¿Qué es la Organización para la Cooperación Islámica?

Fundada en 1969, la Organización para la Cooperación Islámica integra a 57 Estados de mayoría musulmana para proteger sus intereses y resolver conflictos regionales. Lucha por la emancipación de Palestina y contra el imperialismo occidental, pero su falta de estructura política y las alianzas con Israel le han restado impacto
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¿Qué es la Organización para la Cooperación Islámica?
Logo de la Organización para la Cooperación Islámica. Fuente: Wikimedia Commons

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La Organización para la Cooperación Islámica (OCI) es un organismo intergubernamental que reúne a 57 países de mayoría o con una población musulmana significativa. Busca unificar a la comunidad islámica bajo un ente político, cultural y económico, resolver conflictos regionales por medio del diálogo y poner fin a la ocupación israelí de Palestina. En los últimos años ha ampliado sus actividades a planos como la lucha contra el terrorismo internacional.

La OCI se basa en el concepto de umma, que considera a la comunidad musulmana como una nación única, más allá de las fronteras estatales. Las potencias creadoras quisieron hacer del organismo una alianza ideológica frente a la supremacía de Estados Unidos y Europa, y una plataforma para defender la creación de un Estado palestino y otro israelí.

Juego de interés político y religioso

El deseo de integrar a la umma de 1.500 millones de musulmanes bajo un mismo ente se afianzó con la desintegración del Imperio otomano tras la Primera Guerra Mundial. La ocupación israelí desde 1948 de Jerusalén, el tercer lugar más sagrado para el islam, aceleró ese objetivo. En 1969, las fuerzas de ocupación de Israel, con el que algunos países musulmanes habían estado en guerra, no impidieron que un extremista cristiano australiano incendiase la mezquita de Al Aqsa. La destrucción del principal complejo religioso de Jerusalén aceleró a la comunidad musulmana para unirse y defender sus causas.

Dado que Egipto ya acogía la sede de la Liga Árabe, Arabia Saudí no quiso perder la oportunidad de liderar a toda la comunidad musulmana, por lo que el rey Faisal impulsó el proyecto común en 1969. Esta posición le otorgó un lugar aventajado entre 57 Estados miembros de tres continentes: la Organización para la Cooperación Islámica se estableció el 25 de septiembre de ese año en la ciudad de Yeda, y el país ha sido desde entonces su patrocinador principal.

Los miembros tienen diferentes sistemas religiosos dentro del islam y a nivel estatal. Por ejemplo, Pakistán practica el sufismo, Arabia Saudí el wahabismo, Irán es chií y Turquía es un Estado secular. Tampoco hay unión en su concepto de umma: mientras que para Arabia Saudí es una entidad religiosa, Irán considera que debe ser también política y beligerante con Occidente. Además, los saudíes reclaman el liderazgo de la comunidad porque en su territorio están las dos ciudades más sagradas del islam: La Meca y Medina.

Donde sí ha habido consenso es en el apoyo al pueblo palestino. La Autoridad Nacional Palestina, su máximo representante político, forma parte de la Organización para la Cooperación Islámica. Esta exige la creación de un Estado palestino y otro israelí, y condenó la decisión del entonces presidentes estadounidense Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel en 2018. La reciente normalización de relaciones de Egipto, Marruecos, Baréin, Emiratos, Jordania, Sudán y la propia Arabia Saudí con Israel se ve con preocupación dentro de la organización, y ha dado cuenta de la división interna.

La Organización para la Cooperación Islámica, amplia pero con poco compromiso

Con intereses más propios que comunes, los países más activos en la Organización para la Cooperación Islámica son Arabia Saudí, Irán, Pakistán, Turquía y Malasia. Irán, sin embargo, se ha visto limitado desde que estalló su conflicto regional con los saudíes en 1979. Otro afectado por las rivalidades es India, que no forma parte de la organización pese a ser el segundo país con más musulmanes del mundo, pues Pakistán, su vecino y enemigo, veta su acceso.

La Organización para la Cooperación Islámica se reúne en cumbres periódicas de reyes y jefes de Estado y de Gobierno, y de ministros de Asuntos Exteriores. La Secretaría General ejerce de órgano ejecutivo permanente. Aunque la organización mantiene relaciones consultivas y de cooperación con la ONU o la Unión Europea para proteger los intereses de los musulmanes y resolver conflictos entre los Estados miembros, sus resoluciones no son vinculantes.

Estas colaboraciones, además, hacen entrar en conflicto la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1948 con la Declaración de los Derechos Humanos Islámicos de 1990. Esta carta, elaborada por la Organización para la Cooperación Islámica, supedita los derechos humanos al respeto de la ley islámica, la sharía, y le trae duras críticas a la organización.

Ana Montes

Madrid, 1998. Máster en Relaciones Internacionales y Diplomacia en la Escuela Diplomática. Política e intrahistoria.