Cartografía Geopolítica Oriente Próximo y Magreb

Siete décadas de conflicto israelí-palestino

Descripción del mapa

Uno de los mayores focos de tensión en Oriente Próximo durante décadas ha sido el conflicto israelí-palestino. Aunque hayan transcurrido algo más de 70 años desde la formación del estado de Israel en 1947, lo cierto es que los conflictos entre la comunidad judía y la árabe ya venían de antes.

Desde el siglo XIX, con la creación del movimiento sionista, miles de judíos de toda Europa emigraron al entonces mandato británico de Palestina, muchos de ellos huyendo de los pogromos o la discriminación a la que eran sometidos social y políticamente en distintos países europeos. Conforme las cifras de inmigrantes judíos aumentaron, comenzaron a reclamar algunos derechos políticos a los británicos en favor de la creación de un estado propio. Sin embargo, Londres siempre jugó la carta de las promesas vagas, siendo la primera y principal de ellas la llamada Declaración Balfour, de 1917, en el que se parecía esbozar un compromiso británico de permitir un estado judío en Palestina. Precisamente por la —deliberada, probablemente— ambigüedad de la carta, esta siempre ha sido objeto de debate.

La cuestión es que este camino al final dio sus frutos para aquellos que buscaban ese estado judío. La Resolución 181 de la Asamblea General de Naciones Unidas dio el visto bueno a este nacimiento —el único país creado a través de la ONU—. No obstante, los pocos países que rechazaban este plan —en aquella época los miembros de la ONU eran menos de 60 países—, especialmente los árabes, el propio Reino Unido, así como la actitud del naciente Israel, hicieron inviable el plan de partición. El acuerdo nacía muerto, e inmediatamente después de su aprobación estalló la guerra.

Desde entonces se han sucedido diversas guerras entre Israel y sus vecinos árabes. Estos conflictos han servido además para reforzar la idea israelí de que solo gracias a su fuerza militar —y a un conveniente apoyo de Estados Unidos— su país va a poder sobrevivir en una región que le es hostil. Gracias a ello, además, ha ido imponiendo poco a poco su plan de debilitar a Palestina e incorporarla de facto al estado de Israel, mientras recibe abundantes críticas por fomentar una política de apartheid y contraria al derecho internacional.

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