¿Quién era Alí Jamenei?

El líder supremo de Irán ocupó el cargo desde 1989 hasta su asesinato en 2026. Como presidente gestionó la guerra contra Irak, y como máxima autoridad política y religiosa reforzó la represión interna, su control sobre las instituciones y la presencia regional del régimen
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¿Quién era Alí Jamenei?
Fuente: khamenei.ir (Wikimedia Commons)

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Alí Jamenei fue el líder supremo de la República Islámica de Irán durante más de 36 años, hasta su asesinato el 28 de febrero de 2026 en un ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. Jamenei fue el primer clérigo presidente del país, cargo que ocupó entre 1981 y 1989, cuando sucedió como líder supremo al fallecido ayatolá Ruhollah Jomeini, ideólogo de la Revolución iraní de 1979. Desde ese momento, Jamenei se convirtió la mayor autoridad política y religiosa del país. Como líder supremo reforzó su control sobre el Gobierno, el Parlamento o la Guardia Revolucionaria. También la represión, como se vio durante las protestas electorales de 2009, las de 2022, protagonizadas por mujeres contra la violencia y las restricciones del régimen, y las de 2026, en las que ha muerto más de 7.000 personas.

Tras su asesinato a los 86 años, la sucesión de Jamenei suma aún más incertidumbre tras el ataque masivo lanzado por Estados Unidos e Israel para acabar con el régimen de los ayatolás. El expresidente Ebrahim Raisí, otro clérigo ultraconservador, fue el principal candidato a sucederlo durante tiempo. Pero su muerte en un accidente de helicóptero en mayo de 2024 abrió de nueva la discusión sobre el posible sucesor en el cargo de líder supremo.

El ascenso de Jamenei

Alí Jamenei nació en la ciudad iraní de Mashad en 1939, en una familia clerical. Empezó a estudiar el islam desde muy joven, formándose en las ciudades santas de Najaf en Irak o Qom en Irán. Fue alumno de Ruhollah Jomeini, ideólogo de la Revolución iraní de 1979 y primer líder supremo de la República Islámica. También fue un destacado opositor al régimen del sah Mohamed Reza Pahlaví, por lo que fue encarcelado varias veces. 

Con el triunfo de la Revolución, Jamenei ocupó distintos cargos políticos en el nuevo régimen. Llegó a ser comandante de la Guardia Revolucionaria, diputado y dirigente del Partido República Islámica. En 1981 sobrevivió a un intento de asesinato de la organización islamista Muyahidines del Pueblo, que le inmovilizó la mano derecha. Ese mismo año ganaría las elecciones presidenciales.

Jamenei presidió Irán en dos legislaturas consecutivas, hasta 1989. Es decir, durante los ocho años de guerra con Irak. Esto lo convirtió en una de las caras más visibles y cercanas a Jomeini. En un principio, el líder supremo había señalado al ayatolá Hosein Alí Montazeri como sucesor, pero lo descartó poco antes de morir por las crecientes tensiones y desacuerdos entre ambos. 

Finalmente, la Asamblea de Expertos terminó escogiendo a Jamenei, pero esta elección fue controvertida. Según la Constitución de Irán, sólo los marayi, es decir, los ayatolás de más reconocimiento y experiencia, podían optar al puesto de líder supremo. La designación de Jomeini requirió reformar la Constitución, rebajando los requisitos del líder supremo a experto en jurisprudencia islámica, así como ascenderlo a ayatolá. Jamenei fue designado líder supremo tras la muerte de Jomeini en 1989 con el título de marya o “gran ayatolá”.

De la mano dura a la posible crisis sucesoria

El carisma y la controversia de la elección de Jamenei supusieron un reto para su legitimidad como líder supremo. Sin embargo, pronto reforzó su poder afianzando su control sobre las instituciones y reforzando a la Guardia Revolucionaria. Hasta su muerte, seis presidentes han servido bajo su liderazgo, contando al que actualmente ocupa el cargo, Masoud Pezeshkian. El más problemático fue el reformista Mohamed Jatami, más crítico y aperturista. Esto llevó al régimen a limitar el acceso de los reformistas al Parlamento y a la presidencia.

Después de la recuperación de la guerra con Irak, el Irán de Jameini adoptó un papel muy crítico con Estados Unidos, especialmente durante los años de la guerra contra el terror. Apostó por el desarrollo de su controvertido programa nuclear, lo que le costó sanciones internacionales, al régimen y tejió una red de influencia regional, el Eje de la Resistencia, financiando a grupos como Hezbolá, Hamás o los hutíes.

Jameini consolidó su liderazgo a base de mano dura, persiguiendo a opositores y reprimiendo cualquier levantamiento. Las protestas más recientes, en las primeras semanas de 2026, han llevado al régimen a su momento más delicado de las últimas décadas. Tras años de crisis económica, abusos y concentración del poder y la riqueza, el desencanto de la población con la teocracia ha llegado a un punto de no retorno. La brutal represión, que según HRANA han dejado 7.000 muertos, 26.000 heridos y casi 54.000 detenidos, se suma al ataque lanzado por Estados Unidos e Israel, que ha acabado con algunas de las principales figuras del régimen y que abre las puertas a un cambio político radical en el país.

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.