En el foco Geopolítica Asia-Pacífico

Asia-Pacífico en 2020

Asia-Pacífico en 2020

Las negociaciones nucleares con Corea del Norte atraerán buena parte de la atención en Asia-Pacífico en 2020, aunque también habrá que vigilar Taiwán, Corea del Sur y Myanmar, que celebrarán elecciones. En el sur, no se podrá pasar por alto la tensión entre India y Pakistán, y la llegada al poder de una familia con pasado controvertido en Sri Lanka. Por último, la región seguirá sometida a las tempestades que sin duda seguirá causando la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

La resaca de la guerra comercial

Igual que en 2019, el pulso entre China y Estados Unidos marcará las dinámicas de Asia-Pacífico en 2020. Aunque, por extraño que parezca, algunos países de la región han salido ganando de este choque de trenes. Es el caso de Vietnam, país caracterizado por tener una gran oferta de mano de obra barata, lo que ha permitido que muchas grandes empresas, como la surcoreana Samsung, estén trasladando sus manufacturas a este país como consecuencia del aumento de los costes en China a raíz de las sanciones estadounidenses. Pero no está claro que el país vaya a poder lidiar con un crecimiento tan repentino: la infraestructura económica de Vietnam no está acostumbrada a una actividad tan frenética, y las redes de proveedores locales están al límite. Además, con una población muchísimo menor que la de China, el país no puede permitirse absorber un crecimiento tan esporádico en la demanda de trabajadores locales.

Países como Vietnam o Indonesia son los destinos principales de la deslocalización de empresas en las principales economías asiáticas.

Si Vietnam sufre por el aumento de la actividad económica, en otros lugares ocurre exactamente lo contrario. En Hong Kong, por ejemplo, el comercio, que representa alrededor del 18% del PIB de la ciudad y emplea al 12% de sus trabajadores, se ha resentido como resultado de las subidas de aranceles entre China y EE. UU., que son sus principales socios comerciales. El puerto de la ciudad se ha caído de la lista de los cinco más activos del mundo, y su economía ha entrado en recesión por primera vez en los últimos diez años. Claro que todo esto también tiene que ver con la tensión social desde que se vive en la isla desde hace más de seis meses, cuando comenzó una oleada de protestas contra la injerencia de Pekín en los asuntos locales, que el Gobierno, hasta hoy, ha sido incapaz de resolver.

La mala situación de Hong Kong ha hecho crecer el escepticismo entre los inversores, que han empezado a mover su dinero hacia zonas con mejores perspectivas, como Singapur. Y eso a pesar de que la economía singapurense también se ha resentido: en 2019 los sectores industrial y el de transporte de mercancías de contrajeron en más de un 3%, y su economía creció a un ritmo más bajo que en 2018, disparando las alarmas de una posible recesión, aunque las perspectivas para 2020 sean positivas. El año que entra también será clave en Singapur por ser el último en que Lee Hsien Loong liderará el Gobierno. El primer ministro no se presentará a la reelección en 2021, lo que significa que su puesto recaerá en una persona ajena a su familia por segunda vez en la historia —su padre, Lee Kuan Yew, fue el artífice de la independencia del país y lo gobernó entre 1958 y 1990—. En el tiempo que queda hasta los próximos comicios tocará prestar atención a las medidas que tome Loong para garantizar que el traspaso de poderes se produzca sin sobresaltos.

Para ampliar: “La geopolítica tras las protestas en Hong Kong”, Fernando Arancón en El Orden Mundial, 2018

La inseguridad del noreste asiático

Al margen de lo estrictamente económico, la pugna entre China y EE. UU. también amenaza con dinamitar los esquemas de seguridad en el noreste de Asia. Desde que fuera elegido presidente, Donald Trump ha presionado a sus socios asiáticos para que aumenten el gasto en defensa. En julio de 2019, el Gobierno estadounidense extendió al de Japón la petición de que cuadruplicara su pago a EE. UU. por mantener a militares norteamericanos en el país. También hizo lo propio con Corea del Sur, a la que exige cinco mil millones de dólares para que sus tropas sigan defendiendo el país, lo que no ha sentado bien en Seúl y amenaza incluso con romper la alianza entre ambos países.

Todo esto, además, llega en un momento de altas tensiones entre Japón y Corea del Sur que, en los últimos meses, han sacado a relucir su tradicional rivalidad. Después de que a finales de 2018 miles de ciudadanos surcoreanos comenzaran a exigir indemnizaciones a empresas japonesas por trabajos forzados durante la era colonial, el pasado mes de julio Japón reaccionó eliminando a Corea del Sur de su lista de socios comerciales preferentes, limitando su acceso a materias primas que son esenciales para la producción de chips de memoria, uno de los principales productos que exporta Corea del Sur. Aunque a finales de año los dos países rebajaron la tensión, la situación sigue siendo frágil. Prueba de ello es que China, adversario frontal de Japón, aprovechó la situación para cerrar un acuerdo de defensa con Corea del Sur e invitar a su ministro de Defensa a Pekín en 2020 para estrechar aún más sus lazos.

Por último, las negociaciones en torno a la desnuclearización de Corea del Norte seguirán siendo importantes en 2020. Sin avances tangibles en 2019 a pesar de haberse reunido con Kim Jong-un en dos ocasiones, y presionado tanto por el impeachment como por las presidenciales de noviembre de 2020, probablemente Trump lanzará una última ofensiva diplomática sobre Corea del Norte: el presidente querrá apuntarse un tanto que le ayude a disparar su popularidad, y la firma de un acuerdo con Pionyang podría ponérselo más fácil. 

De momento, los dos países parten de posiciones totalmente opuestas: Kim Jong-un exige el levantamiento de las sanciones, pero a cambio Trump le pide que desmantele por completo su arsenal nuclear, algo a lo que Kim no puede renunciar si quiere garantizar la supervivencia de su régimen. De hecho, el régimen norcoreano ha dado un ultimátum a Estados Unidos, amenazando con retomar los lanzamientos de misiles balísticos de largo alcance si la Administración Trump no cede a sus demandas antes de final de año. Con todo, el aumento de presión sobre Trump en EE. UU. y los éxitos diplomáticos que ha conseguido Corea del Norte a lo largo de 2019 y, en especial, su acercamiento a Corea del Sur, podrían hacer que Washington y Pionyang terminen acercando posturas. 

Para ampliar: “Cómo firmar la paz en Corea”, Andrea G. Rodríguez en El Orden Mundial, 2018

2020, año electoral

El próximo año, Taiwán, Corea del Sur y Myanmar celebrarán unas elecciones en las que los tres países se juegan mucho. El primero en pasar por las urnas será Taiwán, que celebrará elecciones generales en enero. Las encuestas son favorables a la actual presidenta del país, Tsai Ing-wen, que lleva gobernando desde 2016 con una agenda favorable a la independencia total de Taiwán. El Gobierno taiwanés ha sido un duro crítico de las políticas de China, que sigue empeñada en la reunificación de ambos territorios y ha aumentado la presión sobre la isla para hacerla posible. Por eso, si el partido de Tsai Ing-wen repite mandato, cabe esperar que las hostilidades chinas continúen en 2020.

Para ampliar: “La rivalidad entre China y Taiwán”, Andrea G. Rodríguez en El Orden Mundial, 2019

El siguiente país en pasar por las urnas será Corea del Sur, que celebra elecciones legislativas en abril. Llegan en un momento turbulento para el Gobierno por la polémica causada tras perder a dos ministros de Justicia este año. El gobernante Partido Demócrata inicia 2020 con una aprobación de tan solo el 37%, frente al 53% que tenía en 2018. Si termina poniéndose al parlamento en contra, el presidente Moon Jae-in lo tendrá muy complicado para maniobrar cómodamente durante el resto de su mandato, que termina en 2022. Y es que Moon tiene en su agenda planes tan ambiciosos y determinantes para la región como la firma de la paz con Corea del Norte y la creación de un mercado común con el régimen comunista, algo que sus oponentes no ven con buenos ojos.

Por último, 2020 también será testigo de las segundas elecciones libres en la historia de Myanmar, que tiene ante sí la oportunidad de consolidar la transición a la democracia que inició hace cinco años. Pero el panorama no es muy alentador. El descontento con el nuevo sistema político es evidente entre las minorías del país, sobre las que han aumentado los abusos por parte de las autoridades desde 2015. La líder de facto y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi ha tenido que defender a su Gobierno ante la Corte Internacional de Justicia por las acusaciones de genocidio contra la minoría musulmana rohinyá, que desde hace años es el blanco preferido de los militares birmanos y de las facciones más extremistas de la población. Con todo, parece que los electores darán más peso a los esfuerzos que ha hecho el Gobierno por combatir la corrupción, mejorar el sistema educativo e introducir reformas para proteger el medioambiente, y le darán una segunda oportunidad en las urnas.

Para ampliar: “Myanmar, la transición incompleta”, Cristina de Esperanza en El Orden Mundial, 2018

El sur de los hombres fuertes

En 2020, el personalismo marcará en buena medida las dinámicas del sur de Asia, sobre todo después de que Narendra Modi, el primer ministro de India, consiguiera revalidar su mandato y, acto seguido, diese un golpe de efecto revocando la autonomía del estado de Jammu y Cachemira el pasado 5 de agosto. El Gobierno también cortó el acceso a internet y aumentó la presencia militar en la zona, que ya sumaba más de quinientas mil tropas. El atrevimiento disparó las tensiones con Pakistán, con quien lleva disputándose la región desde la independencia de ambos países en 1947. El primer ministro paquistaní, Imran Khan, ha advertido ante las Naciones Unidas que las provocaciones indias podrían terminar derivando en una guerra nuclear, y ha asegurado que defenderá el territorio pakistaní frente a futuras afrentas. Por eso, no será raro que vuelvan a darse a enfrentamientos puntuales entre las fuerzas armadas de ambos países en 2020, como ya ocurrió en febrero de este año.

Las disputa territorial en el norte de India y Pakistán es solamente uno de los problemas que atraviesa el subcontinente indio, que seguirá siendo inestable en 2020.

Pero la figura de los hombres fuertes no está de moda solamente en India. Sri Lanka acaba de elegir como presidente a Gotabaya Rajapaksa, que fue ministro de Defensa entre 2005 y 2015, cuando el país lo gobernaba su hermano Mahinda. Juntos, los Rajapaksa lideraron una operación militar que puso fin a veintiséis años de conflicto contra los Tigres Tamiles, una guerrilla independentista asentada al norte del país. Durante la guerra, los hermanos acometieron con tremenda violencia contra sus enemigos, recurriendo incluso a la tortura y los asesinatos extrajudiciales contra quienes supuestamente apoyaban a la guerrilla. En concreto, a Gotabaya se le acusa de la desaparición de miles de personas de la etnia tamil. Ahora, lejos de intentar un lavado de imagen, el presidente ha nombrado primer ministro a su hermano Mahinda y ha dejado sin representación dentro de su Gobierno a las minorías del país. La incógnita durante 2020 será cómo lidia el Gobierno con estas minorías y, en especial, con los musulmanes, que han sufrido varios ataques como represalia por los atentados yihadistas de abril, que dejaron más de 290 víctimas.

Asia-Pacífico seguirá siendo un escenario de lo más dinámico en 2020. Países como Corea del Sur, Vietnam o Singapur tendrán que seguir maniobrando para evitar que les salpiquen demasiado los golpes que se asesten China y EE. UU. Otros, como Myanmar o Taiwán, se jugarán el futuro de sus sociedades en las urnas. El principal reto, en cualquier caso, seguirá siendo cómo resolver el rompecabezas de la seguridad después de que Donald Trump abriera la caja de Pandora al sentarse a negociar con Kim Jong-un hace casi dos años. La firma de un acuerdo cada vez parece más cercana, aunque ninguno de los dos líderes podrá ver cumplidos todos sus objetivos.

Para ampliar:“El retorno de los hombres fuertes a Asia”, Andrea G. Rodríguez en El Orden Mundial, 2018