Mapa arsenal nuclear Europa

El mapa del armamento nuclear de la OTAN en Europa

Francia y el Reino Unido cuentan con arsenales propios, mientras que otros cinco Estados alojan bombas estadounidenses
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La conversación sobre el rearme nuclear ha vuelto a la mesa de los Estados europeos casi sesenta años después de la ratificación del Tratado de No Proliferación. El temor a la amenaza rusa y el carácter impredecible de Donald Trump en Estados Unidos han empujado a Francia y el Reino Unido a revisar sus capacidades nucleares, así como a países no nucleares como Polonia o Alemania a tantear un posible camino en esta dirección. 

Si el estallido de la guerra en Ucrania ya dio el pistoletazo de salida a un debate sobre el rearme europeo, la vuelta de Trump a la Casa Blanca ha sido un golpe de realidad: el compromiso de Estados Unidos con la seguridad del bloque y de la OTAN no es tan robusto como se pensaba. Y ante esto surge una duda: ¿puede Europa defenderse sola ante una amenaza nuclear?

En Europa hay dos Estados nucleares: Francia y el Reino Unido. Son la cuarta y quinta potencia por tamaño de su arsenal, con 290 y 225 cabezas nucleares, respectivamente. Cuentan con capacidades militares y balísticas como para alcanzar las principales ciudades rusas en caso de ataque. Sin embargo, ambos arsenales están muy lejos de alcanzar y poder hacer frente al ruso, y tampoco están cerca de las cifras que tienen Estados Unidos o China. 

¿Cuáles son los países que tienen armas nucleares?

Las limitaciones no recaen sólo en el número de armas. La fuerza nuclear británica está vinculada explícitamente a la OTAN —aunque conserva la autoridad exclusiva de uso— y depende en parte de Estados Unidos para el mantenimiento de misiles y ojivas nucleares. Francia, por su parte, tiene total libertad de evaluación y decisión sobre su arsenal, y lo ha mantenido al margen de la Alianza Atlántica. 

Hasta el momento, Europa había depositado su confianza en Estados Unidos como encargado de defender y proteger al bloque ante una amenaza nuclear. Pero la confianza nunca ha sido ciega: las dudas de los aliados sobre los compromisos de disuasión ampliada de Estados Unidos vienen de lejos, y se potenciaron con la llegada de Trump. De hecho, por esa incertidumbre Francia desarrolló su propio arsenal. En la década de 1950, se extendió la creencia de que un presidente estadounidense nunca sacrificaría Nueva York por París, por lo que era conveniente desarrollar una capacidad nuclear independiente de la gran potencia. 

Aun así, Estados Unidos juega un papel clave en el arsenal nuclear europeo. No en vano tiene desplegadas en torno a 100 bombas atómicas B61 entre cinco países del continente: Italia, Alemania, Países Bajos, Bélgica y Turquía. Todos son países firmantes del Tratado de No Proliferación, así que la existencia de armas nucleares en sus territorios sólo es posible gracias a la OTAN. En concreto, por la participación voluntaria de dichos Estados en el programa de intercambio nuclear de la alianza. 

Ahora bien, se trata de un armamento cuya gestión y uso recae en las manos de Estados Unidos. Aunque Washington conserva la autoridad de uso exclusivo, el personal militar de los Estados que acogen este arsenal se entrena regularmente para saber manejarlo y en caso de emergencia estarían obligados a lanzar las bombas, siguiendo las órdenes de la OTAN.

El mapa de las potencias con armas nucleares

Esta realidad lleva en marcha desde que en 1954 se trasladaron las primeras bombas estadounidenses al Reino Unido, para luego ser desplegadas en los cinco países actuales así como en Grecia. Tanto Londres como Atenas decidieron retirarlas en 2008, aunque ante la coyuntura actual se han dado movimientos en suelo británico que apuntan a un posible regreso del arsenal estadounidense al país. De hecho, los activistas de la organización Campaña para el Desarme Nuclear han solicitado transparencia al respecto al primer ministro Keir Starmer, pues supondría un cambio importante en las medidas de seguridad del país.

Este posible giro en la defensa británica no es excepcional. El canciller alemán, Friedrich Merz, ya ha manifestado interés en un posible acuerdo de intercambio nuclear con Francia y el Reino Unido, y según dos encuestas realizadas en marzo el rearme cuenta con el apoyo de entre el 31 y 38% de la población. Por su parte, el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha subrayado que Polonia está en conversaciones sobre protección con París y ha abierto la puerta a la idea de adquirir sus propias armas nucleares. Son, por lo tanto, signos de la vuelta de tuerca nuclear que se está dando en Europa.

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