En junio de 2017, después de que decidiera adelantar la convocatoria de elecciones generales, Theresa May perdió la mayoría parlamentaria que había permitido al Partido Conservador gobernar sin ningún problema hasta entonces. Tras realizar sondeos para ver qué posibilidades tenía de formar coaliciones para gobernar, solo un partido se mostró abiertamente a favor de apoyar a la primera ministra —a cambio de 1.140 millones de euros extras para la región—: el Partido Unionista Democrático (DUP por sus siglas en inglés) de Irlanda del Norte. Este acuerdo trajo a la luz dos asuntos relacionados. Primero, un partido político hasta ese momento relativamente desconocido fuera de los medios especializados y que, de repente, había cobrado un papel protagonista no solo en un Gobierno nacional, sino en una coyuntura crucial: la del brexit. Y segundo, que las negociaciones referidas al brexit, la forma de salida de Reino Unido de la Unión Europea y su futura relación, van a estar influidas por la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte con este nuevo actor en el tablero.
Debido al sistema de repartición de escaños, la representación del DUP en el Parlamento británico es ínfima. Sin embargo, es el partido de Irlanda del Norte con más representación en el Parlamento central —diez escaños—, junto con Sinn Féin —‘Nosotros’—, un partido político de ideología republicana cuyo principal objetivo es la reunificación de la isla de Irlanda. De corte ultraconservador, el DUP ha sido conocido durante mucho tiempo por sus relaciones con grupos paramilitares leales a la Corona. Con una gran influencia religiosa, su actividad de gobierno ha provocado, entre otras cosas, que Irlanda del Norte sea la única región de Reino Unido donde el aborto sigue siendo ilegal y el matrimonio igualitario está penalizado. Este inmovilismo en ciertos aspectos —especialmente en los sociales— encuentra una base de votantes en zonas de Antrim, Londonderry o County Down, además de los barrios más obreros de Belfast. Se trata de barrios de clases bajas u obreras, zonas que sufrieron de una forma especialmente intensa el conflicto armado en Irlanda del Norte y que, en consecuencia, lo que más temen es una posible reunificación con la República de Irlanda. En la actualidad, aunque tiene representación en Westminster, el DUP es el partido mayoritario en una región sin control claro; debido a desacuerdos con Sinn Féin sobre el gobierno compartido, hace más de un año que Irlanda del Norte parece no tener un rumbo fijo. Actualmente el DUP es solo un partido que facilita —o dificulta, según la perspectiva— la vida a May.
Para ampliar: “La estrategia contra el terror en Irlanda del Norte”, Esther Miranda en El Orden Mundial, 2016
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