

El apoyo a AfD también es especialmente intenso en las zonas rurales. Al igual que otros partidos de ultraderecha, AfD obtiene sus mayores porcentajes de voto en las áreas menos pobladas y económicamente deprimidas. En estas zonas, el impacto de la crisis económica es más intenso, y el envejecimiento de la población es cada vez más pronunciado. Además, la escasa inmigración, las tendencias conservadoras del campo y el rechazo a las políticas climáticas de Los Verdes hacen que estas áreas constituyan un terreno fértil para el auge de la ultraderecha. 

Alemania se obsesionó con frenar a la ultraderecha. Sólo logró fortalecerla

Todos estos factores han provocado que AfD haya concentrado la mayor parte de su éxito en los estados del este. De hecho, la formación ultraderechista ha sido el partido más votado en todos los estados de la antigua RDA en estas últimas elecciones. Su principal bastión es Turingia, donde la ultraderecha sacó casi el 40% de los votos en los comicios del domingo. Este dominio no es nuevo. Allí, la formación ultraderechista también consiguió ser la fuerza más votada en las elecciones regionales de 2024. Otros feudos destacados son Sajonia y Sajonia-Anhalt, donde AfD sobrepasó el 37% de los apoyos.

El voto a AfD en Alemania Oriental contrasta con su impulso a nivel nacional, donde el desempeño de la ultraderecha empeora en las grandes áreas urbanas y en la mitad occidental del país. Aunque AfD ha mejorado sus cifras en las regiones del oeste con respecto a 2021, el porcentaje de voto que tiene en estos estados es todavía la mitad que en el este. En las zonas urbanas, el ejemplo más destacado es Berlín, donde AfD quedó como cuarta fuerza con el 15,2% de los sufragios. No obstante, los ultraderechistas también han experimentado importantes avances en torno a grandes ciudades del sur como Stuttgart o en numerosas regiones de Baviera.

Las divergencias entre Alemania Occidental y Alemania Oriental también ejercen un rol protagonista en este caso. A diferencia de los estados del este, las regiones del oeste cuentan con mayores niveles de educación y de renta. Además, estos territorios han sido tradicionalmente más abiertos a la inmigración, lo que ha generado sociedades más abiertas y cosmopolitas contrarias al discurso antiinmigratorio de AfD. Por otra parte, el impacto de la desnazificación tras la Segunda Guerra Mundial fortaleció el rechazo a la ultraderecha y favoreció la consolidación del sistema democrático, así como la integración de Alemania Occidental en las Comunidades Europeas.

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Pese a lograr más de dos millones de votos en 2013, el partido de ultraderecha se quedó a tres décimas del umbral mínimo del 5% para lograr representación en el Bundestag, el parlamento alemán.

Sin embargo, apenas obtuvo el 4,7% de los votos, por debajo del umbral mínimo del 5%, y se quedó fuera del Bundestag.

Su primer gran éxito en unos comicios nacionales llegaría en 2017, tras la crisis de refugiados de 2015, cuando se convirtió en tercera fuerza con el 12,6% de los votos y en líder de la oposición.

Su apoyo se concentró en el este del país y en especial en el estado de Sajonia, donde superó el 25% del voto en prácticamente todos los distritos electorales.

AfD perdió fuelle en las elecciones de 2021, coincidiendo con la salida de Angela Merkel y con la vuelta de los socialdemócratas al poder, aunque mantuvo su fuerza en el territorio de la antigua RDA y pudo mantener un 10,3% de apoyo.

Pese a esto, la formación volvió a la senda del éxito electoral en poco tiempo, como sucedió en las europeas de 2024.

 

Su gran victoria ha llegado en las elecciones generales de 2025: en medio de una nueva crisis, AfD se ha convertido en la segunda fuerza de Alemania con más de 10 millones de votos —el 20,5%—.

1 comentario

  1. Expandir comentario
    Jorge Fernandez de la Fuente

    Observando el mapa no entiendo como en las ciudades que es donde más multiculturalidad hay y donde puede haber más delincuencia es donde menos voto han conseguido . Sin embargo en las áreas rurales crecen que es donde su discurso tiene menos sentido ya que la realidad del votante no es la de los ideales de afd. Si no hay inmigración por que les preocupa el control de fronteras?