Por qué el acuerdo entre Estados Unidos e Irán no traerá paz a Oriente Próximo

Israel pretende continuar el conflicto, Irán se adaptará al nuevo contexto y Washington no podrá desentenderse del todo. Aunque se evite una gran guerra, el escenario no apunta a una estabilización de la región, sino a una mayor fragilidad estructural con nuevas escaladas puntuales
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Por qué el acuerdo entre Estados Unidos e Irán no traerá paz a Oriente Próximo
Una valla en la que aparecen el difunto líder supremo iraní, Alí Jamenei, y su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei, en el sur de Beirut el 15 de junio de 2026. | ANWAR AMRO - AFP

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La guerra entre la coalición Estados Unidos-Israel e Irán parece llegar a su fin. Este domingo, Donald Trump anunció que Washington y Teherán habían alcanzado un acuerdo para terminar las hostilidades que comenzaron el pasado 28 de febrero. El acuerdo incluiría una prórroga del alto el fuego de sesenta días para negociar el futuro del programa nuclear iraní, el levantamiento progresivo de sanciones y la liberación de los fondos congelados. Aunque el texto no es público, el pacto se firmaría este viernes en Suiza.
Sin embargo, el anuncio no ha disipado todas las dudas sobre el futuro del conflicto. Pese al optimismo mostrado por Trump, el Gobierno de Israel se ha mostrado cauteloso y en contra. Su ministro de Defensa, Israel Katz, ha advertido de que mantendrán la presión militar en la región e incluso la presencia israelí en el sur de Líbano, Siria y la Franja de Gaza. El ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, niega el efecto del acuerdo sobre Israel, argumentando que son un país independiente y soberano. Detrás de esta diferencia de posturas hay una cuestión de fondo: el Gobierno israelí no ha cumplido sus objetivos en la región.
Por ello, el acuerdo apunta a ser una pausa en un conflicto cuyas causas estructurales permanecen intactas. La insatisfacción para todas las partes mantendrá un escenario de incertidumbre e inestabilidad en Oriente Próximo. Sobre esa base, la rivalidad se desplazaría hacia la presión diplomática, las operaciones encubiertas o la competencia por la influencia regional, o incluso el conflicto podría reactivarse.
Israel no está conforme
Al inicio de la guerra, Israel definió tres grandes objetivos estratégicos: debilitar el poder militar iraní, desmantelar su programa nuclear y, en última instancia, forzar un cambio de régimen en Teherán. El primer objetivo se ha cumplido en gran medida, pues las capacidades militares de Irán, incluida su fuerza aérea y su marina de guerra, han sufrido daños significativos, al igual que su cadena de mando....

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Juan Rivas

Cádiz, 2000. Politólogo por la Universidad de Granada y Máster en Pensamiento Estratégico por la Universidad de Granada y el Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra. Especializado en Estudios Estratégicos y Militares, con especial interés en Afganistán y sus dinámicas.