Cuando Matteo Renzi llegó al poder en febrero de 2014, el horizonte de su carrera política liderando la izquierda en Italia parecía no tener fin. Maniobró para desplazar del cargo a su compañero de partido Enrico Letta y se convirtió en el primer ministro más joven de la Historia de Italia a los 39 años, con energía reformadora y un amplio apoyo de los italianos. Pero una gran ambición precipitó rápidamente su final. Tras perder claramente un referéndum constitucional en el que puso todo su capital político, dimitió en diciembre de 2016 y se convirtió también en el primer ministro más joven en dejar el poder. Y, aunque revalidó su puesto como secretario general del Partido Democrático (PD), Renzi no pudo evitar el desastroso resultado de su formación en las elecciones generales del 2018, que dieron la victoria a la Liga de Salvini y al Movimiento Cinco Estrellas (M5S por sus siglas en italiano), ahora socios de gobierno.
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