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El terrorismo es el uso o amenaza de violencia para causar terror en la población, en general buscando una reacción u objetivo político. No existe consenso en la definición, lo que dificulta perseguirlo en todos los niveles. En las últimas décadas se han perpetrado los ataques terroristas más mortíferos en la historia moderna. Los más conocidos fueron los de Al Qaeda contra las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001. El más mortífero en una capital europea, al menos desde 1970, fue el atentado yihadista del 11 de marzo de 2004 en cuatro trenes de Madrid.
Las cuatro oleadas del terrorismo
Las características básicas del terrorismo son su clandestinidad, los ataques indiscriminados y el impacto psicológico en la población. Asimismo, sus objetivos pueden ir desde forzar un cambio en el sistema político o de creencias, hasta mantener un sistema de dominación o el statu quo. Puede ser realizado por individuos, organizaciones e instituciones estatales, lo que se denomina “terrorismo de Estado”.
Del estudio del terrorismo han surgido varias teorías. Una de las más conocidas es la de David C. Rapoport. Este politólogo estadounidense explicó que los incentivos de las organizaciones y ataques terroristas se han dado en cuatro “oleadas del terrorismo moderno”. Así, las oleadas reciben su nombre de aquello que defienden las organizaciones y ataques que la conforman: la oleada anarquista, la oleada anticolonial, la oleada de la nueva izquierda y la oleada religiosa.
La oleada anarquista se originó en Rusia en torno a 1880, buscando derrocar al régimen zarista. Los métodos se extendieron con magnicidios en Francia, España y Estados Unidos, entre otros países. Un caso emblemático fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria por parte de un anarquista serbobosnio, detonante de la Primera Guerra Mundial. Después del conflicto, alrededor de 1920, el principio de autodeterminación de los pueblos propició la oleada anticolonial. El terrorismo fue clave en muchos procesos, sobre todo en África y Asia, y después hasta la descolonización en los años sesenta. De igual manera, esta ola priorizó los magnicidios que a su vez comunicaban un mensaje.
Una década después, la oleada de la nueva izquierda se originó a raíz del éxito del Vietcong contra Estados Unidos en la guerra de Vietnam. Esta oleada se basó en diferencias políticas y en causas como la lucha contra el imperialismo o los respectivos Estados. Usó las técnicas acumuladas de las oleadas anteriores, cargadas de simbolismo, pero los ataques también se volvieron más indiscriminados. Ejemplos de esta tendencia fueron organizaciones terroristas como ETA en España o Sendero Luminoso en Perú.
Finalmente, la oleada religiosa comenzó en 1979 con la invasión soviética de Afganistán y la Revolución iraní. Se caracteriza por el uso de bombas suicidas y por el menor número de organizaciones pero su mayor tamaño y peso. Esta oleada continúa hasta nuestros días, con atentados como el 11S o el 11M, entre otros. Los ataques, principalmente de organizaciones islamistas como Al Qaeda o Dáesh, son menos en cantidad, pero han causado más muertes civiles. Otras organizaciones también se han vuelto actores políticos en los países donde se encuentran, como Hezbolá en Líbano o Hamás en la Franja de Gaza.
Esfuerzos internacionales
Los Estados y las organizaciones internacionales han actuado y desarrollado herramientas para combatir el terrorismo, sobre todo a partir del 11S. Un primer enfoque fueron las intervenciones militares por la guerra contra el terror liderada por Estados Unidos. Otros han sido las resoluciones y convenios en el seno de Naciones Unidas, orientados a coordinar a los países para prevenir y combatir el terrorismo. En esa línea, la Unión Europea introdujo una directiva en 2017, tras la serie de atentados yihadistas en países miembros.
Los Estados enfrentan la prevención de la radicalización, los combatientes nacionales que retornan tras haber luchado en organizaciones yihadistas o combatir el terrorismo sin violar los derechos humanos. Sin embargo, aunque está tipificado, la falta de consenso sobre su definición y las medidas más efectivas dificulta estos esfuerzos. Asimismo, el concepto ha perdido eficacia debido a tendencias iniciadas con la guerra contra el terror y la apelación al crimen del terrorismo a situaciones que no necesariamente lo son.
¿Una quinta ola?
En la última década también ha proliferado el terrorismo de extrema derecha. Es una nueva amenaza internacional, sobre todo con masacres en países occidentales contra minorías étnicas y religiosas por parte de defensores del supremacismo blanco. Al igual que las organizaciones yihadistas, grupos de extrema derecha han usado internet y las redes sociales para captar adeptos o al menos difundir su mensaje. Así, estas personas cometen atentados terroristas en nombre propio, pero apelando a unos principios comunes.