India, Pakistán, Bangladés, Bután y Nepal forman políticamente el subcontinente indio, complementados insularmente por Sri Lanka y Maldivas. Todos ellos comparten una historia reciente, con el Imperio británico como nexo común y la independencia de India como factor central de la que parten multitud de sucesos, dinámicas y también conflictos que han marcado esta región durante décadas.
Tal era la fragmentación y descentralización territorial existente en la India colonial, plagada de pequeños estados gobernados por príncipes locales con amplios poderes, que durante las décadas posteriores a su independencia de Reino Unido estuvo anexionando esos pequeños territorios para integrarlos al país, incluyendo enclaves coloniales europeos como el de Goa, que llevaba en manos portuguesas más de cuatro siglos. Pero también hubo nuevas divisiones, como la independencia de Bangladés —antes Pakistán oriental— en 1971.
En aquellos años, tanto la propia India como Pakistán tuvieron que hacer frente a numerosos retos: el más importante fue la creación de una conciencia nacional, que se tradujo en un refuerzo de la identidad religiosa del hinduismo en India y del islam en Pakistán como elemento diferenciador. Esto originó importantes problemas, desde la migración de millones de personas entre los nuevos Estados a varias guerras entre los nuevos países, pasando por conflictos territoriales como el de Cachemira.
Esta región lleva décadas siendo el principal foco de tensión entre India y Pakistán. Su división territorial como consecuencia del poder colonial han sentado las bases para su enemistad histórica. Además, el desarrollo de armas nucleares por parte de ambos países en los últimos años de la década de los noventa aumentó aún más las tensiones por la disputa.
La última escalada del conflicto, en abril de 2025, comenzó con un ataque terrorista en Pahalgam, la zona india de la región de Cachemira. Como respuesta, a parte de medidas diplomáticas, el 6 de mayo el ejército indio lanzó una ofensiva aérea bombardeando posiciones en nueve ubicaciones pakistaníes. Se trata de la mayor escalada del conflicto entre Islamabad y Nueva Delhi en veinte años.
Las tensiones internas también han sido habituales en todos los países de la región. En India el movimiento naxalita continúa teniendo presencia, una influencia que en Nepal llevó a una guerra civil de una década. En Pakistán, además del conflicto en las áreas tribales, también existen otros de largo recorrido como el de Baluchistán, una región compartida por Pakistán, Irán y Afganistán y que ha estado sistemáticamente marcada por la inestabilidad. Tanto Irán como Pakistán se acusan mutuamente de acoger a terroristas baluchis. Bajo este argumento, en 2024 Islamabad lanzó un ataque contra supuestos escondites de terroristas baluchis en territorio iraní. Esta ofensiva fue llevada a cabo como respuesta a un ataque lanzado días previos al Baluchistán pakistaní por parte de Irán.
En la región también existen tensiones y reclamaciones territoriales con países ajenos al subcontinente indio, como es el caso de China. A ambos lados del Himalaya, Pekín reclama territorios a India escudándose en una indefinición fronteriza, algo que incluso ha conducido a breves pero peligrosos conflictos armados entre ambas potencias asiáticas.
El principal territorio en disputa es la región de Askai Chin, territorio fronterizo con China, India y Pakistán. Aunque Askai Chin no cuenta con recursos naturales de interés, controlar esta región permite otorga a China una conexión con Pakistán que puede utilizar como ruta comercial alternativa para evitar las tensiones que se dan en el Índico y el Pacífico. India y China mantuvieron una guerra en 1962 por este territorio, además de un pequeño enfrentamiento en 2014 y varias escaramuzas en 2020.
Otra región que tensiona las relaciones entre Pekín y Nueva Delhi es la zona de Arunachal Pradesh. India defiende que esta región forma parte de su territorio según un acuerdo anglo-tibetano firmado en 1914. Sin embargo, este tratado no es reconocido por China, quien considera a este territorio parte del sur del Tíbet y no de India.
De hecho, la guerra que disputaron ambos países en 1962 por la disputa de territorios como Askai China también tuvo como causa la región de Arunachal Pradesh. Además, en 2020 nuevos enfrentamientos en la frontera del Himalaya entre ambos países dejaron víctimas mortales entre los militares indios.







