Alemania se obsesionó con frenar a la ultraderecha. Sólo logró fortalecerla

El cordón sanitario de los partidos tradicionales ha permitido que Alternativa para Alemania canalice el voto protesta en plena crisis económica. La formación ultraderechista también se ha beneficiado de los efectos de la austeridad fiscal y de la aceptación de su discurso antiinmigratorio. Ahora será la principal fuerza de oposición.
Política y eleccionesEuropa
Alemania se obsesionó con frenar a la ultraderecha. Sólo logró fortalecerla
La actual líder de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, durante un mitin del partido en abril de 2017. Fuente: Olaf Kosinsky (Wikimedia Commons)

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

Nie wieder: ‘nunca más’. Es el lema que ha imperado en la sociedad alemana durante los últimos ochenta años. El trauma nacional generado por el nazismo provocó que, tras la Segunda Guerra Mundial, los alemanes se obsesionaran por evitar el regreso de la ultraderecha. Fruto de ello, surgió el llamado “cortafuegos”, un compromiso de todos los partidos políticos para aislar a las formaciones ultraderechistas y frustrar su llegada al poder.
Sin embargo, las elecciones de ayer confirmaron el fracaso de esta estrategia: Alternativa para Alemania (AfD) ya es la segunda fuerza política del país. La formación liderada por Alice Weidel logró más de un 20% de los votos, el mejor resultado de un partido ultraderechista a nivel nacional desde 1933, cuando Adolf Hitler se convirtió en canciller. Al mismo tiempo, la idea del cordón sanitario se diluyó hace unas semanas después de que los democristianos de la CDU —ganadores de los comicios— votaran junto a AfD una moción para endurecer las políticas migratorias en el Parlamento alemán. Lejos de contener a la ultraderecha, la obsesión de Alemania por frenarla ha alimentado su ascenso.
La austeridad: un catalizador histórico para la ultraderecha
La austeridad fiscal ha dominado Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes consideraban que la hiperinflación y la crisis de deuda de la República de Weimar habían favorecido la irrupción de los nazis en los años treinta. Ese miedo al endeudamiento afianzó la creencia de que la disciplina fiscal traería estabilidad política. Como resultado, la austeridad se convirtió en un pilar de la política alemana. El punto álgido llegó en 2009, durante la crisis del euro, cuando el Parlamento alemán aprobó introducir en la Constitución el freno a la deuda, un mecanismo que impide al Gobierno endeudarse por encima del 0,35% del PIB.
Sin embargo, esas políticas de austeridad han facilitado el crecimiento de la ultraderecha. Ya en los años treinta, las recetas económicas del cancill...

Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.

Suscríbete por solo 6€ al mes

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.