Cartografía Economía y Desarrollo Europa

El comercio en Irlanda frente al brexit

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Reino Unido y la República de Irlanda entraron juntos en la Unión Europea en 1973. Desde entonces la frontera que se había establecido en 1922 tras la independencia de Irlanda y la posterior reincorporación de Irlanda del Norte en el Reino Unido se ha ido disolviendo social y económicamente.

A la Unión Europea le siguieron el Acuerdo anglo-irlandés y el Acuerdo de Viernes Santo, que disolvieron aún más la frontera y pusieron fin a la época de «Los Problemas», integrando toda la isla en una única unidad económica y dejando atrás su fractura religiosa.

El brexit pone en riesgo la tranquilidad y prosperidad económica logradas en la isla tras décadas de conflictos. Y es que la salida del Reino Unido del club comunitario no solo va a afectar a Gran Bretaña e Irlanda del Norte, sino a toda la Unión Europea, siendo Irlanda el país comunitario más vulnerable. Sea como fuere Irlanda ha ido reduciendo su dependencia británica desde su incorporación en la UE, mientras que Irlanda del Norte se ha integrado económica y socialmente con la propia República de Irlanda.

De hecho hay 8.700 empresas norirlandesas que exportan a Irlanda frente a las 7.800 que lo hacen al resto de Reino Unido. Aunque las exportaciones a Irlanda son de menor valor económico, estas tienen una gran importancia, ya que son bienes de primera necesidad, como productos lácteos y otros alimentos perecederos, y son elaborados son elaborados por pequeñas y medianas empresas muy vulnerables y de gran importancia para sus comunidades.

Irlanda del Norte votó por la permanencia en la UE, aunque con diferencias internas. La fijación de la frontera entre ambos territorios por el impacto social y económico que pudiese tener, y la posible reactivación del movimiento nacionalista irlandés, está siendo uno de los principales obstáculos para una salida con acuerdo. El backstop o salvaguarda irlandesa plantea mantener Irlanda del Norte unida al mercado irlandés, y por tanto al comunitario; sin embargo esto implicaría establecer una frontera en el mar de Irlanda que aislará —al menos parcialmente— a la región del resto de Reino Unido. La otra opción es establecer una frontera dura en la isla, con un gran impacto económico y rompiendo el acuerdo de Viernes Santo.

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