La guerra económica que Donald Trump ha lanzando contra el mundo desde la Casa Blanca pone en un delicado equilibrio la relación comercial de España con la gran potencia norteamericana, donde había multiplicado sus cifras de negocio durante el mandato de Joe Biden. Estados Unidos es el sexto país al que más exportaciones españolas se destinan y las políticas arancelarias del magnate ponen en riesgo millones de euros en aparatos eléctricos y mecánicos, aceite, vino o medicamentos.
En términos generales, gran parte de las exportaciones españolas se quedan dentro de fronteras europeas. Francia, Alemania, Italia, Portugal y Reino Unido son sus principales destinatarios. Tras ellos, sin embargo, la marca España cruza el Atlántico para adentrarse en Estados Unidos. Un socio al que vendió bienes y productos por valor de cerca de 18.000 millones de euros en 2024, según datos de Data Comex.
La vuelta del magnate a la presidencia de Estados Unidos ha traído consigo una guerra arancelaria que ya ha entrado en vigor y a la que la Unión Europea ha decidido contestar. Trump ha impuesto de nuevo un arancel del 25% al aluminio y el acero que va a afectar al cinco por ciento de las exportaciones de mercancías del mercado comunitario y directamente a los dos principales tipos de producto que exporta España hacia Estados Unidos.
Son 2.500 millones de euros en electrodomésticos y máquinas mecánicos y otros 1.500 millones en aparatos y material eléctrico. Se trata de lavavajillas, calentadores de agua, motores de reacción o paneles entre cuyos componentes se encuentran los materiales tasados y, por tanto, van a sufrir las consecuencias del arancel estadounidense.
Trump llegó a la Casa Blanca con la idea de que comerciar con Europa no le sale rentable, aunque se trata de una verdad a medias. La balanza comercial de la Unión Europea con Estados Unidos es muy positiva para el espacio comunitario si solo se tiene en cuenta el intercambio de bienes, aunque se equilibra cuando también se calcula el intercambio de de servicios. Pese a esto, es el caso de España es distinto: mientras que las exportaciones de España a Estados Unidos en el año 2024 alcanzaron un valor de más de 18.000 millones de euros, las importaciones desde el país norteamericano ascendieron hasta los 28.000 millones, traduciéndose en un saldo negativo para el país ibérico.
Aunque en el plano general la cifra de exportaciones a EE.UU. supone menos del 5% del total de exportaciones españolas —pues el comercio exterior está más centrado en el mercado europeo—, Estados Unidos absorbe un cuarto de sus exportaciones extracomunitarias. Los principales productos exportados son aparatos y maquinaria, seguidos de productos farmacéuticos. Se trata del otro gran sector más ha sido más atacado por Trump debido al gran peso y valor que tiene en el mercado europeo.
El comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos. ¿Hacia una guerra de aranceles?
Junto a estos, el campo español es el otro gran protagonista de las exportaciones y también puede verse damnificado. En 2024, las exportaciones a Estados Unidos de aceite de oliva y otros tipos de aceite y derivados generaron cerca de 1.200 millones de euros. La venta de conservas de frutas, verduras y zumos ascendió por su parte a 400 millones, mientras que el vino, vinagre, cerveza y demás bebidas generaron otros 413 millones. La industria agroalimentaria de España ya sufrió en 2019 los aranceles que Trump impuso en su primer mandato.
Los primeros aranceles supusieron un duro golpe tanto para el aceite de oliva como para el vino, desplomándose las exportaciones al punto de que España dejó de ser el principal exportador de aceite de oliva en suelo estadounidense. La situación se había remontado durante el mandato de Biden, cuando mercado del aceite ha llegado a alcanzar las cifras más altas registradas hasta el momento. Pero ahora el campo español vuelve a sentir las dentelladas de los impuestos fronterizos.
Además de la balanza comercial negativa, otro de los puntos de diferencia entre España y la Unión Europea reside en uno de los principales productos exportados: el coche. Mientras que en el caso español es el campo y ciertos tipos de industria los que están como punta de lanza, a nivel europeo una de las grandes víctimas va a ser la industria automovilística. España exporta piezas de vehículos, motocicletas y turismos a Estados Unidos, pero en mucha menor medida que sus vecinos europeos, donde también destacan productos como el biodiésel o la perfumería.

